El Partido Republicano recupera la gobernación de Virginia 12 años después

El candidato del presidente Joseph Biden, Terry McAuliffe, ha conseguido un 48,3% de los votos frente al 51% de Glenn Youngkin, el candidato de Donald Trump.

Los 17 millones de dólares que McAuliffe se dejó de su propio bolsillo en la campaña no han servido para asegurar la victoria en un estado que, gracias al cambio demográfico (el crecimiento de la población afroamericana y la izquierdización del voto urbano), llevaba más de una década en manos demócratas.

Hay quienes han querido ver en esta derrota demócrata un plebiscito sobre la labor de Biden tras 9 meses en el Gobierno federal. Lo cierto es que Biden y su partido se jugaban bastante en este estado.

Virginia es un estado socialmente conservador. Fue proesclavista en la guerra civil y un estado republicano desde mediados del siglo XX. Todo cambió cuando en 2008, la alienación de la población afroamericana (con muchísimo peso demográfico en ese estado), hizo que la región entera basculara hacia el lado demócrata (a pesar de seguir siendo bastante conservadora en términos generales). Ahora, Virginia parecía haberse consolidado como un estado azul, especialmente con un candidato como Biden (considerado centrista) al frente del Partido Demócrata.

McAuliffe había llegado a tener 10 puntos de ventaja frente a su rival, el republicano Youngkin. Sin embargo, las encuestas han vuelto a fallar más que una escopeta de feria, y ha sido el republicano el que se ha impuesto por dos puntos a su rival.

Mientras que Youngskin se ha querido presentar como un moderado y un no-político, el demócrata ha hecho todo lo contrario.

Los anuncios televisivos de la campaña demócrata, que ha financiado con 17 millones de su propio bolsillo, pintan a McAuliffe como a un “izquierdista radical”, adalid del aborto, defensor de iniciativas tan estúpidas y extremistas como «Defund the Police», y muy blando con la inmigración.

Glenn Youngskin ha sabido venderse como el antídoto a todo eso. Una de sus propuestas estrella ha sido la de prohibir en las escuelas impartir la Teoría Crítica Racial, de inspiración neomarxista, que sostiene que en EEUU sigue existiendo una estructura racista de dominación blanca con raíces en el pasado esclavista del país. El republicano no es partidario del revisionismo histórico, ni tampoco de quitar estatuas de líderes confederados o esclavistas de las plazas de pueblos y ciudades.

El discurso urbanita en un estado rural.

Este tipo de campañas izquierdistas de McAuliffe pueden funcionar en Nueva York o en Washington, pero no en un estado sureño y con fuerte peso del mundo rural como Virginia. Por mucho que los afroamericanos tiendan a votar azul en masa, en regiones como Virginia son más bastante cristianos y conservadores que la mitad izquierdista- cada vez más fuerte- de los demócratas.

A pesar de estar en el lado derecho del P. Demócrata, Biden está volviéndose altamente impopular en la América profunda, hasta el punto de perder elecciones como esta.

A su desgaste y mediocre gestión de la economía y el gobierno, se le suma la radicalización de buena parte de su electorado y su partido, que le hace perder votos por el centro.

De seguir así, y viendo que ni siquiera en estados considerados ya azules tiene asegurada la victoria, los resultados de los demócratas en las midterm de 2022 pueden ser catastróficos para la administración Biden. Si continua con la tendencia de desgaste, su Gobierno quedaría muy atado de pies y manos hasta las generales de 2024; cuando un candidato republicano fuerte tendría el camino muy allanado para hacerse con el poder.

Susto también en Nueva Jersey.

El estado lleva desde 1992 siendo ininterrumpidamente demócrata. Es un estado muy urbano, cosmopolita, aledaño a la ciudad de Nueva York y con fuerte presencia de italoamericanos e irlandeses, los grupos demográficos blancos con mayor tendencia demócrata dentro de EEUU.

El estado de Nueva Jersey, de 8,9 millones de habitantes, es uno de los grandes bastiones demócratas de EEUU desde los 90. En los 80 llegó a ganar Ronald Reagan, pero porque ganó en prácticamente todo el país.

Independientemente de cual sea el resultado final allí, el gran avance republicano es otra noticia terrible para Biden y los suyos. Según los últimos sondeos y el estado del recuento, los demócratas conservarán la gobernación por la mínima.

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