El FMI rebaja al 4,6% la previsión de crecimiento para 2021 y sugiere abaratar el despido y retrasar la jubilación

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado este miércoles sus perspectivas de crecimiento para la economía española para este año y el próximo. Lo hace en consenso con la dirección que marcan los principales analistas nacionales e internacionales. 

El FMI prevé que España cierre 2021 con un rebote del PIB del 4,6%, un punto menos que en su anterior estimación publicada en octubre y casi dos menos que pronosticado por el Gobierno en los Presupuestos. También prevé que el año que viene la economía crezca un 5,8% -seis décimas menos que en su análisis previo y 1,2 puntos por debajo de lo que espera el Gobierno-.

La revisión del FMI se produce en el marco de las consultas anuales que el organismo realiza con sus Estados miembros. En ellas los economistas de la institución visitan cada país para valorar los desarrollos económicos y financieros más recientes y discuten las políticas con el Gobierno y los funcionarios del banco central. A menudo también se reúnen con parlamentarios y representantes de empresas, sindicatos y la sociedad civil.

En la misma línea que el resto de analistas, la institución espera que el consumo «siga siendo el principal motor del crecimiento a corto plazo». Un crecimiento que estaría «apuntalado por una sólida recuperación del mercado laboral y la continua normalización del ahorro de los hogares». 

Entre los principales riesgos que pudieran torpedear la recuperación, el FMI cita la actual ola de infecciones, la posibilidad de que surjan nuevas variantes capaces de escapar a las vacunas o las interrupciones que sufren las cadenas de suministros desde hace meses.

Por otro lado, una liberación del ahorro rápida y un buen despliegue de los fondos europeos de recuperación Next Generation EU (NGEU por sus siglas en inglés) podrían llevar a una revisión al alza de las expectativas.

El FMI mantiene que las medidas de apoyo público adoptadas por el Gobierno han sido «cruciales», pero «inevitablemente han hecho mella en las finanzas públicas». La opinión de la institución es que los estímulos deben mantenerse al menos hasta que la recuperación se afiance, aunque advierte de que de que «debe emprenderse un proceso sostenido y gradual de consolidación fiscal» en cuanto la situación mejore.

Pensiones cada vez más en entredicho

El FMI considera que:

En su fase inicial, la reforma de las pensiones ha priorizado la aceptabilidad social y la suficiencia, pero persiste la inquietud sobre la sostenibilidad en caso de que no se implementen medidas adicionales.

En concreto, estiman que la derogación del factor de sostenibilidad sin medidas complementarias supondrá un incremento del gasto anual de un 3,5% del PIB de aquí a 2050. Por ello recomiendan «esfuerzos adicionales para contrarrestar las presiones del gasto en pensiones». 

Entre esas «medidas adicionales» citan la posibilidad de prolongar más la vida laboral para reducir gastos e incrementar los ingresos máximos sujetos a cotizaciones para recaudar más. El organismo espera que  estas dos propuestas aparezcan en la segunda fase de la reforma que debe concretarse en 2022. 

Reforma laboral

El FMI sostiene que «los planes de reforma del mercado laboral de España tienen bien identificadas las prioridades», entre las que destacan la dualidad, mejorar la flexibilidad y la movilidad y la eficacia de las políticas activas de empleo. La institución cree que «se debe desincentivar el uso de contratos temporales para trabajos permanentes» y sostiene que «sería importante hacer los contratos indefinidos más atractivos para las empresas, por ejemplo, reduciendo el coste generado por la incertidumbre jurídica relacionada con el despido de trabajadores indefinidos».

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