El Supremo desestima el recurso de Ada Colau: es obligatorio poner la imagen del Rey en los Ayuntamientos

La Sala de lo Contencioso-Administrativo Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por el Ayuntamiento de Barcelona de Ada Colau y ha confirmado que es obligatorio colocar la imagen del Rey, en este caso Felipe VI, en los Ayuntamientos.

El recurso fue presentado contra la sentencia de 18 de noviembre de 2019 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en la que se declaró nulo el artículo 75.2 del Reglamento Orgánico Municipal de Barcelona aprobado por el Pleno de la Corporación el 29 de diciembre de 2015.

El reglamento fue impugnado por la Abogacía del Estado por infringir la obligatoriedad de la presencia en el Salón de Sesiones o de Plenos de la efigie del Rey

Dicha obligatoriedad está contemplada en el artículo 85.2 del Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF) de las Entidades Locales aprobado por Real Decreto de 28 de noviembre de 1986.

La Sala ha resuelto que el citado artículo 85.2 tiene carácter de norma básica:

«Que atañe a símbolos del Estado en cuanto que se ordena que en todos los municipios, en lugar preferente y en el lugar en que se reúne su máximo órgano -el Pleno-, esté presente el símbolo de la forma política del Estado español, haciéndose visible que el poder local se ejerce en coherencia con esa forma política.

No se debe olvidar que los municipios, según el artículo 137 de la Constitución, son elementos de la organización territorial del Estado. Su autonomía, garantizada por ese y otros preceptos constitucionales encuentra su sentido en el seno de esa organización».

El Supremo ha añadido que esto:

«No excluye que sobre dicha materia pudiera haber una regulación municipal, siempre que sea complementaria y respetuosa con el reglamento estatal; ni que los reglamentos orgánicos municipales opten o por reproducir lo previsto en el ROF o, simplemente, no regulen nada, centrando su reglamentación orgánica en las materias que son por entero de su competencia, dejando en este aspecto al ROF que despliegue por sí su directa fuerza vinculante».

Respecto a las alegaciones de la parte recurrente, el Supremo ha añadido que el ROF:

«En lo ahora litigioso en nada merma el ámbito competencial del Ayuntamiento de Barcelona, su potestad de autogobierno para la gestión de los intereses que, realmente, le son propios dictando desde esa potestad normas que impliquen un régimen orgánico y de funcionamiento complementario respecto de la legislación básica y respecto de la autonómica, tanto general como del municipio de Barcelona.

En este sentido la norma declarada nula de pleno Derecho por la sentencia impugnada no contenía esa regulación complementaria, sino otra claramente incumplidora del artículo 85.2 del ROF».

LA SENTENCIA RATIFICADA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CATALUÑA

La sentencia ahora ratificada, estimó un recurso de la Delegación del Gobierno en Cataluña y anuló un artículo del Reglamento Orgánico Municipal de Barcelona, el 75.2, que decía:

«La representación de elementos simbólicos e institucionales presentes con carácter permanente en el Salón de Sesiones ha de responder a la singularidad histórica y de capitalidad de Barcelona, y a los principios democráticos, de neutralidad religiosa y de catalanidad. Su aprobación corresponde al Pleno del Consejo Municipal, mediante acuerdo adoptado por una mayoría de 2/3 de sus miembros».

La Abogacía de Estado señaló que esto infringía la obligatoriedad de que en el Salón de Sesiones o de Plenos esté la bandera de España y la efigie del Rey

Concretamente dos infracciones, la del artículo 3.1 de la Ley 39/1981, de 28 de octubre, relativa a la bandera de España y la del imagen del Rey el artículo 85.2 del ROF que afirma que debe estar «en lugar preferente del salón de sesiones».

Sin embargo la sentencia del Supremo se ciñe sólo a lo relativo a la efigie del Rey

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