El hombre que no indultaba a los golpistas

“…Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas. Si un Príncipe apoya su estado con tropas mercenarias, no se hallará nunca seguro. Por cuanto, estas tropas carentes de unión, ambiciosas, indisciplinadas, infieles, fanfarronas en presencia de amigos y cobardes frente a los enemigos, no tienen temor a Dios ni buena fe con los hombres» (Nicolás Maquiavelo).

Imposible definir mejor a los sucios socios de Pedro Sánchez: independentistas, nacionalistas, racistas, xenófobos, antisistemas, comunistas

¿Qué une a tan “distinguida” escoria con el cuadrúpedo monclovita? El PSOE. Su odio es la argamasa que sujeta a esta horda inmunda.

Acabamos de conocer otra indecencia política del presidente del Gobierno, que, lejos de cumplir con la defensa del interés general, se ha puesto al frente del golpe de estado. ¿Cómo? Pretendiendo indultar a los delincuentes golpistas. ¿Por qué? Porque sin ellos, Otegi y compañía se acabaría ipso facto su presidencial sueño húmedo y los beneficios inherentes al cargo: falcon, la Moncloa, La Mareta, helicóptero, Audi A8, legión de escoltas, etc.

Es muy difícil concretar la cantidad de golferías pergeñadas por este sujeto, cuyo nivel de inmoralidad hace tiempo que superó la negligencia para adentrarse, presuntamente, en el terreno de la actividad delictiva.

Ha decidido premiar a los malhechores golpistas. Para ello ha iniciado una ofensiva por tierra, mar y aire, cuyo objetivo es satisfacer las insaciables fauces de los delincuentes de la estrellada. Al precio que sea y por oneroso que resulte, los condenados, deben ser puestos en libertad y perdonado su delito. Todos ellos son parte del basamento que soporta el edificio construido por el psicópata monclovita: su aciago Gobierno. Al final, nos tocará indemnizarlos. Al tiempo.

Se trata de un instrumento legal que se remonta al siglo XIX (1870). Para poder otorgarse deben cumplirse una serie de condiciones, entre ellas, el arrepentimiento. ¿Existe arrepentimiento real? No. Al contrario, orgullosos de haberlo hecho. Ellos dicen que no tienen nada de qué arrepentirse porque nada ilegal han hecho. Eso sí, volverán a hacer la misma nada ilegal que a su juicio no hicieron pero que los llevó a prisión; entiendo que se trató de una cascada de prevaricaciones fruto de una confabulación hispánica contra los miembros de la raza superior aria catalufa.

¡Ellos no son delincuentes, son “víctimas”!

Por aquí apareció el Supremo, tribunal condenatorio, y de sus condescendientes togas de las que eclosionó la famosa ensoñación de los beatíficos políticos catalufos, se ofusca, cual amante agraviado por su traidora damisela, y en un ataque de flemática dignidad emite un informe demoledor para los intereses rojos-morados, en el que se opone frontalmente al indulto. Desvela las verdaderas intenciones del okupa rojo: tras esta maniobra de la factoría “Redondo” solo hay intención de indultar a los socios de Pedro Sánchez.

La realidad es que Pedro indulta a Sánchez, pues él será el gran beneficiado de dicha medida al permitirle seguir contando con los ensoñados pero reales golpistas apoyos. Perdóname, querido lector, pero con esta horda de bellacos, o acudimos al humor o acabaremos sintiendo lo que ellos sienten.
Hay algo peor que Pedro Sánchez: los imbéciles que todavía le creen.

Podríamos crear un diálogo apócrifo entre Sánchez y sus “botantes”, que sería del siguiente tenor: ¿Qué os prometí? No pactar con Bildu, independentistas ni dar indultos, responderán. ¿Qué hice y haré? Has pactado con Bildu, independentistas y ahora darás los indultos. ¿Qué haréis vosotros? Creerte y seguir votándote. Y la culpa será de VOX y de Franco, ¡cómo no!

Los indultos son la factura que debe pagar para seguir disfrutando de sus privilegios presidenciales. Nada más. No hay excusas o explicaciones para justificar este atropello convertido en ultraje a España. Nunca una figura legal puede ser manoseada de forma vil como pretende hacer Sánchez y su partido. El grado de miseria política que estamos viendo es un bufet nauseabundo que no merecemos los españoles de bien.

Opino que ha llegado la hora de que S. M. el Rey Don Felipe VI tome la palabra y niegue la letra de su real rúbrica a este atropello socialista. Recuerdo su discurso del 3 de octubre de 2017: “Es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña. Han vulnerado (los independentistas) de manera sistemática las normas aprobadas legalmente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Han quebrantado y socavado la soberanía nacional, porque es derecho de todos los españoles decidir su vida en común”.

Palabras que provocaron la acción (muy leve) del Gobierno de Rajoy y la manifestación de más de 1.000.000 de españoles de bien en Barcelona

No puede ser que, a la pretendida afrenta de Sánchez, se sume otra afrenta convertida en autohumillación al Rey: firmar el documento librando del delito a los culpables de la mayor traición reciente a España. No. Me niego a aceptar semejante vodevil indecente.

Hay que coger el toro por los cuernos y decir “hasta aquí hemos llegado”. ¿Lo hará? No lo sé. Lo que sí sé es que no podemos estar quejándonos de cómo premia Sánchez a los traidores mientras favorecemos esa traición.

Mientras miramos desde el burladero cómo se desmorona nuestra gran nación

Con España no se juega, no se negocia y no se compran Gobiernos. Porque no es una compra sino el miserable mercadeo de un miserable político que está dispuesto a todo con tal de permanecer okupando el lugar que inmoral e ilegítimamente okupa: la presidencia del Gobierno de España.
Pedro Sánchez, tu tiempo se ha acabado: lárgate. No te olvides de llevarte a la comitiva de parásitos (tu gobierno) que nada bueno aportan, salvo ruina, hambre y desgracias. Si no lo haces, seremos los españoles los que te echemos a patadas.

La verdadera pandemia eres tú y tu partido.

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