El Tribunal Supremo rebaja la pena al asesino Lanza por ‘el crimen de los tirantes’ al descartar motivos ideológicos

La Sala Segunda del Tribunal Supremo ha rebajado la pena de cárcel del asesino Rodrigo Lanza por matar brutalmente golpes a Víctor Laínez en Zaragoza en diciembre de 2017, a 18 años y medio.

Este asesinato es conocido como el crimen de los tirantes al haber ocurrido a raíz de la cólera de Lanza tras ver que la víctima llevaba tirantes con la bandera de España.

Fue condenado en primer lugar por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Zaragoza y posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón a 20 años de cárcel por asesinato por motivos ideológicos.

Lanza recurrió al Tribunal Supremo que ha considerado los motivos ideológicos no probados

SENTENCIA DEL SUPREMO

El Supremo ha confirmado -tal y como hicieron en primer lugar la Audiencia de Zaragoza y el TSJA- que se trata de un delito de asesinato consumado al concurrir alevosía con la atenuante analógica de embriaguez.

No obstante ha estimado parcialmente el recurso de Lanza eliminando el agravante de obrar por motivos ideológicos

Según indica el Supremo, aunque también consideran que el asesino tuvo un comportamiento discriminatorio contra la víctima por su ideología al principio de la situación, cuando comenzó a llamarle facha y fascista, otra conversación que tuvo lugar después entre ambos fuera del bar de contenido desconocido impediría ratificar la motivación ideológica de la agresión.

Por lo que la condena se ha reducido de 20 años a 18 y medio de cárcel

El Supremo considera que esta pena es proporcional por la gravedad de los hechos:

«Teniendo en cuenta la reiteración de golpes y el móvil de la acción, que aunque no incorpore el presupuesto de la discriminación por ideología, si revela una motivación en el curso inicial de la acción que merece, por su abyección, una individualización superadora del mínimo previsto en la norma».

También ha desestimado todos los demás motivos recurso de casación

Así ha señalado que ha fundamentado racionalmente el ánimo de matar del asesino:

«A partir de la contundencia de los golpes y su intensidad, que la mayor parte de los golpes y patadas se produjeron cuando la víctima estaba semiinconsciente en el suelo, así como que dichos golpes se produjeron en la cabeza de la víctima, extremo que fue advertido por el dueño del establecimiento que dijo al acusado, en plena agresión, «para, para que lo vas a matar».

EL SUPREMO RESPETA EL AGRAVANTE DE ALEVOSÍA

La defensa de Lanza alegó que no se había justificado el agravante de alevosía, cualificadora del asesinato, pero el Supremo ha sentenciado que debe respetarse el hecho probado que:

«Declara que consta que Rodrigo volvió a entrar en el local de forma rápida, acometiendo por la espalda a la víctima, quien no tuvo ocasión de defenderse, golpeándole fuertemente con el puño la parte inferior trasera de la cabeza, y como consecuencia del golpe recibido V.L. dio media vuelta, tambaleándose, y se cayó al suelo desplomado semiinconsciente, y estando en esa situación, Rodrigo Lanza le dio una patada en la cabeza, e inmediatamente se colocó encima siguiendo propinándole puñetazos en la cara y múltiples golpes, tras lo cual, le dio una patada muy fuerte en la cabeza, y se marchó».

EL SUPREMO CONSIDERA NO PROBADO EL MOTIVO IDEOLÓGICO

Los hechos probados, tal y como indican en la sentencia, consisten en que el acusado fue informado en el bar por un amigo de que -según él- la víctima era de extrema derecha y llevaba tirantes con la bandera de España ocasionalmente. También que:

«El acusado profirió insultos a la víctima, que también responde, con una carga ideológica clara, le llama fascista, que estaba en una zona antifascista y que no quería nazis en el barrio, por lo que no era bienvenido».

No obstante, el Supremo señala que al principio todo lo realizado por Lanza es una clara discriminación por ideología con:

«La prepotencia de quien insulta y veja por la ideología del otro».

Hubo un encuentro entre asesino y víctima posteriormente:

«Mantuvieron un encuentro fuera del establecimiento y V.L. se volvió a meter hacia el fondo del bar».

El Supremo considera que:

«Ese segundo momento tiene un contenido que se ignora».

Puesto que:

«No se sabe de qué hablaron y de qué discutieron en el exterior, solo que fue posterior a los insultos con un contenido no precisado».

Y considera que esto último:

«Pudo ser el acto determinante de la posterior reacción agresiva que produjo el resultado de muerte».

En resumen, el Supremo considera que la agresión puede haber ocurrido por motivos distintos que el ideológico por lo que según el principio ‘in dubio pro reo’ no aplican el agravante.

No obstante, ha explicado que ha tenido la motivación discriminatoria por ideología del principio de la situación en cuenta para establecer la pena de 18 años y medio, superior a los 15 años de mínimo que habrían podido aplicarse en este caso.

RESPONSABILIDADES CIVILES

El Supremo ha confirmado que Lanza deberá indemnizar a los familiares de la víctima con 200.000 euros de la siguiente manera:

  • 50.000 euros para la madre,.
  • 50.000 para cada uno de los dos hijos.
  • 50.000 euros a distribuir entre los tres hermanos.

También tendrá que indemnizar al Servicio Aragonés de Salud 5.620 euros, puesto que la víctima fue atendida en el hospital Clínico de Zaragoza tras la agresión, hasta que murió cuatro días después.

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