El planeta al borde de un ataque de ecoexorcismo

Greta Thumberg es como  Regan MaCNeill, la  niña del exorcista, la mirada, el odio, la misma posesión, solo que ahora Satán se viste de ecolojeta.

Con cada cumbre del clima se pone más de manifiesto el cinismo y derroche de los actuales “ecolojetas”: 85 vehículos a gasolina de la comitiva del presidente por accidente; los 400 jets usados por los líderes para llegar y marcharse de Glasgow; la ausencia de los más contaminantes; la imposible factura a la que se comprometen nuestros goberjetas de turno.

Hay dos cuestiones que siempre se nos ocultan, la primera es que no hay dinero suficiente en nuestras arcas para hacer esa ansiada, anunciada e impuesta transición ecológica y acabar con nuestra dependencia de los hidrocarburos, y mucho menos para poner fin a la era del petróleo allende nuestras fronteras.

La segunda gran cuestión es que gracias a nuestros sacrificios, quienes se benefician no es el planeta, sino los países que venden ese petróleo que nosotros no queremos pero que el resto del mundo sí.

A tener en cuenta que una parte de los productores de petróleo no son democracias, sino todo lo contrario

Desde Rusia a Irán. Mientras, los ambiciosos comunistas chinos continuarán consumiendo y contaminando porque no quieren renunciar a su marcha hacia la riqueza y la hegemonía mundial. 

La única opción razonable para preservar el planeta a la vez que nuestro nivel de vida, no es bailar al son de la niña del exorcista, sino reconocer que la única energía barata, limpia y eficaz, hoy en día, es la energía nuclear.

Que los defensores de la lucha contra el cambio climático rechazan de plano la única forma de producir energía suficiente, barata y no contaminante, la nuclear, pone de relieve que su interés por salvar al planeta esconde algo.

El ecologismo es hoy una ideología explotada por los enemigos de la libertad, la prosperidad y la sociedad occidental

Ni el cambio climático es el Apocalipsis con el que algunos nos amenazan, ni la agenda para combatirlo es realmente eficaz.

Para lo que si va a servir de verdad es para hacernos la vida imposible y realmente cara

Pero no porque lo exija el planeta. Sino porque eso es lo que quieren los anticapitalistas y los autócratas de este mundo.

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