En ocasiones veo socios de talibanes

¿Qué carajo le pasa a la izquierda? Yo pensaba que “solo” eran enfermos de odio. Lamentables seres humanos mitad miserables mitad fracasados que sobreviven a base de resentimiento contra todo aquel que ame a España y la civilización occidental, pero me equivoqué.

Son peor aún. No tienen solución.

Si autodenominarse de izquierdas conlleva abrazar una ideología maldita y asumir la deshonra más abyecta como filosofía de vida, nunca puede justificar ni amparar la podredumbre moral de unos bastardos que se refocilan en el lodazal de sus miserias para atacar a todo aquel o aquello que huela a España.

¿Exageración? No. Me he quedado corto. Afortunadamente mi capacidad de digerir maldades no alcanza a sus fechorías, que solo merecen los derechos y las libertades que defienden los talibanes. Nada más.

Veo con absoluta repugnancia las declaraciones públicas (tuit) de varios líderes zurdos, que para tu desgracia, estimado lector, debo mostrar: Erradicar las violencias machistas empieza por dejar de blanquear a los maltratadores. Mucha etiqueta pero poca vergüenza. Después que si los talibanes no sé qué”. Adjuntó un titular de prensa: Plácido Domingo, ante 3.000 personas, recibe una ovación de tres minutos tras cantar el himno de España con Marta Sánchez. Entre los asistentes estaba el expresidente Aznar con su familia. Las entradas más caras iban de 399 a 469 euros. Palabra del líder de IU en Andalucía, Toni Valero. ¡Qué fiasco de ser!

Es tal la aversión que circula por sus arterias atrofiadas de colesterol ideológico -incompatible con ver a Plácido Domingo y Marta Sánchez cantar nuestro himno-, que tiene los ecosostenibles cojones de pretender equipararlo con los talibanes, considerados un grupo terrorista. Por cierto, el principal enemigo de las mujeres y niñas en la tierra. Hay que estar francamente mal para decir esto.

Teresa Rodríguez, líder de Adelante Andalucía y “conyuja der Kichi” (jerga inclusiva), no quiso ser menos y eructó su particular rebuzno: “El odio a las mujeres es universal”, escribió, mientras adjuntaba dos fotos, una en España y otra en Afganistán. Sin atisbo de dignidad ni vergüenza política, comparó unas pintadas con los talibanes. ¿Se puede caer más bajo? ¡Sí se puede!

Luego subieron un tuit que decía: No dudéis ni por un momento que si los que han hecho la primera pintada tuvieran el poder de los que hacen la segunda lo usarían exactamente igual contra las mujeres”.

Cuando crees que no pueden hacerlo, “ellas” se superan.

Alguien podría decir que solo son dos personas, que se trata de opiniones aisladas, etc. Para nada, son los líderes de sus principales formaciones políticas y actúan como tal. Por cierto, todos aquellos que callan como ratas cobardes y el resto que siguen dándole su apoyo en forma de voto, están refrendando estas maldades que deberían servir para expulsarlos de la política. No hay ni puede haber posiciones intermedias ni explicaciones kafkianas que busquen blanquear unas declaraciones tan graves ni dar pátina de demócratas a quienes no los son.

Para calibrar tamañas maldades vomitadas por los zurdos, citaré algunas de las “nobles virtudes talibanas”: Las mujeres tienen prohibido trabajar y estudiar, siendo obligadas a usar el burka que cubre todo su cuerpo, salvo una rejilla para los ojos. Las niñas son obligadas a abandonar el colegio a los 10 años.

Siempre estarán supeditadas a lo que ordene el hombre de la casa, (abuelos, padres, hijos, hermanos), y excepto con ellos, nunca se quedará a solas ni saludará o conversará con un hombre extraño. No deben enseñar los tobillos, reírse en público, mostrar el pelo o pintarse las uñas. ¡Ojo! Será castigada con 23 latigazos la mujer que se pare cerca de su novio.

Es el hombre de la familia quien decide cómo, cuándo y con quién se casará; solo podrá ser con un musulmán. ¿Y su opinión? No se contempla porque no tiene derecho a opinar, aceptará lo que le ordenen. Cuando se case, pasará a estar a la orden del marido y resto de hombres de la familia de este. Eso sí, se podrá divorciar… cuando lo diga su marido. Y si fuera acusada de adulterio, le espera la muerte por latigazos o lapidación. Por cierto, si es testigo de un delito, ya sea un robo o incluso una violación, no tiene derecho a manifestarlo, so pena de castigo de 80 latigazos públicos.

Para los comunistas del lobby LGTByxxx: La condena para los homosexuales es la pena de muerte. ¿Queda claro? Vete a Afganistán y luego me cuentas…

Estas brutales atrocidades es lo que compara la izquierda con el aplauso a Plácido Domingo y Marta Sánchez por cantar el himno o las pintadas callejeras.

Una pregunta, ¿qué une a la progresía con los talibanes? ¿Quién le va a hablar de feminismo, heteropatriarcado, matria, techo de cristal, lenguaje inclusivo, sororidad y resiliencia a estos adalides de la igualdad? ¿Todos, todas o todes?

Pues por ejemplo, la candidata a las elecciones europeas de Podemos, Nora Baños, que afirmó: “El Islam es feminista”. A ver quién lo supera… Irene Montero, que turbada y preocupada por todo lo que está aconteciendo, ha dado una declaración institucional: “Hay que incluir a las mascotas en la violencia de género”. Sin palabras “ma´dejao” la ministra. Perdóname la broma, amigo.

Cómo explicar que la misma patología política que anhela encarcelar a un hombre por ceder el paso a una mujer mientras esboza una sonrisa, ni hablar del “delictivo y letal” piropo, son los que hincan la rodilla ante los talibanes y realizan la obligada genuflexión, como paso previo a jurar obediencia y sometimiento absoluto. Esta es la izquierda, no hay otra.

La misma que reiteradamente desenvaina la espada de lo políticamente correcto para atacar de manera cruenta a Vox. La que no ahorra ni un solo insulto y aprovecha cada ocasión para despreciarlo e intentar destruirlo por tierra, mar y aire, son tan ruines que nos quieren hacer retroceder hasta la baja Edad Media, abrazando a los extremistas que solo persiguen acabar con nuestra civilización.

¿Por qué? Porque, al igual que los talibanes, el rojerío enfermo odia a España. Por eso son sus socios.

Afortunadamente, la sociedad española en general y las mujeres y niñas en particular, tienen y tendrán un irreductible compañero de viaje, Vox. Un puerto seguro cuyos cimientos están forjados con el coraje, el patriotismo y las ansías de libertad de millones de personas que nunca se van a doblegar, Vox. Que sin miedo a nada ni a nadie, navega rumbo fijo para hacer grande a España otra vez. Afortunadamente, tenemos a Vox.

5 comentarios en «En ocasiones veo socios de talibanes»

  • el agosto 19, 2021 a las 4:56 pm
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    Grandioso, D. Miguel. Excelso. Esas siniestras arterias en verdad están saturadas del colesterol ideológico. Me quito el sombrero, como siempre, ante su precisión analítica.

    No quitemos el dedo del Regino y sigamos firmes y fuertes, que el bien triunfará. Gracias por su valentía, D. Miguel. Mi estima y admiración.

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    • el agosto 20, 2021 a las 1:26 pm
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      Estimado, Condestable.

      Muchas gracias por tus amables palabras, amigo. Me alegra saber que lo has leído y que fue de tu agrado. Es una obligación moral dar la batalla y derrotar al maldito socialismo. Siempre a tu disposición, amigo.

      Te mando un afectuoso y cordial saludo.

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    • el agosto 20, 2021 a las 2:33 pm
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      Buenas tardes, Yomismo.

      Muchas gracias por tener la amabilidad de leerlo y hacer este comentario.
      Estoy de acuerdo en lo que dice. Es miserable ver como los mismos que pretender encarcelar a un hombre por un piropo, dicen que hay que hablar con los talibanes. Eso es la izquierda. Nada más.

      Le mando un abrazo.

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  • el agosto 20, 2021 a las 12:53 pm
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    Deberías denunciar a la policía esta amenaza de muerte. La IP la cogen rápido al individuo lo localizarán rápido y se le quitarán las ganas de ir amenazando de muerte para lo que le quede de vida.

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