El homenaje a la víctima de ETA Joseba Pagazaurtundúa se traslada a Logroño

El 8 de febrero de 2003 el sargento de la Policía Municipal Joseba Pagazaurtundúa Ruíz de 45 años fue tiroteado en el Bar Daytona en Andoain poco antes de las 10 de la mañana mientras desayunaba. Fue trasladado de urgencia al Hospital Donostia de San Sebastián donde falleció nueve horas después, alrededor de las cinco de la tarde. Dejó atrás a su mujer y sus dos hijos.

Este domingo, como cada 8 de febrero durante los últimos 18 años, su familia y amigos le rinden homenaje. Esta vez, sin embargo, las restricciones por el Covid les han obligado a trasladarlo hasta Logroño.

Como en su pueblo, se ha realizado junto a la escultura de homenaje a las víctimas del terrorismo de Agustín Ibarrola y ha sonado la música de Suburbano, una banda que le gustaba a Joseba.

Su amigo Fernando Sabater no ha podido por las restricciones hacer acto de presencia, pero su discurso ha sido leído por el hijo mayor de Joseba, Alain.

Su viuda, un representante de la recién creada Mila Esker (asociación de ertzainas para homenajear a los compañeros víctimas de ataques terroristas) y el alcalde han dejado flores ante la escultura.

Maite Pagazaurtundua, hermana de Joseba, eurodiputada de Ciudadanos, superviviente de los años de plomo, persona de carácter íntegro que dejó su posición en el PSOE por su acercamiento a la política nacionalista vasca y sus pactos con ETA, ha leído las siguientes palabras que reproduzco íntegramente a continuación:

«Nuestra familia quiere dar las gracias a todos los que han hecho posible este acto público, respetando las reglas, bajo esta terrible situación de pandemia.

Antes de empezar quiero expresar nuestro ánimo a quienes pelean contra la enfermedad, y queremos enviar nuestro abrazo a cada persona que ha perdido un ser querido, y lo hacemos de todo corazón porque sabemos bien lo difícil que es afrontar el duelo en circunstancias traumáticas y sin poder enterrar como se merecen. a las personas que amamos.

Nuestra familia, como muchas otras, fue acosada, insultada y vejada antes y después del asesinato. Esta tierra nos acogió con enorme respeto, como a muchas otras. Algunas están aquí y vaya nuestro abrazo.

Cada año decidimos volver a Andoain para que escucharan los que callaron a Joxeba y nos obligaron a marchar.

Cada año hemos valorado si debíamos hablar.

Como Joxeba, hemos ejercido la libertad, porque somos ciudadanos y no vasallos. Ahora que ETA no mata, tal vez haya personas que se pregunten por qué hablamos públicamente. Los lobistas de los asesinos utilizan la palabra bastante más que nosotros. Es un hecho.

Pero hemos decidido hablar porque percibimos una regresión en la deslegitimación del terrorismo y eso es muy peligroso.

Estos días Otegi ha enviado una carta a los que cumplen condena por crímenes terribles para que se afilien a su partido, por lo que han sido, por no condenar su pasado. Es una forma de legitimación bastante directa. Han dicho que necesitan la fuerza y experiencia de los que cumplen condena.

La portavoz de EH-Bildu ha indicado que el daño causado por ETA está reconocido y que, que fuese injusto o no, depende de cada relato. Tras decirlo, indicó que se le malinterpretó para volver a decir lo mismo, que cada uno tendrá su relato que hacer.

En definitiva quieren escamotear la cuestión de la condena de ese terrible pasado provocado en comandita, bajo la responsabilidad política de Otegi y de muchos de los miembros de la actual Mesa Nacional. Si hubieran abandonado la política discretamente, sería menos notorio el problema. Pero si desean seguir en ella la cuestión se convierte no sólo en algo ético, sino profundamente político. Lo que están mostrando es un fondo antidemocrático inaceptable.

Si aceptamos o dejamos pasar que la injusticia del asesinato y la persecución son relativas, destruimos las bases de la política democrática.

Consideramos que todo esto es una regresión, porque disimulan menos el fondo antidemocrático al que no renuncian y porque están avanzando en la legitimación del pasado violento.

Para conseguir la legalidad condenaron la violencia a futuro, pero no lo hicieron sobre la violencia real, la cometida gracias a todos ellos, a todo su entramado. ETA en la disolución sólo se disculpó por unos pocos asesinatos, no por la gran mayoría, así que la mayoría, como Joxeba, como tantos otros, para ETA estaban bien asesinados.

Por eso hemos preguntado públicamente a Arnaldo Otegi si considera que matar estuvo bien. Un simple sí o no habría bastado. Es lo menos que se les debe exigir públicamente antes de tener nada con ellos.

Hay quien dirá que tienen muchos votos. Bien, para los amantes de las mayorías bárbaras hemos de decir que el número de los malhechores no legitima el delito, frase atribuida a Dickens, y que las mayorías no limpian el pasado violento, esto nos lo pueden atribuir a nosotros. Lo que Otegi y Maddalen Iriarte van mostrando es el fondo antidemocrático al que no renuncian, esto es, son lobos antidemocráticos. Y lo ocultan menos, porque se sienten más seguros.

La cuestión es que los pastores deben proteger a las ovejas heridas y dar la espalda con claridad a los lobos antidemocráticos o trazarles lineas rojas. No hemos visto que se les diga que se les da la espalda hasta que cumplan los mínimos de ética democrática.

¿Cómo creen que puede la viuda de Joxeba superar el dolor cuando los inductores se muestran impunes y arrogantes?

Pero no es algo sólo personal. La familia de Joxeba Pagaza quiere indicar que hacer pasar la ignominia más grave como algo aceptable erosiona las bases de la democracia desde dentro.

El número de apoyos electorales no justifica que se les permita blanquear el crimen, que seamos ciegos de conveniencia o que se contamine el espacio público.

La memoria institucional exige coherencia entre lo que se dice y se hace. El principio de reparación exige que los lobistas de los terroristas no reabran las heridas sin ningún coste. No Ponerles una línea roja, no les hace ningún bien, porque se sienten más impunes cada día. Por el contrario, cuando condenen la injusticia de cada crimen que ayudaron a cometer, dejarán de contaminar políticamente lo que tocan. Lo decimos porque no buscamos venganza, sino reparación para nosotros y para toda la sociedad, para la democracia atacada.

Ahora mismo ponerles una línea roja es bueno para ellos, es bueno para todos. Pero no es sólo nuestra opinión. Las líneas rojas que no debieron pasar las estableció la Sentencia que los legalizó al indicar lo inaceptable de la justificación del terrorismo, de las acciones dirigidas al aislamiento social de ciertos colectivos, el ensalzamiento de terroristas o el menosprecio o humillación a las víctimas.

El Tribunal indicó que todas esas conductas vulnerarían los principios democráticos al implicar “una justificación implícita del terrorismo que no pude asumirse en democracia”, y dice literalmente que “todo intento de colocar en el mismo plano el sufrimiento infringido a las víctimas de la violencia terrorista y el eventual efecto aflictivo asociado al cumplimiento de la pena impuesta precisamente por la responsabilidad en que incurrieron quienes, recurriendo o justificando el terror, con su comportamiento causaron graves daños no sólo a las víctimas sino a la esencia misma de una sociedad democrática”.

En la dialéctica de las voluntades no puede ser que la suya, todavía de fondo intolerante y antidemocrático, se convierta en aceptable porque renunciemos al sentido profundo de la carta de derechos fundamentales o de los principios y valores constitucionales. Buscar el sentido a la tragedia supone exigir la reparación posible, evitar la impunidad y desincentivar nuevos ataques futuros a nuestra forma de convivencia.

Tras la tragedia ¿dónde encontraremos sentido para el futuro, les preguntamos, en el respeto de las líneas cuyo cumplimiento exigió el TC y deberían guiar a los poderes públicos, o en las palabras de Arnaldo Otegi y Maddalen Iriarte?

Quiero terminar agradeciendo profundamente en nombre de nuestra familia, su presencia, y a Agustin Ibarrola por crear un mapa de la memoria de las víctimas del terrorismo en distintos puntos de España. Pese a la amenaza, el frío y la lluvia siempre nos sentidos arropados por su obra. Hoy también nos sentimos arropados por su humanidad y su arte. Rogaría a los medios de comunicación que nos den voz.

Muchísimas gracias«.

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