Escudo de Oviedo y el Principado de Asturias

SUBSECCIÓN DE “LA RECONQUISTA”: BANDERAS Y ESCUDOS

Iniciando este apartado, cortesía de la editorial “Nuestra España”, cristalizamos un proyecto nuevo: la explicación y recorrido simbólico, histórico y cultural de los escudos y banderas de nuestras ciudades… hasta donde podamos llegar, con rigurosas bases históricas, historiográficas y heráldicas. Así, con orgullo se les presenta hoy (y esperemos que cada sábado) el escudo y la bandera “de inicio”: Oviedo y el Principado de Asturias.

Escudo de Oviedo

Como puede apreciar, en el escudo oficial se puede ver sobre fondo azur –la forma tradicional de llamar al color azul oscuro– a dos ángeles arrodillados, adorando y custodiando la Cruz de los Ángeles. Rodeando la escena, en bordura de argén –de plata, plateada–, se ve una leyenda en mayúsculas que dice: “Muy noble – Muy leal – Benemérita – Invicta – Heroica – Buena” (los títulos que ostenta la ciudad, otorgados por Francisco Franco, Caudillo de España, en un decreto firmado con fecha de 25 de marzo del año 1938).

La Cruz de la Victoria es una joya del prerrománico asturiano. Se trata de una cruz latina ensanchada en sus extremos y que contiene un relicario en su centro. La Cruz está realizada en madera de roble recubierta en oro con piedras preciosas. Fue el rey Alfonso III el Magno quien ordenó a unos orfebres su creación, y una vez finalizada en el año 906, la donó a la iglesia de San Salvador de Oviedo (hoy ya la Catedral de Oviedo).

En el reverso de la cruz, con letras de oro reza una inscripción en latín: HOC SIGNO TVETVR PIVS. HOC SIGNO VINCITVR INIMICVS (“Con este signo el piadoso es protegido. Con este signo se vence al enemigo”).

ORIGEN DE LA CRUZ

En la obra del Obispo Lucas de Tuy se recoge una leyenda sobre el origen de la Cruz de los Ángeles: Por aquel entonces, el rey de Asturias, Alfonso III el Magno, tenía el deseo de donar a la iglesia de San Salvador de la ciudad de Oviedo una cruz que realizada en oro y piedras preciosas. Un buen día cuando llego a su palacio después de haber asistido a la celebración de la Santa Misa, ante él se presentaron dos ángeles que vestían ropajes de peregrinos, diciendo al monarca que eran orfebres.

Alfonso III el Magno, después de mantener una conversación con los orfebres para darles la idea de cómo debía de ser la Cruz, decidió que fuesen ellos los que realizasen aquel encargo y mandó entregarles la madera, el oro y las piedras preciosas necesarias para confeccionar la Cruz, mandando, además, que se les proporcionase de una casa donde pudieran trabajar sin que fuesen molestados.

El monarca quería saber algo más de aquellas personas a las que había confiado el oro y las piedras preciosas. Por ello mando a varios de sus emisarios más leales para que vigilasen y controlasen lo que hacían aquellos orfebres.

Aquellos emisarios del rey coincidían en lo mismo: cuando llegaban a la casa donde los orfebres realizaban su trabajo, tan solo podían ver un gran resplandor de luz emanada desde el interior de la misma, sin poder ver nada más y así uno tras otro fueron comunicándoselo al rey. Ante esta incógnita, el propio monarca decidió ir personalmente a ver lo que ocurría y al llegar a la casa el monarca penetró en ella y la encontró vacía, pero observó que sobre una mesa junto a las herramientas utilizadas se encontraba la Cruz que él había encargado, brillando intensamente. El monarca cogió la Cruz entre sus manos y la llevó a la Iglesia de San Salvador y la colocó sobre el altar.

Este hecho aconteció en el año 908, y desde ese momento se conoce a la Cruz, como «La Cruz de los Ángeles».

Bandera de Asturias
Bandera de Asturias simplificada

La creación de la bandera se remonta a los acontecimientos del 9 de mayo de 1808.

“Con este signo se protege al piadoso, con este signo se vence al enemigo”, fue el lema propuesto por Gaspar Melchor de Jovellanos, quien en un informe histórico, redactó las características de la primera bandera del Principado. En dicho documento, propone que el fondo sea tanto de color rojo como azul, aunque éste último acaba siendo el más reconocido y usado. También sugiere la utilización de la insignia que había sido usada por los reyes astures de antaño: «la Cruz de la Victoria».

El color azul del fondo del escudo y la bandera se cree que se debe al color del Mar Cantábrico, si bien igualmente podría estar relacionado con la visión que el día de la batalla de Covadonga tuvo D. Pelayo cuando se le apareció una cruz sobre el azul del cielo antes de comenzar la contienda. A la cruz se le añadió en sus brazos pendentes el alfa y la omega (A-W), que son respectivamente la primera y última letras del alfabeto griego y simbolizan el principio y el fin.

En 1985 se crea una versión más simple del escudo, para uso exclusivo de la Administración del Principado de Asturias. La bandera del Principado de Asturias es la tradicional, rectangular, con la Cruz de la Victoria en amarillo sobre fondo azul, según se establece en el Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias, en su artículo 3.1.

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