El muro fronterizo deja de ser «extremadamente peligroso para la democracia»: Biden manda construir parte del muro planificado por Trump y cuya construcción el Partido Demócrata no dejó de torpedear

El Gobierno de EEUU tapará una de las vías de entrada más usadas por los inmigrantes al sur de Arizona completando parte del odiado muro de Trump

Si bien Joe Biden calificó el muro de «inservible» y ordenó que se dejara de construir el primer día de su mandato, y de que los demócratas llevan años usándolo para diferenciar entre buenos americanos como ellos y los «racistas que votan a Trump», el Departamento de Seguridad Nacional de Alejandro Mayorkas ha anunciado que cerrará cuatro huecos en el muro construido por Donald Trump en la zona de Yuma, Arizona.

Biden prometió en campaña que no se construiría un solo metro más del muro para contentar al sector ultraizquierdista de sus votantes

Oficialmente, la excusa son los problemas de seguridad que provoca a los propios inmigrantes el estado actual del muro. Pero la decisión ha tenido lugar después de las quejas de los alcaldes demócratas de Nueva York y Washington DC por la llegada de inmigrantes en autobús enviados por los gobernadores republicanos de dos estados que comparten frontera con México.

El gobernador de Texas, Gregg Abbott, se justificó argumentando que «Texas no tiene por qué cargar con las consecuencias del fracaso de la administración Biden en asegurar nuestra frontera».

El gobernador de Arizona, Doug Ducey, el estado en el que se va a terminar de construir la sección del muro, comentó que era necesario «en vista de la poca acción y ayuda del gobierno federal».

No se puede decir que no tuviera razón. A pesar de que suponen una fracción mínima de los que llegan a los estados fronterizos desde México, los inmigrantes enviados por autobús han tenido ya consecuencias políticas.

La alcaldesa de Washington DC, Muriel Bowser, ha pedido tropas y fondos federales para gestionar la llegada de estos inmigrantes.

El de Nueva York, Eric Adams, también ha pedido ayuda federal ante el incremento de solicitudes de ingreso en el sistema de albergues para personas sin hogar, del que culpa al envío de inmigrantes. No faltan voces en la derecha estadounidense, como la del gobernador de Florida Ron DeSantis, que piden a los gobernadores que suban la apuesta y los envíen a los Hamptons, Martha’s Vineyard y otros barrios y localidades de clase alta donde viven muchos de los políticos y donantes del Partido Demócrata que están promoviendo la llegada de inmigración ilegal desde México.

La decisión de cerrar los huecos que quedan en Yuma no deja de ser un reconocimiento de que, lejos de ser «inservible», el muro dificulta a los inmigrantes la entrada ilegal en Estados Unidos y, en ese sentido, les incentiva a intentarlo allí donde no hay muro.

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