El Vaticano y sus intereses masónicos

Y seguimos un poco más sobre las andanzas de los capelos cardenalicios y el sumo sacerdote Bergoglio, y no porque a mí me guste, sino porque creo que es un deber moral señalar a quién mora en la silla de Pedro. De modo que luego, los católicos no puedan echarse las manos a la cabeza cuando vean el resultado de dejar una milenaria institución en manos de personas sin escrúpulos, capaces de todo con tal de seguir disfrutando de las prebendas del poder sin impórtales lo más mínimo sus ovejas.

Allá por 2019 se llevó a cabo la Conferencia Internacional,«Las religiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres», en aquella conferencia el cardenal Peter K. A. Turkson, coincidía con el Foro de Davos y la ONU al resaltar “la urgencia de la implementación de los 17 objetivos determinados por más de 190 naciones, y de canalizar la fuerza moral de la religión en la actuación de los objetivos de los ODS«, ¿17 objetivos para todos por igual? ¿sin importar la propia idiosincrasia de los pueblos?, madre mía, cuántos aprendices de totalitario hay por el mundo.

Pero es que además de esto, el Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral aseguraba que “compartimos la visión de los ODS por una amplia gama de razones diferentes», ¿cuáles?

Y señala: «acogemos de buen grado los objetivos compartidos a los que los ODS han dado voz y propósito (entre ellos, no debemos olvidar, se encuentra la ideología de género y la salud reproductiva que ampara el aborto); y el propósito es lo que nos motiva a cambiar nuestros estilos de vida, nuestra forma de producir, comerciar, consumir y desechar, ¿ esta es la iglesia del futuro?, ¿ésta es la iglesia que queremos?, ¿Está o no está de acuerdo con el aborto la iglesia?

Y como no hay mejor cosa para una religión enferma, moral y socialmente hablando, donde la inmediatez de las cosas es lo que cuenta, donde un mero análisis de los porqués y las cuestiones no interesa y se desecha de manera espuria cualquier disensión a los dogmas del momento, entra Francisco con la encíclica , Fratelli tutti, con claras reminiscencias masónicas, donde reiteradamente se alude a la dimensión universal del amor fraterno o se hace expresa invocación del lema de los revolucionarios franceses, libertad, igualdad y fraternidad.

No hace falta que Viganò diga que Francisco es una especie de antiPapa, que está detrás de un “proyecto masón-globalista” que ha infiltrado el Vaticano, él no ese esconde en ningún modo, es más, exhala globalismo masón por todos sus poros.

Lo que es indiscutible es que a lo largo de toda a la encíclica se insiste en la idea de sociedad abierta de Popper, haciendo un guiño indisimulado a la socialdemocracia cuando se habla del “desprecio de los débiles puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos”.

Francisco, hablando de intereses económicos, hablamos del cardenal Angelo Becciu y Brülhart, designado por ti, además de Mauro Carlino; Enrico Crasso; Tommaso Di Ruzza; Cecilia Marogna; Raffaele Minciono; Nicola Squillace; Fabrizio Tirabassi y Gianlugi Torzi, todos ellos al servicio ¿de quién?

Del mismo modo, también podemos hablar de cuatro sociedades: HP Finance LLC, Logsic Humanitarne Dejavnosti, Prestige Family Office y Sogenel Capital Investment.

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