El PSOE arrasa la educación pública

¿Qué carajo tiene que hacer la izquierda para que de una puñetera vez despiertes, socialista? ¿cuántas veces tienes que perder tu trabajo, cuánta hambre, cuánta miseria necesitas para abrir los ojos? ¿Cuánto tienen que subirte la luz, los combustibles, los impuestos, para que le des la espalda a Sánchez y su banda? ¿Es incompatible ser de izquierdas con tener inteligencia?

Todo apunta –según dicen las encuestas- que la izquierda no nos ha robado, arruinado, encerrado y hasta matado lo «suficiente», porque hoy, a pesar de este currículo letal y presuntamente criminal, el PSOE volvería a ganar las elecciones. Tenemos una suciedad, que no sociedad, que sigue viéndolo como la solución a sus problemas y no la soga que acabará ahorcándonos.

Es difícil deglutir todo lo que estamos padeciendo los españoles desde que Pedro Sánchez, subido a lomos de comunistas, golpitas y filoetarras, ocupó inmoral e ilegítimamente al Gobierno de España. Su «congreso de ministros» todo lo que toca lo enfanga, envilece y destruye. Su única aspiración es detentar el poder a costa de nuestra hacienda, derechos y libertades.

Estimado lector, acabamos de conocer que Sánchez ha dado otro paso -de lo peor que ha hecho- para terminar de reducir a cenizas la educación pública. Sí, esa educación que solo exhiben para seguir «vendiendo la burra» que los incautos siguen comprando. Porque en lerdos per capita sí somos una potencia mundial. Solo hay que ver las encuestas.

Nuestros escolares caminan por el borde del precipicio de la pobreza intelectual y moral. Ni mencionar lo religioso.

Lejos de exigirles esfuerzo, dedicación y excelencia, podrán pasar de curso sin ni tan siquiera aprobar. Hoy, los alumnos han perdido toda referencia por aprender para que, fruto una adecuada enseñanza, en el futuro puedan disponer de herramientas intelectuales suficientes para desarrollarse.

Hay que decir que esto solo lo van a sufrir los hijos de los trabajadores, los que no tienen otra oportunidad que llevarlo a centros escolares públicos infectados de aluminosis socialista. Porque los que puedan pagar el pasaje para lograr huir de las zarpas de la izquierda y evitar ser cubiertos con un manto de inopia, sin duda alguna lo hará.

El resultado será que tu hijo, socialista, gracias a tu socialista ideología, no podrá tener las mismas oportunidades que otro por el simple hecho de que su dinero le dará la posibilidad que tu Gobierno, puesto, soportado y defendido con tu “boto”, le ha quitado. Tu «buenismo», socialista, será la losa que sepulte el futuro de tu hijo.

Pero tranquilo, aprenderá mucho de sexo, puede que hasta sepa antes fornicar que leer y escribir. Además, sabrá matemáticas con enfoque socioafectivo, conocerá la historia con perspectiva de género, será una persona –o aquello que se autoperciba- resiliente, ecofeminista y sostenible. También un ignorante, pero qué importa si es todo lo anterior, ¿verdad? Bueno, siempre podrás culpar a Franco, socialista.

Pero, ¿no habíamos quedado que la izquierda defiende la igualdad? Sí, que todos seamos iguales de ignorantes y pobres. Que todos seamos iguales a la hora de no tener futuro, esperanza ni dignidad. Que todos desfilemos en procesión, a poder ser de rodillas, ante Sánchez para recibir nuestro platito de arroz. Eso sí, no tendremos nada y seremos felices, tal como establece el logo multicolor de la siniestra Agenda 2030.

La igualdad de la izquierda es el camino recto hacia el fracaso.

A ver si nos enteramos, estos enfermos rojos solo quieren «venezualizar» a España. Nada más. Su sueño húmedo es importar la peste roja que ha reducido al que fuera uno de los cinco países más ricos del mundo, Venezuela -la perla del Caribe-, a la pobreza, ruina y miseria actual. Quieren vernos a todos en la misma situación que se hallan nuestros hermanos venezolanos. Quieren un rebaño de seres bien amaestrados y adoctrinados, no un pueblo culto, inteligente ni formado.

Para finalizar, solo me queda preguntarte, socialista, ¿a qué colegios llevan Sánchez y su banda a sus hijos? Hasta tú, socialista, puedes enterderlo.

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