El trampantojo del comunismo

La propaganda abyecta de la extrema izquierda en su malvada agenda globalista lleva tiempo haciéndonos “comulgar con ruedas de molino”, al intentar manipular el lenguaje, queriendo disimular con ese lenguaje el trampantojo del comunismo más asesino como una hipotética, pero falsaria “opción democrática” al más más puro estilo liberal. Pero lo que esconde realmente es un engaño monumental a la opinión pública, ésta ya mermada en la información y agónica en la manipulación a la que a diario se la somete. Como diría el gran estadista y estratega Winston Churchill: “De fracaso en fracaso hasta la victoria final”. O lo que sería lo mismo, aunque mucho más siniestro y criminal: de mentira en mentira hasta la dictadura final.

El control del lenguaje

Siempre hemos sabido del magistral uso que hace la extrema izquierda de la propaganda, ahora también nos hemos dado cuenta que manejan también el lenguaje y no solo el llamado “inclusivo”. Es decir, desde que Pablo Iglesias dijo aquello de: 

«La palabra democracia mola, por lo tanto, hay que disputársela al enemigo. La palabra dictadura no mola, aunque sea dictadura del proletariado. No mola, no hay manera de vender eso«. Solución: cambiamos el lenguaje para engañar a los imbéciles que nos votan.

Solo hay que analizar esta frase lapidaria del dictador Pablo Iglesias cuando dice: “La palabra dictadura no mola, AUNQUE SEA DICTADURA DEL PROLETARIADO” Como diciendo, ─que aun siendo muy buena una dictadura del proletariado (se ve que para este parasito hay más clases de dictadura ), no “mola” porque suena mal y es invendible─ Entonces por arte de magia y la verborrea propagandística de los comunistas, les dan la vuelta a las palabras y a partir de ahora empiezan a dominar el lenguaje liberal, “disputándoselo a los enemigos”. Es decir, a los verdaderos demócratas. Por eso, ahora, todas las palabras del trampantojo comunista van con el “envoltorio” democracia, libertad, igualdad, derechos, ley, orden etc. Como la ley de memoria “democrática”, u otras leyes donde ponen la coletilla democracia y con eso la revisten de un halo liberal que no se lo creen ni ellos. Tenemos algunos ejemplos de este trampantojo, como expresiones: “porque somos demócratas”, “porque si tal o cual demócrata”, “que si la libertad”, “que si la patria”, “que si los ciudadanos”, cuando antes tan solo eran “el pueblo o los obreros” etc. Con cada una de las frases que pronuncian, como si de actores mediocres se tratara, meten la “morcilla” en cada frase, siempre delante de una cámara, pues viven de ello, esta es su política: la propaganda.

 Otra cosa es el lenguaje inclusivo, no confundir con el trampantojo que lo que pretende es el engaño a los ciudadanos. Pues el lenguaje inclusivo forma parte de las políticas del “chiringuiteo” y va dirigido a “colectivos” específicos que, aunque les dijeran que tienen que hablar el idioma de la Laponia, el sami, el finés o el sueco, con tal de seguir cobrando del chiringuito, serian capaces de hablar hasta el esquimal cuyas lenguas son imposibles de pronunciar. No no, no es broma, o

inténtenlo Uds.: inupiaq o el inuvialuktun etc.

Pondré un ejemplo: me envía D. Luis J. Martin, de la Tarde 2.0 del canal Libres 2.0 un curso de, Medios sin Prejuicios, que él ha denominado “la chochocharla”, financiado por la Unión Europea para periolistos, que no periodistas, si si, “los aguerridos” activistas y voceros de toda esta patulea infecta. Todos estos que en lugar de utilizar la pluma ─aunque muchos pierdan todos los líquidos habidos y por haber─ su principal activo son las rodilleras, pues van siempre de rodillas arrastrándose ante el poder para tener más cerca a los “miembros y miembras” del poder a los que tienen que adular, pelotear, masajear, o directamente lamerles…Las botas.

Pues bien, este “chiringuito” dice así en su presentación: “El Proyecto Medios Sin Prejuicios, es un programa de formación financiado por la Unión Europea en el que le brindaremos información y herramientas que favorezcan la erradicación de la violencia simbólica, verbal y psicológica en el ejercicio de la comunicación presente en la forma en que se abordan la temática LGBTI o en su omisión

Cada cual que entienda lo que quiera, pero lo fundamental, que hay que hablar “políticamente correcto”, es decir, hay que hablar según la “santa madre iglesia marxista”. En definitiva, hay que erradicar el libre albedrio, la idiosincrasia lingüística, inherente a cada persona gay, en este caso a las expresiones que en “petit comité” tiene cada persona a la hora de expresarse. Según este curso panfletario de adoctrinamiento a los periolistos, hay que hablar y decir lo que ellos aceptan como bueno, lo que ellos te digan si quieres ser un buen vocero del régimen.

 El nuevo lenguaje que proponen los comunistas, es hablar de una forma donde se suavizan, o directamente se cambian las palabras “duras” ─a tenor de la expresividad de Pablo Iglesias, ─ como dictadura, camarada, obrero, proletario, o revolución que no “molan”, ya saben, por otras que los ciudadanos si aceptamos, donde las convierten en un lenguaje atractivo, o como dice Pablo Iglesias, “molan”.

España no se nombra

 Todo menos pronunciar España, con eso no pueden ni con el trampantojo lingüístico. Es imposible. Si pronuncian España ─si me permiten la licencia en tono de broma─ se convierten en verdaderos españolazos, como se convertían los Gremlins de la famosa película, no en españolazos, sino en monstruos, pues no podían mojarse ni comer después de las 12 de la noche, pues de hacerlo, pasaban de ser criaturas maravillosas, dóciles como ositos de peluche, a monstruos repugnantes come humanos. O peor aún, me recuerdan a los Orcos de Mordor, los Uruk-hai, que eran más monstruosos, violentos y crueles que los orcos normales. Pues bien, estos “Orcos de Mordor”, estos comunistas-Gremlins, cuando pronuncian la palabra España, se convierten, pero a la inversa, de ser esos “Orcos de Mordor, o Gremlins (elijan lo que más les guste) se convierten en españoles decentes, aseados, liberales y patriotas. Naturalmente de ser así, Vox sacaría una mayoría absoluta indiscutible, pues les pondríamos “la trampa lingüística” para hacerles caer y que pronunciaran España para convertirse en personas normales. Pero esto, como decía, solo era una chanza, pues para conseguir el mismo resultado que el símil de los Gremlins o de los Orcos, tendrían que retroceder en el tiempo, volver a ser niños y recibir una educación decente y escolarizarlos como Dios manda con una educación que jamás recibieron. Por esto es vital que, de una vez por todas, en España se haga un pacto (cuando se pueda) sobre la educación para no tener en nuestra sociedad a “Orcos de Mordor” o “Gremlins aberrantes”, en definitiva, a individuos que a la pregunta; ¿qué rio pasa por tal sitio, o a qué continente pertenece España, o quien fue Adolfo Suarez?, no respondan con auténticas barbaridades que hieren hasta los sentidos.

 Por esta razón, nunca los verán nombrar a España, pues de hacerlo de forma continua, sería tal como aceptar que su españolidad corre por sus venas y eso sería intolerable y pasarían de ser giliprogres, a personas normales y decentes. Y esto es muy peligroso para una “dictadura del proletariado”. ¡Uy!, perdón, digo democracia. 

Estos son mis principios y si no te gustan tengo otros

 Hasta el punto, que, en sus propios panfletos o tabloides, como por ejemplo en Les Communards, en una publicación del martes, 1 de octubre del 2013, titulaba:

“¿Cómo debemos hablar los comunistas?”, donde dicen, por ejemplo: “Una cosa es hablarle a un comunista y otra hablarle a una persona «común«. O, “Si somos marxistas, y por tanto analizamos las cosas teniendo en cuenta sus circunstancias, nuestra idea sobre el discurso será obvia: no puede utilizarse siempre el mismo discurso, sino que habrá que modificarlo en función del entorno”.

 Es decir, como la famosa frase atribuida a Groucho Marx (No confundir por favor con Carl Marx): “Estos son mis principios y si no te gustan tengo otros”. Pues los comunistas, lo mismo, no te gusta mi discurso, si no te gusta tengo otros, dependiendo de a qué majaderos tenga que engañar.

Todos comunistas, todos criminales

 Por supuesto, cuando hablo de comunistas, me refiero a todos ellos, de todos los pelajes: “socialistas”, periolistas, podemitas, asesinos etarras, republicanistas-marxistas, la ezquerra, los bildu-asesinos, los pederastas de las baleares, los ahora separatistas comunistas valencianos, los etarras navarros, los secesionistas (bueno, a estos se les pega todo, pues son comunistas por la mañana, nazis por la tarde y por la noche pasan directamente a ser criminales terroristas que intentan prender fuego a la ciudad y matar a unos cuantos Mozos de escuadra.

 Aunque es muy difícil camuflar en ese trampantojo a las asquerosas, malolientes y repugnantes intenciones últimas de esta gentuza, que no es otra cosa que convertir a España en una dictadura del proletariado, revestida de una unión de repúblicas socialistas ibéricas, como bien dice Pablenin. Que, por cierto, nunca se ha escondido de tal propósito. En definitiva, este es su plan, el mismo que el llamado globalismo. Esa falacia marxista y criminal que pretende esclavizar a la humanidad. Pero como es innombrable, “no hay manera de vender eso” a los estúpidos que les votan, pues le vamos a llamar democracia. O lo que es lo mismo: la dictadura del proletariado del amado líder. Libertad: la de los gulags y las checas. La paz: la de los cementerios. El reparto de la riqueza: subida de los impuestos, que no son impuestos, sino confiscación de bienes, o directamente expropiaciones y robos del patrimonio, pobreza extrema, hambre, miseria, enfermedades, muerte. ¿Les suena algo de esto? Ya lo estamos viendo con la subida de la luz, le siguen el gas, la gasolina, los productos básicos, inflación descomunal, el desabastecimiento, las colas en los supermercados, las colas del hambre, todo ello generaría violencia extrema y el caos. 

A cuestas con la ignorancia

 Pero lo peor de todo es que una parte de la sociedad idiotizada se tragan «dobladas» todas las mentiras. Se tragan el trampantojo miserable y falsario hasta el corvejón. Es lo que tiene «beber» de las televisiones subvencionadas y paniaguadas, que te envenenan, te vuelves gilipollas y adoptan y asumen de inmediato ese trampantojo nauseabundo comunista. ¡Parece mentira!, no hace tanto tiempo de aquella digna profesión de periodista, donde la ética, la moral, la profesionalidad, el código deontológico y el buen hacer, contrastando las informaciones que extraían de forma noble, y no como ahora, de lacayos, serviles, lenguaraces, víboras y vividores que se venden por miseras migajas de dinero y poder.

 Suponiendo que esa parte de la sociedad no se enterara de nada, no se enterara del engaño, de ese trampantojo miserable y falsario, pues si encima, estás al tanto de todo y comprendes las oscuras intenciones de toda esta banda de criminales, eres aún más imbécil, más miserable que incluso ellos. Una parte de esa sociedad son “colaboradores necesarios”, además de vivir permanentemente de rodillas y ser unos cretinos corresponsables de sus políticas que llevan a toda la sociedad a un empobrecimiento, a la destrucción de los valores y a la propia destrucción de la civilización.

Por mucho que pretendan crear la trampa lingüística ante el ojo y los sentidos de los ciudadanos, o trampantojear al lenguaje comunista ─permítanme el neologismo─, este es imposible, pues estos, no pueden disimular su odio visceral y como el mismo diablo, van esputando bilis, líquidos viscosos y todo tipo de basura repugnante. Son incompatibles con la democracia, con un régimen de libertades, en definitiva, son enemigos de la libertad.

El Aval de más de 120 millones de muertos

Además, huelen a podrido, el socialismo huele a muerte, ¡es la muerte!; los más de 120 millones de muertos que arrastran, como el que arrastra sus miserias por la historia lo atestiguan. Por eso, lo de disimular con el lenguaje, Pablo, Pablito, Pablete, o Sanchez “el plagiador” o cualesquiera de toda la banda de presuntos criminales que componen este monstruo de gobierno, ya no cuela. Solo os seguirán en vuestro delirio criminal aquellos que os seguirían hasta el mismo infierno, engañados hasta el último momento, donde se darían cuenta que están cayendo, no con vosotros, pues vosotros, como «amados líderes», no caeríais con ellos. Sois comunistas, pero no imbéciles, os gusta demasiado el capitalismo, no como distribución de la riqueza, sino para esquilmarlo, robarlo o expropiarlo y quedaros con toda ella y dejar que el resto de mortales perezca de hambre, de miserias, o incluso que mueran y se unan a la ya larga lista de muerte y crueldad de vuestra criminal ideología marxista.

Pero para cuando llegue eso, vosotros habréis saboreado las “mieles” del poder y del dinero. Tendréis unos cuantos millones en vuestra cuenta bancaria (de aquí o de cualquier paraíso fiscal) de tanto y tanto robar, unos cuantos casoplones comprados con dinero que os da alguna caja de…Cuyo nombre no puedo acordarme, pero que hace ingeniería financiera con los dineros, donde, además, hay fundadas sospechas que es dinero procedente del blanqueo de la droga del cartel de los soles, de las FARC and company. También tendréis “sirvientes/as”, que apenas vivirán de un sueldo misero y encima no les pagaréis la seguridad social. Además de coches de lujo, escoltas, secretarios, alfombras rojas y banda de música, “correveidiles y abrazafarolas” (palabrejas en homenaje a D. José María García, el gran comunicador deportivo de hace unos años).

Al resto de los mortales, que nos den por las checas, por los gulags o por las grúas iranies donde cuelgan a los gais por el hecho de haber nacido diferentes, o con las piedras que arrojan vuestros socios islamistas-yihadistas asesinos a cualquier mujer que ellos consideren que ha mirado de reojo a alguien, o tan solo por ser mujer. O nos encerraréis en los campos de trabajo o de concentración, o nos tiraréis por las ventanas de algún piso alto de algún centro de detención al mejor estilo chavista. Es lo que se os da mejor: destruir la civilización, hacer desaparecer a las personas y aniquilar a la mayoría de la sociedad para tener el camino expedito al infierno, de donde nunca deberíais haber salido.

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