Elon Musk compra el 9,2% de Twitter y se convierte en su mayor accionista

Durante semanas se venía rumoreando acerca de la posibilidad de que el magnate de la tecnología, Elon Musk, utilizara su gran fortuna para lanzar una red social propia, como ha tratado de hacer, con más pena que gloria, el empresario y ex presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump. Sin embargo, Musk ha optado por convertirse en accionista de la corporación

En total, Musk ha comprado 73 millones de acciones de Twitter. El empresario de origen sudafricano se declara a sí mismo un «absolutista de la libertad de expresión» y ha condenado en no pocas ocasiones la censura que la red social del pajarito practica de forma discriminada, arbitraria y desigual.

La compra se ha realizado por un total de 2.890 millones de dólares, según ha quedado registrado en la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. De esta manera, Elon Musk se convierte en el máximo accionista de Twitter, por delante del grupo Vanguard (8,79%) o de Morgan Stanley (8,76%). Las acciones de Twitter han subido más de un 25% en el premarket tras conocerse la noticia.

Como crear una red social desde cero no es tarea fácil, el magnate de motor, la industria espacial y las telecomunicaciones, considerado desde hace más de un año el hombre más rico del mundo, ha optado por pasar a formar parte- por todo lo grande- de una de las tres principales que ya existen.

Las acciones de la empresa californiana en cuestión han celebrado la llegada de Musk disparándose un 25% en el premarket, una subida más que significativa y que ya le ha valido a Musk para rentabilizar su multimillonaria inversión en solo unas horas. En estos momentos Musk es aún más rico de lo que ya era ayer y mucho más libre y poderoso.

Si no puedes con tu enemigo, cómpralo

Cuando uno crea una empresa tiene que tener mente el cubrir una necesidad que hasta el momento la sociedad no ha sabido satisfacer, o crear una nueva donde antes no la había.

El negocio de las redes sociales es demasiado problemático una vez ya se han consolidado las grandes apps y webs del sector, y muy pocos han sido capaces de entrar de lleno en él en el último lustro. Solo el gigante chino TikTok ha sabido comerle la tostada a las principales: Facebook, Instagram y Twitter. El público objetivo de estas empresas tiene un número limitado de redes en mente y de las que querer formar parte.

Por lo general, los usuarios van a preferir usar redes ya consolidadas y de uso mega masivo y mundial, frente a otros ecosistemas más pequeños y aislados como el creado recientemente por Donald Trump. Al fin y al cabo, el principal reclamo de una red social es poder hacer públicos tus mensajes y facilitar la comunicación y la viralidad de los contenidos entre el máximo número de personas.

Musk llevaba tiempo criticando la censura en redes y siendo un usuario activo de las mismas. Sus twits polémicos han contribuido a hacerle aún más rico, pues además de darle más notoriedad de la que ya tenía, le han servido para especular con algunas monedas como la satírica Dogecoin. Viéndose a sí mismo como una víctima potencial de la censura, y asumiendo que la política de Twitter y otras redes no va a cambiar de la noche a la mañana, Musk se ha planteado eso de «si no puedes con tu enemigo, únete a él».

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