El sablazo fiscal a las familias

Nuestro Gobierno social-comunista está entrando en una espiral de expolio del patrimonio particular y privado que comienza a rallar una actitud ciertamente viciosa. Parece querer todo aquello que los demás tenemos, da igual que sea poco o que sea mucho, pero lo quiere todo.

Pedro Sánchez ya ha remitido a la Comisión Europea un Plan de Estabilidad que prevé que en 2.021 los ingresos de arcas públicas españolas en concepto de impuestos serán de 275.243 millones de euros, lo que supone obtener un 29% más de ingresos que en 2.019 cuando la recaudación fue de 212.208 millones de euros y no había pandemia, y un 42% más que lo recaudado en 2.020, cuya cifra se desplomó hasta los 194.000 millones.

Este aumento de 62.435 millones, respecto a 2.019, y de 81.243 millones, respecto a 2.020, supone un aumento medio de recaudación en 2.021 equivalentes a 3.500 euros y a 4.350 euros por hogar, respectivamente.

Este auténtico sablazo fiscal parece no tener en cuenta que el desempleo en España ha pasado de una tasa del 14% de 2.019 al 17% de 2.021, que si tenemos en cuenta los trabajadores afectados por ERTE la cifra ronda el 22%.

Pero aún así, lo quieren todo. Un Gobierno que muestra su más absoluta ineficiencia al hablar tan solo de recaudar, pero no de reducir su enorme aparato burocrático.

Lo peor de todo es la mentira en la que basan su recaudación. Según dicen, tan solo quieren pegar el “sartenazo” a las clases pudientes. La cantera de votos que obtiene a base de la “venta de la idea progre” es enorme, dando por hecho que su votante no se va a dar cuenta que él mismo es también víctima del citado expolio.

Con la excusa de políticas públicas de medio ambiente, de salud o educación, este Gobierno es capaz de arruinar a una generación entera. Endeudar al Estado se ha convertido en un “hobby” de los social-comunistas. Ya vendrán otros que lo pagarán. Y esos otros no somos sino nosotros y nuestros hijos.

Las declaraciones de nuestra Ministra de Hacienda y Portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, llegan a límites insospechados de demagogia. Nos hace creer que los ciudadanos somos analfabetos en la economía, cuando realmente no se da cuenta que somos auténticos maestros en la economía de la supervivencia, que es a lo que este Gobierno nos está abocando.

Una mala gestión es lo que nos lleva a tener que pedir 140.000 millones de euros a Europa en el Plan de Recuperación. Pero Europa, ¿qué nos contestará Europa?; la Ministra Montero, haciendo amigos, sigue insistiendo que países como Italia, Portugal o Grecia, en situación similar a nosotros, cuando anuncian medidas de bajada de impuestos lo hacen por ser países que no creen en el estado de bienestar ni quieren combatir las desigualdades.

Pero lo que la Ministra y nuestro Presidente no quieren que se sepa, es que el dinero de los contribuyentes donde mejor está es en el bolsillo de los propios contribuyentes y generando riqueza a través del consumo, no en manos de su ejército de derrochadores.

Lógicamente, y en eso estoy de acuerdo, todos los ciudadanos debemos de contribuir en una proporcionalidad justa a las arcas del estado. Pero para poder exigirnos esa contribución, lo primero que tiene que hacer un gobernante es gestionar bien el dinero que recauda, y eso precisamente es lo que no sabe hacer un Gobierno como el actual, que tan solo dilapida aquello que cercena al contribuyente.

La diferencia que tenemos con la presión fiscal respecto al resto de países europeos es más significativa en relación al destino de las partidas en que se gasta que en el propio importe de las cargas impositivas. Y en este apartado España tiene un gran asunto pendiente, un asunto mastodóntico, puesto que el problema del equilibrio económico de nuestro país no proviene de la recaudación, sino del gasto.

Una dilapidación que no tiene freno ni parangón con cualquier otro país europeo. El Gobierno pretende imponer muchas nuevas medidas de ingresos través de los impuestos, pero en ningún momento afronta el tema de la reducción del desorbitado gasto público, donde podemos incluir pensiones, empleo público, subsidios, subvenciones y muchas ayudas a sectores improductivos del país que no suponen ninguna contraprestación al bienestar general.

En 2.020 el gasto de las arcas del Estado se situó por encima de los 570.000 millones de euros, lo que equivale al 51,3% del PIB español, con un incremento histórico del gasto público de más de 50.000 millones de euros, de los que 4.000 millones fueron para cubrir el alza de las pensiones del 0,9% y 3.000 millones para el aumento salarial del 2% de los funcionarios.

Aún así, la excusa de que tan solo se va a hacer tributar a los ricos es permanente en este Gobierno de la mentira. Ya están pensando en cobrar peajes por circular en autovías, por consumir diésel, en incrementar el IVA en muchos productos de primera necesidad, recaudar también por sucesiones… es decir, pretenden cargar mayor fiscalidad principalmente sobre los impuestos indirectos y que afectan al consumo que hacemos todos los mortales, incluidas las familias más desfavorecidas.

Otro ejemplo de actualidad fiscal es que el Gobierno pretende dar un hachazo a las familias de 2.293 millones de euros mediante la eliminación de los beneficios por la tributación conjunta del IRPF. Parece que ahora se desdice de esta actuación, pero con los socialistas todo lo que parece broma, antes o después, se convierte en realidad.

No, no es un objetivo de este Gobierno reducir la presión fiscal sobre los hogares, sino que la misma, en realidad, se va a ver incrementada tan solo para beneficio de una clase política que no sabe gestionar un país, pero que tampoco sabría gestionar una empresa y que, en mi vida, dejaría gestionasen las cuentas de mi familia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *