El Gobierno aprueba la nueva Ley Trans. Se podrá cambiar de sexo a partir de los 14 años

La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha asegurado que está satisfecha con una ley que ha tildado de «histórica».

Hoy se ha aprobado en el Consejo de Ministros el anteproyecto «ley para la igualdad efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI».

Ahora, la norma será debatida en el parlamento para luego ser aprobada finalmente.

Irene Montero ha afirmado que no le preocupa que diputados del PSOE voten en contra puesto que «Hemos llegado a un acuerdo».

Cualquier persona mayor de 16 años- y de 14 si lo permite su representante legal- podrá cambiar de sexo a voluntad con solo presentar el correspondiente documento (un sencillo formulario) en el Registro Civil. Es decir, no se exigirán informes médicos o psicológicos. Tampoco tratamientos de modificación de apariencia o función corporal gestante.

Los niños de 12 a 14 podrán cambiar el sexo de su DNI pero solo a través de una resolución judicial favorable.

La iniciativa de Montero para que las personas trans puedan cambiar su sexo en el DNI sin condicionante ni requisitos ha logrado imponerse con el apoyo del presidente Pedro Sánchez. Lo ha hecho, sin embargo, con las tesis en contra de la vicepresidenta Carmen Calvo.

Tanto ciertos sectores del PSOE como del femimarxismo más clásico, también una parte del más radical, se encuentran totalmente disconformes con una ley de inspiración ideológica queer. De alguna forma, esta ley resta importancia al sexo en una sociedad en la que este tiene una importancia determinante en ciertos aspectos.

La Ley Trans puede suponer un agujero legal para los hombres en un país en el que, por el simple hecho de ser mujer, se dispone de una serie de leyes discriminatorias a favor, trato preferente en ciertos casos o derecho a ciertas ayudas específicas.

Así lo han reconocido sectores del propio PSOE, que han señalado que decaerán la «fiabilidad» de las estadísticas para «corregir las desigualdades de género» (brecha salarial, participación pública…), los espacios protegidos para mujeres o la igualdad en el deporte con esta “desaparición” del sexo biológico.

Silvia Carrasco, profesora de Antropología Social (UAB) y representante de la plataforma Confluencia Movimiento Feminista, señala que la realidad es que se reconoce el ejercicio de la libre autodeterminación del sexo “sin ningún filtro”. De esta forma, se está acabando con el concepto de «sexo biológico» tal y como pretende el movimiento queer.

Todavía no estamos ante su aprobación definitiva.

El anteproyecto todavía tiene que ser debatido en el Congreso, lo que puede dar pie posteriormente a modificaciones de mayor o menor calado e incluso a la no aprobación legislativa.

Uge Sangil, presidenta de la FELGTB, ha declarado lo siguiente:

Hemos superado la gran línea roja que era lograr la libre autodeterminación de género (en el preámbulo del proyecto se utiliza el término “voluntad libremente manifestada”), y hemos dejado atrás cualquier idea de patologización de las personas trans. Es un avance importante en derechos e igualdad.

Sin embargo, no se ha accedido a ciertas cosas expresadas en el preámbulo. Tales como la «libre autodeterminación a partir de los 12 años».

Pedro Sánchez considera la ley insuficiente.

Ayer, el presidente declaraba en la cadena SER que la ley supone un paso de gigante, pero que no incluye todavía a otros géneros oprimidos como los «no binarios».

Por contra, Altamira Gonzalo, presidenta del consejo asesor de igualdad del PSOE, ha dejado clara su oposición al proyecto del Gobierno: «ser mujer no es ni un sentimiento ni una identidad«. Critica también las “prisas” por aprobar un proyecto en vísperas del Orgullo Gay.

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