El periodista Pedro J. se queda sin su piscina de Mallorca

La denuncia de los ecologistas ha surtido efecto. Pedro J. Ramírez no podrá mantener su piscina en la mansión de verano que tiene en Mallorca.

La Audiencia Nacional ha anulado la concesión inicial de ocupación de un área de dominio público en Son Servera, Mallorca.

El periodista no habría demostrado que dichas instalaciones (una piscina al aire libre tan lujosa como prescindible y un embarcadero), no podían ubicarse en otro lugar.

Ahora, la sección primera de lo Contencioso-Administrativo estima una demanda presentada por el mismo que ya recurrió en 2001 la concesión administrativa.

Tropelía medioambiental.

Lo cierto es que el embarcadero y la piscina de Pedro J. y la ex mujer del mismo, Ágatha Ruíz de la Prada, fueron construidos sobre un bello acantilado natural junto al mar.

Se mire por donde se mire, la obra fue un atentado anti ecológico y contra un dominio público marítimo-terrestre claramente no urbanizable.

Desmantelamiento obligado.

La Audiencia Nacional ha anulado ahora dos órdenes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Medioambiente de 2014 y 2016 que concedían una prórroga de 60 años a las instalaciones.

Ni la legislación vigente ni el interés público avalan la concesión de 2016.

-Audiencia Nacional.

De esta forma, el Gobierno de España justificaba lo injustificable. Pedro J., su familia y amigos estaban autorizados para seguir utilizando esa piscina por más de medio siglo.

Pedro J. tendrá ahora que desmantelar la piscina y la plataforma/terraza en la que se cimenta. También el embarcadero junto a la casa, que aunque más disimulado, también invade un espacio natural en el que desentona del todo.

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