Columna de La Reconquista | Entrevista a José Luis Balbín: Adalid de la libertad de expresión en los años 80

«Mi independencia como periodista fue siempre un principio no negociable»

Corrían los años 70. España se abría al mundo y la dictadura llegaba a su fin.

El 18 de enero de 1976 fue domingo. Un señor amable, apacible, tranquilo y risueño, aparece en la segunda cadena de Televisión Española fumando en pipa, para presentar y dirigir un programa de debate. Inicia su andadura “LA CLAVE”.

José Luis Balbín había sido corresponsal en el extranjero durante varios años, y su experiencia como periodista fue determinante para establecer el modelo de su programa, como él mismo nos cuenta. El momento histórico de la España de ese momento era tan interesante y resultó tan positivo, que en la historia del periodismo y de la televisión el programa “La Clave” se entendió como una plataforma donde la discusión política no era un mero espectáculo; era constructiva, dinámica y moderna.

Desde el primer momento se estructura un formato inamovible: presentación del tema e invitados, exhibición del largometraje y debate central con posterior entrada de la intervención de espectadores. Entre los contertulios siempre hubo extranjeros, cuyas palabras se traducían simultáneamente, algo que resultaba novedoso en aquella época. El número de tertulianos se mantuvo entre seis y ocho por entrega. Se les invitaba la noche anterior a cenar en un restaurante conocido de Madrid para entablar contacto entre ellos. En algún caso se pagaron honorarios por la asistencia (como a Truman Capote o al astronauta Neil Armstrong), pero la práctica común consistía en costear todos los gastos y obsequiar a cada participante con un reloj. José Luis Balbín siempre consideró que el debate debía formarse con personas que pensaran de manera diferente, pero que tuvieran el compromiso de respetar los puntos de vista del otro. El director buscaba una tertulia variada y espontánea, por lo que invitaba a los asistentes a intervenir cuando quisieran, sin crear monólogos consecutivos. El resultado fue siempre reconfortante para el espectador, porque los invitados siempre mantuvieron sus posiciones respetuosamente y a lo máximo que llegaron fue al sarcasmo. Nunca vociferaban para imponerse. Algo inaudito en los tiempos que corren.

Su programa permitió el tratamiento de cuestiones controvertidas y delicadas, como la legalización del PCE, el aborto, la crisis de empleo, el juego –tema del primer programa–, el erotismo, un mundo contaminado, el amor, los buenos modales, por qué los políticos, planificación familiar, los hijos del exilio, el compromiso del intelectual, fraude fiscal, la Navidad también produce, suburbios, religiones, el vino, contrabando, el negocio de la enseñanza, peligro nuclear, los ayuntamientos de izquierdas, crisis de la familia, las folklóricas, el negocio de la salud, militares y periodistas… y un largo etcétera.

Parecía un programa de la BBC, por su credibilidad, rigor y pluralidad. Fueron muy numerosos los personajes ya históricos que participaron en los 408 programas que llegaron a emitirse. De entre las mujeres, por ser menos las participantes, destacamos la presencia de  Pasionaria, Federica Montseny o Lola Flores.

Luis Mª Ansón escribió: “Tras la emisión de una película que planteaba el debate, daba la palabra a gentes de alto nivel, desde Severo Ochoa a Gustavo Bueno, desde Jordi Pujol a Santiago Carrillo, desde Julio Anguita a Blas Piñar, desde Tamames a García Trevijano…”“Es el inolvidado presentador un profesional serio, constructivo y sobresaliente que encabezó siempre, frente al periodismo de la insidia, el de la seriedad que contribuyó a facilitar la Transición Española y, sobre todo, a consolidar la libertad de expresión en España”.

Si resumimos la trayectoria profesional de nuestro entrevistado, podemos afirmar que ganó popularidad en la primera etapa de su programa (1976-85) en TVE-2 hasta ser clausurado por presiones del gobierno socialista, coincidiendo con el año electoral y el referéndum sobre la OTAN. Desde ese momento su actividad profesional se trasladó al mundo de la radio con el espacio “Hora Cero”, de A3-Radio. Regresa a la televisión con su mítico espacio de debate “La Clave” en Antena3 (1990-93). Después conduce un programa de entrevistas, “La Senda”. Trabajó en el diario “Pueblo”, en “Interviú”, colaboró en la Cadena COPE, en «La Linterna», con Luis Herrero y más tarde en “La Mañana”, con el malogrado Antonio Herrero. En 1998 vuelve a TVE con “Las Claves”, donde entrevista a grandes personalidades españolas y extranjeras. En el 2000 fundó el semanario de información general “La Clave” hasta 2008. Es galardonado con el Premio Nacional de Televisión, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes en 2015, y con el PREMIO IRIS a la trayectoria de la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión, en 2021.

“La Clave” inició su andadura el domingo 18/01/1976 con un capítulo sobre “El juego”, y finalizó su repertorio el viernes 20/12/1985 con “Veinte años de Vaticano II”, con un total de 408 programas, según datos oficiales de RTVE.

ENTREVISTA

1.- El éxito de “La Clave” dependió de muchos factores, entre ellos la situación de aquella época en que no se hacían programas en directo, sobre todo si se trataba de temas comprometidos para esa etapa. Lo único que se hacía en directo eran los telediarios, y no todos.

P- ¿Cómo consiguió Ud. romper con esa pauta, en qué se basó y con qué argumentos convenció a los directivos de TVE?

R- Hacía un tiempo que había regresado de mi largo periplo como corresponsal en el extranjero: Alemania, Checoslovaquia, Francia, Austria…. Llevaba por tanto varios años viendo el tipo de televisión que se hacía en otros países. No me encontraba a gusto con los cometidos que me encargaban, no eran lo mío. El entonces Director General Jesús Sancho Rof me propuso realizar el boceto de tres o cuatro programas de formato novedoso con los que me sintiera identificado. Le presenté cuatro proyectos, siendo mi preferido el que puse en último lugar: un debate en directo con temas de interés social, inspirado –que no copiado– en “Les Dossiers de l’écran”, que iría precedido de una película relacionada con el tema a abordar. La única condición que puse es que se emitiera por la segunda cadena. Debió de parecerles una buena propuesta para el fin de semana, porque en octubre de 1975 fue aprobado.

2.- Se proponía un debate de fondo, contrario al maniqueísmo que se aprecia hoy, donde solo se busca generar la controversia entre los invitados, divididos ya desde la misma elección por parte de los responsables de la tertulia en dos bloques, uno a favor y otro en contra del tema central, como ocurre en una cadena privada-subvencionada los sábados por la noche. A la izquierda del espectador se instalan periodistas pseudo políticos contra los otros, a la derecha, también maniqueos.

P- ¿Es cierto que su programa emprendió una tarea pedagógica acelerada en ese momento, que no se practica en la actualidad en la televisión?

R- Hay que tener en cuenta que “La Clave” se aprobó con Franco vivo, y se estrenó casi dos meses después de su fallecimiento. Tras cuarenta años de dictadura, todo estaba por hacer en materia de libertades. Digamos que estuvo en el sitio adecuado y en el momento oportuno. Lo de hoy es otra cosa. A veces me da la impresión de que estoy escuchando a periodistas con vocación de políticos y a políticos con vocación de periodistas.

3.- Se supo y se sabe hoy que por programas dedicados al juego, a los espías, al caciquismo y alguno más recibieron toques de atención o fue llamado por el gobierno ocasional para advertirle sobre las limitaciones a las que debía atenerse para no ser censurado.

P- Las presiones por parte de la censura, tanto en la elección de los invitados como en los temas que se elegían, ¿llegaron hasta el punto de obligarlo a suspender o anular algún programa? ¿Recuerda sobre qué temas o invitados actuó esa censura?

R- Presiones hubo desde el primer programa, donde se abordó el tema del juego; también  con “Caciques”, “Opus Dei”, “Balance de los municipios de izquierdas”, “Homosexuales”, los relacionados con la entrada de España en la OTAN y unos cuantos más. Eran cuestiones que levantaban ciertas ampollas dependiendo del Gobierno de turno y de la Dirección General del ente. En esos casos, los programas quedaban momentáneamente aparcados pero al final se hacían, y alguno con resultado sorprendente. Por ejemplo, en el programa sobre el juego participó Fernando Otazu, Procurador en Cortes. Dos meses después del debate presentó una proposición de ley solicitando la despenalización del juego y su reglamentación, al igual que el resto de naciones europeas. Un año después, en marzo de 1977, se publicaba en el BOE el Real Decreto-Ley que regularizaba “los juegos de suerte, azar y apuestas”. Durante los nueve años que duró “La Clave”, España tuvo cuatro Presidentes del Gobierno y ocho Directores Generales de TVE. Esto da una idea de la inestabilidad Institucional que se vivía en aquel tiempo.

4.- Si me lo permite, y relacionada con la pregunta anterior, a los políticos les gusta utilizar la televisión para sus propios fines.

P- ¿Fue consciente de ser molesto para el gobierno de turno en algún momento? ¿En alguna ocasión algún gobernante trató de que abordara un asunto concreto, o recibió presiones o chantajes?

R-  Todos los políticos, cuando estaban en la oposición, querían ir a “La Clave” porque les parecía que daba un cierto prestigio pasar por el debate, pero en cuanto llegaban al gobierno, empezaban con las injerencias que tanto habían criticado a sus antecesores. Hubo algún caso en el que 24 horas antes aún no sabíamos si el programa se iba a poder emitir.

El poder, me refiero en este caso al ejecutivo, lo primero que quiere tener es el control de los medios de comunicación. Ha tenido y sigue teniendo el de la televisión estatal y autonómica; tiene una parte importante de la prensa y la radio, y además tiene el BOE. ¿Qué más quieren?

Siempre he sido partidario de la Televisión Pública; de unos medios de comunicación libres e independientes, al servicio del ciudadano. Lamentablemente, viendo el panorama, temo que me moriré sin ver convertida en realidad ésta aspiración.

5.- Al inicio de cada programa, Ud. justificaba los motivos sobre la elección del contenido y los invitados y las razones de la decisión del film. Nombraba también a los que se habían negado a asistir.

P- ¿Fue por este compromiso de estructura por lo que desechó un debate sobre el terrorismo ya que hubiera implicado la presencia de independentistas y terroristas? ¿Lo llegó a pensar alguna vez?

R- Si por algo se caracterizó “La Clave” fue por el pluralismo y la transparencia. Si alguien era invitado y declinaba su participación, era necesario hacerles partícipes a los espectadores de este hecho para evitar cualquier manipulación interesada al respecto. En cuanto al tema del terrorismo, fue autocensura. Atendiendo al espíritu del programa, esto es,  dar voz a todas las partes, hubiéramos tenido que llevar a algún miembro de ETA y claro, habríamos terminado todos en la cárcel.

6.- En su programa llegaron a trabajar en torno a una treintena de personas con cierto renombre como Jesús Torbado (que ya tenía publicaciones), Daniel Sueiro o el dibujante Máximo. Todo el equipo se reunía para decidir los temas de las tres semanas siguientes, incluidos personajes-tipo, con invitados alternativos para posibles fallos, películas disponibles y documentación pertinente. Todo ello supondría un coste.

P- ¿Conseguía fácilmente la subvención o cayeron programas por falta de financiación? ¿Cada programa suponía un cúmulo de inconvenientes por resolver día a día? ¿Hubo problemas graves de financiación?

R- La primera entrega de “La Clave” fue aprobada con un presupuesto de un millón ochocientas mil (1.800.000) de las antiguas pesetas para los primeros trece programas. Con ese presupuesto nos teníamos que arreglar. Viendo las cifras astronómicas que se barajan hoy en día, entre otras cosas para la puesta en escena, me parece un milagro que con un pequeñísimo plató y seis u ocho invitados algunos de los cuales venían del extranjero y había que pagarles el viaje y la estancia fuéramos capaces de sacar aquello adelante.

7.- Ciertamente. Lo que demuestra que para hacer programas de calidad no es necesario un gran presupuesto, Sr. Balbín.

P- La elección de las películas fue objeto de críticas en ocasiones. ¿De dónde provenían las críticas, de los periodistas, del propio equipo, de los espectadores? ¿Quién decidía las películas que se emitían? ¿Quedaba en un segundo plano el film? ¿Cuántas películas se llegaron a emitir? En cualquier caso, ha quedado en el recuerdo el debate, Ud. con su pipa y los interlocutores con el tema.

R- El público que veía “La Clave” era muy selectivo, por eso sintonizaba la 2, que era y sigue siendo un canal para minorías. Mi segunda vocación, como ya he expresado en alguna ocasión, después del periodismo es el cine y por eso incluí en el proyecto de “La Clave” la emisión de una película. Me rodeé de un equipo de expertos en cinematografía liderado por Carlos Pumares, que era el encargado de hacer una selección previa; después, en una reunión conjunta, se decidía la más idónea. Creo que en líneas generales, cada una en su contexto, eran bien recibidas por el público. Lógicamente algunas espléndidas, pero complicadas como “Dies Irae” de Dreyer o “El Séptimo Sello” de Bergman, eran mejor aceptadas sólo por los muy cinéfilos.

8.- La puesta en escena del programa fue prácticamente idéntica en sus diez años de existencia.

P- ¿Pasado un tiempo hubo intentos de cambiarla por presiones exteriores o del propio equipo interno? ¿Por qué no hubo cambios?

R- No lo creí conveniente. Lo importante de “La Clave” no era el continente sino el contenido. Es un formato que actualmente se sigue encontrando en algún espacio televisivo, cosa que celebro. Desde mi punto de vista, la excesiva parafernalia de otros no son más que fuegos de artificio que se utilizan para suplir ciertas carencias.

9.- Los contenidos de entonces eran diferentes a los de la época actual, en la que “todo vale”. Recordamos que algunos asuntos previstos en “La Clave” se prohibieron cuando estaban para difundirse, como la homosexualidad, el divorcio, los orígenes del hombre, los dineros de la Iglesia, la banca, caciques, madres solteras o poder municipal.

P- ¿Cómo lidiaba con las fuerzas opositoras? ¿Algún tema no se llegó a abordar?

R- Efectivamente, algunos contenidos eran recibidos con reticencias por un motivo u otro, casi siempre por intereses políticos; pero lo cierto es que finalmente conseguimos hacerlos. Lo que nunca acepté fueron vetos a ningún invitado. Como director del programa, no podía permitirlo. El tema de la Monarquía no se abordó. En aquel tiempo de transición era absolutamente impensable que se autorizara un debate sobre esta materia. 

10.- Insistimos con la censura, con su permiso.

P- ¿Por qué se suspendió el programa sobre periodismo, en un principio, y después se emitieron dos sesiones: “Las empresas de informar” (10/09/1977) y el trabajo del periodista en “Buscar la noticia” (05/11/1977)?

R- Por lo que apuntaba anteriormente; el control del poder sobre los medios de comunicación. La libertad de información y expresión, se iban a tratar en el debate y en ese momento, era tema non grato para las altas jerarquías. La clase política tuvo que ir acostumbrándose a un cierto aperturismo. España no podía seguir al margen de los avances en Europa. Al final se hicieron varios programas sobre el oficio de informar y no pasó nada. 

11.- En el artículo editorial de “El País” del 28 de diciembre de 1985, se le califica como héroe de la libertad de expresión. En varias ocasiones Ud. insistió en la importancia del directo para el desarrollo de sus programas como “televisión-verdad”.

P- ¿Estuvo y está satisfecho de su labor? También sabemos que lo pasó mal, sufrió, luchó. Como se dice popularmente: “¿Si volviera a nacer lo volvería a hacer?”, esto es, ¿lucharía por y desde “La Clave”?

R- Por supuesto que lo volvería a hacer. Me dio muchas más satisfacciones que disgustos. El momento político que estábamos viviendo era apasionante. Aprendí mucho haciendo un programa que, además, me brindó la posibilidad de conocer a personalidades verdaderamente excepcionales, tanto españolas como extranjeras, que ya forman parte de la Historia. Sería un desagradecido si dijera lo contrario.

12.- La cadena de RTVE subió a la web algunos de sus programas, recientemente. Su entorno se reunió para manifestar, en su día, que no existía contrato alguno de cesión de derechos de propiedad intelectual. Tanto el nombre del programa como sus características estaban registradas por Ud. desde 1978 ante las autoridades pertinentes. Sus abogados prepararon la demanda para encontrar una solución in extremis y así evitar los Tribunales. Sabemos que ha habido un intento fallido de emular su programa.

P- ¿En qué estado se encuentra el asunto? ¿Cómo quisiera Ud. que se resolviera?

R- Aunque en aquella época era personal de plantilla de RTVE, tanto el formato como el título “La Clave” fue idea mía, por lo tanto registré una cosa y la otra a mi nombre. De ahí que, años más tarde, lo pudiera hacer en Antena3. Lo que está en litigio con TVE es la utilización de los programas en plataformas digitales. Estamos tratando de solucionarlo sin tener que llegar a los Tribunales. No me gustan nada los conflictos. En cuanto a su segunda pregunta, lo que quería decir al respecto lo dije en la nota de prensa. Fue necesario ante la cantidad de llamadas que estaba recibiendo preguntándome si el programa en cuestión era una reposición de “La Clave”. No entiendo, o quizás sí, la fijación y el empeño en utilizar el nombre de un programa de culto, cuando el formato de ese nuevo espacio, nada tiene que ver con “La Clave”. Al final se recurrió a la picaresca utilizando el plural. Son ganas de enredar y quedar en evidencia porque “Las Claves”, que es como lo anunciaban al principio, es el título de un programa de entrevistas que realicé también en TVE en los 90. Tras una intervención de mi abogado, decidieron promocionarlo con el nombre completo que  han registrado.

13.- Desde 2014 se puede acceder a los debates de hasta nueve episodios correspondientes a emisiones que van desde 1977 hasta 1984. En esta selección se privilegian capítulos de sesgo social o cultural (“Planificación familiar”, “Brujería”, “Lucifer”, “Siempre la droga”, “Opus Dei”, “La homosexualidad”, “Los hijos del exilio”). Pero también algunos de corte político (“Por qué los políticos”, “Elecciones de 1982”).

P- ¿Considera que se deberían revisar estos y otros para actualizarlos en formato 2022 para pedagogía de las cadenas de TV actuales?

R- Esa es una demanda que frecuentemente me transmiten desde diferentes Universidades e Instituciones. No depende de mí. TVE tiene en su poder los originales y los va digitalizando muy lentamente. Hay poco interés. Creo que no son conscientes del valor histórico de ese material. Por lo que me transmiten quienes se han dirigido a ellos solicitando una copia con fines didácticos relacionados con el periodismo, si la quieren, antes tienen que pasar por caja. No me parece la manera más correcta de proceder por parte  de una Televisión pública que mantenemos con nuestros impuestos.

14.- En los últimos tiempos se debate acerca de introducir cambios en nuestra Constitución, Ud. opinó en su día “que no puede modificarse una Constitución cada día que pasa, pero tampoco es obligatorio no cambiarla”. También se mostró partidario de un federalismo posible semejante al alemán.

P- ¿Esto nos convendría más que el  Estado de las Autonomías sabiendo que en 1983 se emitieron entregas sobre “La Nueva España autonómica”, “La Comunidad Valenciana”, “La Transición”; en 1984, “Cataluña”, “Navarra”, “Cantabria”; y en 1985, “Madrid”, “Canarias” y Andalucía”?

R- Todo es susceptible de modificarse siempre y cuando sea para bien. El mundo está en continuo movimiento, pero creo que es necesario ser muy prudentes con según qué cosas; calibrar bien las consecuencias de los cambios y no dejarse arrastrar por modas pasajeras.

15.- Ha expresado en más de una ocasión que la clase política, en general, ha defraudado a los votantes españoles deseosos de encontrar a alguien en quien confiar. Pero se decepcionan cuando en el Congreso o Parlamento observan diatribas vacías de contenido peleándose o insultándose, alejados de lo que es en realidad el día a día del español medio. José Luis Balbín estuvo vinculado con los socialistas en la época de Felipe González, no sabemos si por razones ideológicas o personales.

P- ¿Cómo resumiría las aportaciones de aquellos socialistas y sus fallos? ¿Le parece que la separación de poderes ya comenzó en los años 80? ¿Qué piensa del presente político? ¿Ha evolucionado a peor o a mejor, según las circunstancias actuales?

R- A mí se me ha vinculado con los comunistas, con los socialistas y con las derechas, cuando nunca he militado en partido político alguno. Lo único que he pretendido a lo largo de mi vida es que tanto los unos como los otros me dejen ejercer mi profesión con libertad.

Siempre he creído que las buenas intenciones se les debe presuponer a todos los partidos políticos, pero lo cierto es que cuando llegan al gobierno, tarde o temprano terminan incumpliendo lo que prometieron en campaña. Una vez le comenté ésta decepción mía a Enrique Tierno Galván y me contestó: “Amigo Balbín, le está bien empleado por creer en las promesas electorales”.

El día que se modifique la ley electoral y gobierne el partido más votado, cuando se acabe con las listas cerradas, haya democracia interna en los partidos y la separación de poderes lo sea realmente, habremos dado un paso de gigante hacia la verdadera democracia.

16.- “Mi independencia como periodista fue siempre un principio no negociable”. Destacamos esta afirmación porque es lo que nos ha transmitido a los que admiramos su trayectoria profesional. La escribió Ud. con motivo del reciente “PREMIO IRIS” a la trayectoria de la Academia de las Artes y las Ciencias de Televisión. Nos interesa finalmente destacar la faceta humana de José Luis Balbín. El hombre apacible, humano, risueño, noble, conversador eficiente y amable, el creador de la clave para la convivencia en una democracia neófita.

P- ¿Cuánto le aportó y qué le arrebató “La Clave”? ¿Le parece que ha sido tratado con justicia por colegas y público? ¿Piensa que hay hoy algún periodista capaz de afirmar lo mismo que Ud. (nos referimos al enunciado inicial)? ¿Cuáles son esos “mirlos blancos” que según Ud. aún se salvan en esta era globalista?

R- Me siento sobradamente reconocido por el público que aún hoy me siguen escribiendo mensajes entrañables y saludando por la calle con un respeto y cariño que a veces me emociona. En los demás ámbitos, como es natural, hay opiniones para todos los gustos. Como le dije anteriormente, las satisfacciones que me aportó hacer “La Clave” son muy superiores a los inconvenientes. Con eso me quedo.

Por descontado que ha habido y hay excelentes periodistas, compañeros que luchan en las turbulentas aguas del día a día por ejercer la profesión sin servilismos. Se paga un peaje por ello que no todo el mundo se puede permitir. También lo entiendo.

P- ¿Cómo le gustaría ser recordado?

R- Como una buena persona.

17.- En la era de las nuevas tecnologías y las redes sociales, José Luis Balbín tiene una cuenta en Twitter (@JLBalbinM), que sepamos, con más de 14.000 seguidores. En ella nos ofrece generosamente enlaces a programas de “La Clave”, y RT noticias de la actualidad. Se percibe que está al tanto de lo que sucede en el mundo.

P- ¿Cómo es un día en la vida de José Luis Balbín?

R- Sigo atentamente la actualidad, veo mucho cine, leo, escucho música y voy poco a poco abriendo archivos, tomando notas para las memorias que tengo en marcha. Por lo demás, todo muy normal, reuniones con la familia y tertulias con los amigos de toda la vida. Hace un tiempo, como consecuencia de un ictus, decidí llevar una vida más tranquila en lo profesional. Yo ya he hecho mi parte en este sentido y ahora estoy disfrutando de otros placeres de la vida.

MUCHÍSIMAS GRACIAS, Sr. Balbín, por dedicarnos su tiempo. Gracias por las fotos, por su disponibilidad, por su generosidad, en definitiva. Ha sido un placer. Nos alegra que su salud esté restablecida, y esperamos con interés la publicación de sus Memorias.

ENUNCIADOS  QUE NOS PARECEN RELEVANTES PARA RESALTAR:

  • “A veces me da la impresión de que estoy escuchando a periodistas con vocación de políticos y a políticos con vocación de periodistas”.
  • “Durante los nueve años que duró “La Clave”, España tuvo cuatro Presidentes del Gobierno y ocho Directores Generales de TVE”.
  • “Siempre he sido partidario de la Televisión Pública; de unos medios de comunicación libres e independientes, al servicio del ciudadano. Lamentablemente, viendo el panorama, me temo que me moriré sin ver convertida en realidad esta aspiración”.
  • “El día que se modifique la ley electoral y gobierne el partido más votado, cuando se acabe con las listas cerradas, haya democracia interna en los partidos y la separación de poderes lo sea realmente, habremos dado un paso de gigante hacia la verdadera democracia”.
Dibujo realizado por Juan Carlos Partal

NOTA: Imágenes proporcionadas por D. José Luis Balbín.

Foto 1: Miguel Roca, Alfonso Guerra, Santiago Carrillo, José Luis Balbín, Manuel Fraga, Xavier Arzallus y faltan Rodríguez Sahagún y Landelino Lavilla que están junto a Arzallus pero estaban fuera del tiro de foto, en “La Clave”, titulada “¿Para quién los votos?”, emitida el 1 de Octubre de 1982. No es una óptima foto, pero da una idea del nivel de invitados que conseguía reunir en cada programa.

Dibujo: Juan Carlos Partal (un admirador de D. José Luis Balbín).

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