El Gobierno de las mentiras

El gobierno nos miente. La verdad es que empieza a dar igual cuando leas esto, será verdad. Se está convirtiendo en un lamentable hábito de este gobierno, que nosotros aceptamos como borregos bien pastoreados por el fiel perro guardián.

¿Pero por qué ha sido esta vez? Pues de nuevo por la pandemia del COVID. El Instituto Nacional de Estadística (INE) este jueves publicaba el estudio de fallecidos por coronavirus hasta mayo. 45.684 personas. Para poner este dato en perspectiva. Hasta el 9 de diciembre, el día anterior al estudio del INE, el gobierno indicaba, por medio del Ministerio de Sanidad que desde el principio de la pandemia, hasta ese ese mismo día habían fallecido 47.019 personas por culpa del COVID.

Si nos ponemos en fechas de mayo, Sanidad decía que había 27.127 personas fallecidas, una diferencia de 18.557 personas fallecidas más

De aquí hay una hipótesis que nadie ha querido indicar. Si suponemos que desde mayo el gobierno ha contado correctamente los fallecidos (que seguramente sea mucho suponer), que son 47.019 mas los 18.557 personas que Sanidad no había querido contar, nos dan 65.576 personas fallecidas por COVID hasta el 9 de diciembre.

Cuando de forma falsaria indicaban que “solo” había 47.019 muertos por COVID, éramos el tercer país del mundo por número de fallecidos por 100.000 habitantes. Ahora, si volviésemos a hacer las cuentas, seríamos el primero. Es decir, el peor país del mundo en salvar vidas en esta pandemia.

¿Y cuál ha sido la respuesta del gobierno y de la sociedad? Ninguna. Por parte de ninguno de los dos. Me esperaba que este gobierno mentiroso y cobarde no hiciese nada. Pero desde luego que la sociedad no exigiese como mínimo una disculpa por semejante tomadura de pelo durante tanto tiempo no me parece algo normal. Una disculpa que podría haber venido por boca de nuestro presidente, al que tanto le gustaban hacer locuciones públicas al estilo “aló presidente” durante el confinamiento, y aunque en un país serio hubiese habido alguna dimisión, este hace tiempo que dejó de ser un país serio.

Recordemos que, cuando el 7 de mayo preguntaron al “expertoFernando Simón sobre la diferencia ya palpable número de fallecidos que indicaban las estadísticas del MoMo y sus datos oficiales dijo: “No sabemos si se deben a un accidente de tráfico… enorme”. Pues hoy ya sabemos con seguridad lo que entonces ya sabíamos cualquiera con un mínimo de sentido común. No eran un gigantesco accidente, era una pandemia devastadora que ha azotado España como a ningún otro país del globo.

La puntilla final de estos días en cuanto a máxima desvergüenza de este Ministerio de Sanidad han sido las filtraciones del PSC indicando a diferentes medios de comunicación que Salvador Illa se implicará personalmente en la campaña electoral catalana, pues está muy bien valorado. Y pensaréis que es una broma. Pero no, así lo indica el “Centre dEstudis dOponió” (CEO) que es el CIS catalán, que no solo dicen que nuestro ministro de sanidad está bien valorado, sino que es el segundo político mejor valorado en Cataluña, solo por detrás de Oriol Junqueras. Lo que me dice que el problema no es político, es social. Por algún tipo, de no se, síndrome de Estocolmo, parece que a los españoles nos gusta que nos mientan, nos engañen… pues estos no son los políticos que nos merecemos, no son los políticos que necesitamos… pero desde luego son los políticos que hemos votado. Y parece que efectivamente, muchos están disfrutando de lo votado de forma no irónica.

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