El PSOE pide al Banco de España la creación de una criptomoneda que «recupere el carácter del dinero como bien público y bajo control democrático» como en China

 El PSOE ha reclamado en el Congreso de los Diputados la creación de una criptomoneda europea que se encuentre bajo control “democrático” y “público”.

España usa el euro y la autoridad máxima es el Banco Central Europeo. Ambas cosas vinculadas a los tratados de la Unión Monetaria

Sin embargo el PSOE ha ignorado por completo todo esto y decidido reproducir la impresión de dinero que arruinó Argentina y que Garzón defiende, pero con dinero virtual.

Como consecuencia, el PSOE ha presentado y registrado una proposición no de ley que reza así:

«El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a impulsar en colaboración con el Banco de España la creación de un Grupo de Estudios para evaluar la posible implantación de un euro digital como moneda pública digital (CBDC) (criptomoneda), que permita ofrecer una mayor estabilidad financiera tanto a la economía española como al conjunto de la eurozona, y recupere el carácter del dinero como bien público y bajo control democrático».

Esta propuesta de Sánchez pretende resolver el déficit público que no deja de crecer, la imposibilidad de conceder sus prometidas prestaciones sociales «escudo social» por el descontrol del gasto (123.000 millones en el último ejercicio) y garantizar el control del dinero.

Todo esto con el trasfondo de un envío de dinero europeo muy inferior al prometido, ya que ha sido rebajado en 8.000 millones de euros.

El PSOE prosigue:

“El Grupo Parlamentario Socialista, de conformidad con los artículos 193 y siguientes del Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente Proposición no ley para el impulso de un grupo de estudios sobre la implantación de un euro digital como moneda pública digital, para su debate en Pleno”.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS, INCAPACIDAD DE CONTROLAR EL GASTO

La exposición de motivos demuestra que no encuentran una solución financiera al descontrol del gasto exorbitante

Señalan que:

«En los últimos tiempos ha cobrado vigencia el debate sobre la posibilidad de creación de nuevas monedas digitales públicas, conocidas también por su acrónimo en inglés, CBDC (Central Bank Digital Currency, o Moneda Digital del Banco Central)”.

Según los «expertos» socialistas:

“Los motivos para este notable interés son varios. En primer lugar, los propios avances en digitalización y gestión masiva de datos, que hacen posible nuevas formas de pago. Al calor de estas innovaciones también ha proliferado la creación de diversas criptodivisas, como un pretendido intento de creación de dinero privado. Sin embargo, este nuevo activo financiero no cumple los criterios para ser dinero y presenta al menos dos grandes problemas. El primero es la elevada volatilidad en su cotización en un activo sin valor intrínseco ni respaldo público, que aviva movimientos especulativos. Y el segundo, es su importante impacto ambiental. Al respecto de esto último, según cálculos del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge, si sólo la principal criptodivisa, el bitcoin, fuese un país consumiría al año tanta electricidad como Finlandia, Suiza o Argentina. A menudo se cita un tercer problema: la posibilidad de anonimato que estas criptodivisas ofrecen, facilita su utilización en actividades ilícitas y en evasión fiscal”.

Continúan afirmando que:

“Una moneda digital de banco central se plantea como una alternativa pública frente a los sistemas de pago ajenos al sistema bancario y que escapan por tanto a la regulación sobre el sector. El auge de nuevas formas de pago digitales, ajenas al circuito bancario formal en lo que se conoce como banca en la sombra (shadow banking), impulsan la búsqueda de una alternativa pública frente a una actividad que escapa a la regulación y supervisión bancarias, pero comparte con la banca su carácter de riesgo sistémico.

Es decir, el peligro de que las dificultades en el sector deriven en una crisis para la economía en su conjunto. Este auge de la banca en la sombra y nuevas formas de pago digitales alternativas es lo que ha motivado a las autoridades de China a desarrollar lo que sería un yuan digital, de momento en fase de proyecto piloto en algunas ciudades del país”.

Otro motivo, según indican los expertos de Sánchez, es la posibilidad de que esta criptomoneda pueda servir para la inclusión financiera de colectivos sociales que tienen más dificultad para acceder a los servicios bancarios tradicionales, o no disponen de ellos.

Finalmente:

«Pero no por ello menos importante, como impulsor para la instauración de las CBDC es el declive en el uso de efectivo, tendencia acelerada por la pandemia del Covid-19, que ha impulsado más si cabe la utilización de medios de pago digitales”.

Por todo ello, el PSOE propone:

“Frente a ello surge la posibilidad de crear un dinero público digital, intangible y perfectamente utilizable para realizar pagos electrónicos, pero en este caso respaldado por el Estado, haciendo de él un dinero seguro”.

«Un euro digital como moneda pública digital (CBDC) que permita ofrecer una mayor estabilidad financiera tanto a la economía española como al conjunto de la eurozona, y recupere el carácter del dinero como bien público y bajo control democrático».

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