El odio al individuo y a la propiedad privada. La nueva Agenda 2030 que pone en jaque el Capitalismo Liberal

Como en todas las ideologías totalitarias, la idea y el pilar fundamental de su razón de ser, es el odio al individuo. En España desde el fin de la dictadura, este odio exacerbado ha ido creciendo, alimentado por todos y cada uno de los gobiernos, unas veces más disimulado como con Felipe González o Jose María Aznar, y otras de forma más clara como con Mariano Rajoy. Aunque, sin embargo, hubo unas ocasiones en las que este odio se manifestó de forma más brutal y despótica, como ocurrió en la era de José Luis Rodríguez Zapatero y actualmente con Pedro Sánchez.

Fijémonos en una de las máximas del nacional-socialismo: «du bist nichts, dein volk ist alles» (tú no eres nada, tu pueblo lo es todo) o en palabras del propio Adolf Hitler cuando dijo en 1930 que «en cada esfera de la vida económica debemos eliminar la idea de que el beneficio del individuo es lo importante y la noción de que el beneficio colectivo emerge del beneficio del individuo. Es al revés: el beneficio del conjunto es lo que puede otorgar beneficio al individuo. Si no partimos de ese principio, el egoísmo se asienta hasta desgarrar a la comunidad». Pensadores totalitarios y dictadores, desde Robespierre, hasta Lenin, Stalin, Hitler o Mao están unidos por esta máxima, básica de su modelo económico.

El Comunismo ha sido a lo largo de la historia, el máximo exponente en generar miseria, pobreza, inseguridad y en expropiar a los individuos todos sus bienes «por el bien del Estado y el pueblo»

Ya lo dijo el gran maestro de ajedrez, político y escritor ruso, Garry Kasparov: «El comunismo va contra la naturaleza humana y sólo puede sostenerse mediante la represión totalitaria».

Por suerte, a lo largo de la historia hemos contado con teóricos capitalistas de la talla de John Locke, David Ricardo, Adam Smith o Ludwig von Mises, entre otros muchos grandes pensadores, economistas o filósofos, que ahora mismo se intentan demonizar y olvidar en los libros de historia.

«Si queremos prevalecer, debemos demostrar que tenemos amor propio y que queremos usarlo en beneficio propio«. Frase de Adam Smith, uno de los máximos exponentes de la economía clásica y de la filosofía de la economía, es considerado el padre de la economía moderna.

Adam Smith es conocido principalmente por su obra La riqueza de las naciones escrita en el año 1776, donde realiza un estudio exhaustivo acerca del proceso de creación y acumulación de la riqueza.

Muchos responsables políticos creen que la vida económica funciona como un juego de suma cero, claro que pensar así tiene una explicación muy sencilla y se debe a que ellos disparan con pólvora ajena, como ya demostró la ministra socialista Carmen Calvo al pronunciar la desafortunada frase de: «Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie»

Los totalitarios gestores españoles creen en la teoría de suma cero, imaginan que una persona rica solo puede enriquecerse a expensas de otros, especialmente de los trabajadores, a quienes explotan

Imaginen la economía como un queso que siempre tiene el mismo tamaño; si una persona se come una porción grande, a otra persona le quedará una porción más pequeña en caso de que necesite su porción correspondiente. Así no funciona el capitalismo de la clase trabajadora, ya que las castas totalitarias se manejan de otra forma, como los ejemplos que he expuesto en líneas anteriores.

Cuando la economía crece todos nos beneficiamos, sobre todo los más humildes. Y si hay crisis económica todos nos vemos afectados. Por tanto no existe como tal una contradicción de clases, sino una necesaria simbiosis. Los intereses de ambas partes convergen. En una empresa boyante, el propietario como los trabajadores, están en mejores condiciones que en una empresa que no obtiene ganancias.

Como he mencionado antes, los totalitarios siempre quieren lo tuyo, el foro de Davos lo deja claro: “en 2030 no tendrás nada y serás feliz”

Recuerden, cuando vean a alguien con un pin en la solapa de forma circular y con muchos colorines, ¡no les voten¡. Les diré quiénes son de Davos en España: Todos, menos algunos de Vox.

Recuerden que en esta nación, cuando lo era, el único que de verdad fue socialista fue Francisco Franco Bahamonde, así lo demuestran los datos y la historia de España.

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