Elon Musk gana la carrera espacial a Bezos. La NASA elige Space X para volver a la Luna

Elon Musk consigue así sobreponerse a Jeff Bezos en la nueva carrera espacial. Al menos, en la primera fase de esta.

Aunque la Blue Origin de Bezos era una gran candidata a hacerse con la adjudicación de The Human Landing System, la fase de aterrizaje en la Luna dentro de la misión Artemisa de la Agencia Espacial Norteamericana, finalmente, Space X ha logrado sobreponerse a todos sus competidores.

La NASA se la juega a una sola corta y contrata a Space X para llevar a cabo su primer viaje a la Luna desde 1972.

Esto se traduce en un contrato para Space X de 2,9 billones de dólares americanos con la mayor agencia espacial del planeta (en concepto anglosajón del término billón).

La misión Artemisa, impulsada inicialmente durante la administración Trump, tiene como objetivo volver a la Luna y llevar, por primera vez en la historia, a una mujer humana a la superficie de nuestro satélite.

La mayor parte de esos 2,9 billones irá destinada a investigación, construcción de prototipos y experimentación en pos de lograr crear la primera Starship. Una especie de nave espacial completa, reutilizable y con hasta 100 toneladas de carga que, hasta ahora, solo existía en los los cómics y en el cine de ciencia ficción.

Durante décadas, naves como la Starship han sido el sueño de cualquier nerd amante de la ciencia ficción. En 2021 podemos decir que, cada vez más, este sueño está más cerca que nunca de ser posible.

Una carrera de fondo.

Años de éxitos en el lanzamiento de satélites y el abaratamiento de costes asociados a la industria espacial, así como los avances técnicos ya logrados en relación a los Falcon, el Super Heavy y los prototipos de la Starship (aún muy prematuros) han posicionado a la Space X de Elon Musk como la mejor y más barata opción para la NASA de cara a volver a la Luna.

La misión inicial tenía prevista la llegada de una nueva nave estadounidense a la Luna en 2024. Actualmente, la fecha se antoja un tanto prematura y Biden ha reconocido que está en revisión.

Asimismo, los demócratas han querido dar énfasis al hecho de que sea una mujer la primera en volver a pisar suelo lunar, exigiendo también que se envíe un astronauta afroamericano dentro de la misma misión.

Los avances de Space X en materia aeroespacial están siendo más rápidos de lo supuesto a priori. Es decir, que ahora mismo, cualquier cosa parece ya plausible.

Antes incluso de que acabe 2021, podríamos ver ya los primeros prototipos de Starship despegando autónomamente, viajando fuera de la órbita terrestre, reentrando en órbita y aterrizando en una plataforma sin explotar.

No hace falta decir que, de lograrse con éxito la misión Artemisa en los términos establecidos por Space X, la NASA y el Gobierno de los Estados Unidos de América, la exploración y conquista del espacio exterior cambiarán para siempre.

Artemisa y la creación de la primera Starship funcional, serían, casi con toda seguridad, la antesala de una posterior misión tripulada a la superficie marciana.

Es decir, que, posiblemente, estemos a punto de ser testigos de un cualitativo salto adelante dentro de la industria espacial.

File:Starship při vzletu ( Umělecká Představa ).jpg - Wikimedia Commons

Elon Musk, un gran magnate por derecho propio.

Si bien Musk es sudafricano de nacimiento, norteamericano ya de adopción, su caso es el claro ejemplo del ‘sueño americano’ convertido en realidad.

Nacido en una familia de clase media-alta sudafricana y habiendo sufrido acoso escolar en la infancia, Musk estudió ingeniería y logró convertirse en millonario con tan solo 30 años.

En vez de limitarse a vivir la vida disfrutando del dinero atesorado durante su participación en la creación del gigante PayPal, Elon decidió crear empresas como Tesla y Space X prácticamente desde cero, haciéndolas pasar de precarias startup a gigantes empresas punteras muy competitivas dentro de sus respectivos campos.

En el caso de Space X, el éxito del incansable empresario no tiene precedentes.

Partiendo de una más que modesta base y guiado por un sueño un tanto loco en su momento, Musk logró devolver a la vida la carrera espacial después de décadas de cierto estancamiento. En gran parte consecuencia de la caída de la URSS y la pérdida de interés de los distintos gobiernos en una «conquista» acelerada del espacio exterior.

La empresa espacial de Musk, ha hecho más que cualquier otra para introducir, por primera vez y de forma decisiva, a las empresas privadas en la conquista del espacio-más allá del lanzamiento de satélites comerciales de telecomunicaciones a la órbita de la tierra-.

Space X ha conseguido abaratar como nunca antes los costes asociados al lanzamiento de cohetes y satélites mediante la tecnología de reutilización de cohetes y otros muchos avances técnicos alcanzados en cosa de pocos años.

Esto ha hecho que agencias nacionales tales como la NASA, se planteen subcontratar a Space X- y otras- para todo tipo de misiones que, de otra forma, resultarían infinitamente más caras y complicadas para una agencia pública.

Ahora, el sudafricano quiere llevar las naves espaciales a un nuevo nivel con la creación de las futuras Starship.

Las Starship supondrán un hito histórico decisivo que abrirá la puerta, no solo a un sinfín de avances científicos, sino también a un nuevo tipo de industria y fuente de recursos, la primera de la historia de la humanidad con las miras puestas fuera del nuestro frágil planeta azul.

Musk, que ya es la segunda persona más rica del mundo según Forbes, se ha propuesto como meta establecer una colonia permanente en Marte.

El empresario quiere llevar hasta un millón de personas al planeta rojo antes de que acabe el presente siglo XXI.

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