El régimen cubano asalta y secuestra de nuevo a la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, y tres otros miembros

Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, y otras tres integrantes de la organización, Lourdes Esquivel, Gladys Capote y Bárbara Farrat -madre del joven enfermo de 17 años, Jonathan Torres, arrestado el 13 de agosto por participar en las protestas del 11 de julio-, han sido secuestradas.

Ha tenido lugar a la salida de la sede de la organización en La Habana. El grupo había quedado allí para después acudir a la Iglesia de Santa Rita en el barrio de Miramar, lugar de encuentro habitual los domingos para asistir a misa y rezar por los presos políticos. Posteriormente, tenían previsto realizar una caminata a modo de protesta, que no pudo realizarse.

El secuestro -cuyas imágenes han sido publicadas por varios activistas opositores, entre ellos el marido de Soler, Ángel Moya– ha sido perpetrado por un grupo de agentes del régimen vestidas de civil que asaltaron al grupo, que portaba gladiolos.

Este es tan sólo el último en la larga lista de detenciones y secuestros de la dictadura comunista

Soler fue secuestrada por última vez tan sólo el 1 de enero de 2022 con un modus operandi parecido. Su familia estuvo varios días sin saber nada de ella. La persecución a Soler ha aumentado desde que anunciara el viernes pasado la puesta en marcha de una campaña de la organización «por la libertad de todos los presos políticos, sin exclusión».

Declaró en Facebook que:

«Cada Dama de Blanco, donde esté, tiene el compromiso moral y político de apoyar a los familiares de los presos políticos que accionen por la libertad de su ser querido».

Soler había denunciado mayor vigilancia y seguimiento por parte del régimen en los alrededores de la sede estos últimos días

PERSECUCIÓN Y AMENAZAS

En este caso concreto, las arrestadas habían recibido en los días previos amenazas.

Aún es más, otras Damas de Blanco, como Yudaxis Pérez, avisaron de intentos de intimidación contra ellas. Pérez denunció a través de Facebook como un agente del régimen, Luis Alberto Acosta Cárdenas, se había presentado en la puerta de su casa para amedrentarla, espetándole que si acudía a la convocatoria la dictadura tomaría represalias:

«Si mañana domingo asisto a la iglesia para orar por la libertad de los presos políticos seré arrestada y multada con entre 3 mil y 5 mil pesos en represalia por mi condición de dama de blanco. Estamos exigiendo la libertad inmediata de todos los presos políticos. ¡Libertad Ya! ¡Patria y Vida!»..

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.