El fin de Pablo Casado

El dignísimo centrado don Pablo Casado Blanco ha fallecido políticamente el domingo 14 febrero de 2021 en Barcelona a la edad de 2 años de presidente sin haber recibido los civiles sacra-votos. Sus plañideras Teodoros y Cucas ruegan una oración por su reformista alma. D.E.P.

Mi amigo Raúl, a consulta mía, me insinuó con la elegancia que le caracteriza que estaría bien redactar unas letras sobre el Titanic (PP-CS) en Cataluña. Espero que lo que aquí plasme sea de su agrado y, lo más importante, del tuyo querido lector.

Creo que nada ocurre por casualidad, más bien todo tiene una explicación mucho más prosaica de lo que podamos creer. El tsunami de Vox en Cataluña con la brillante y deseada irrupción de once honorables diputados en el Parlamento español de la comunidad catalana, solo es comparable con el esperado y tenazmente trabajado descalabro monumental del PP y CS: tanto (no) monta Inés como Pablo. No es tarea fácil conseguir bajar de 4 a 3 diputados o de 36 a 6, hecho que ha supuesto que el “malvado” Vox supere la suma de ambos y añada dos diputados más de regalo.

Estos dos fracasados políticos temían más a Vox que a un nublado -para ellos Santi Abascal era Satanás-, y no ahorraron insultos y menosprecios a quien les dio el poder autonómico y local que ostentan. Dónde deberían haber visto a un aliado natural para luchar contra el verdadero enemigo, el nuevo frente popular con su fichaje estrella: el “patriota” Otegi, vieron lo peor que quisieron ver: Vox.

El único partido capaz de sacar sus vergüenzas de extremo centro –típica mamarrachada del cobarde incapaz de defender aquello que cree-, y asumieron la empresa de acabar con la amenaza verde

El problema es que Vox fue mucho Vox y ellos fueron muy poco ellos, no fueron nada. Mientras que Abascal se mostraba orgulloso de sus principios y en un alarde de coraje y dignidad se enfrentaba a los aspirantes a batasunos, los mismos delincuentes que lo recibían a pedrada limpia contra él y el resto de miembros de Vox, Casado ni estaba ni se le esperaba… como Inés.

Sigamos. El difunto de Pablo Casado, sin nada mejor que hacer, se empeñó en morir efímeramente y para ello no ahorró fuerzas ni esfuerzos. Los primeros síntomas de la mortal enfermedad se pudieron ver cuándo destituyó a Cayetana Álvarez de Toledo, mucho mejor que él, y su lugar lo dejó vacante al nombrar a Cuca Gamarra, ¿quién es Cuca? Nadie. Bueno, asistió a una manifestación feminazi del 8 marxista y no la insultaron… porque nadie la conoció.

Meses después el deterioro político era irreversible, incluso francamente preocupante al verse merodeando por el Congreso de los Diputados sin acción digna de ofrecer o realizar, salvo servir de sostén del okupa monclovita Pedro Sánchez y su comunista Vicemoños. Pasó de ver en Sánchez al vil traidor que es a decir que era su amigo, que tenían 15 años de muy buena relación, y, lo mejor de todo, a decir que el PSOE es un gran partido. Ni en el PSOE se lo creyeron. Esto último fue de traca. Calificar de gran partido a lo que hoy se ha convertido en un estercolero bolchevizado, es para negarse a acudir a su sepelio.

El trágico fin se vislumbraba ya cercano, pero hete aquí que Vox presentó la moción de censura y con ello una oportunidad de oro para redimirse de sus “centristas” pecados y resurgir como el ave Fénix –have Félix para Adriana Lastra– la vil prevaricadora del lenguaje y la estética; habla peor que viste. Solo superada por Marisú Montero, la choni “portacoz” del Gobierno, que tiene en su haber méritos para dejar a la “ignoranta” Lastra como docta y elegante.

Don Pablo, mostrándose asequible al socialismo, decidió su suicidio político y con ello el de su partido, partido en varios trozos desde su malograda aparición, y aliarse con el citado frente popular del Gobierno para alcanzar el orgasmo democrático en forma de aplausos del rojerío más siniestro que ha ensuciado con su presencia los escaños del Congreso. Hecho que nunca le perdonarán los votantes de su partido.

“Éstos son mis principios, y si no le gustan, yo los cambio”… esto era Pablo Casado

Pablo e Inés han cosechado aquello que justamente merecían: el desprecio de la indiferencia. Ambos batacazos, aunque muy diferentes, presentan connotaciones y puede que hasta causas similares. Bandazos ideológicos, cobardía y ausencia de un proyecto que ilusione y movilice a sus potenciales votantes. El tortazo dado fue de tal tamaño que hizo necesario acudir a la escala de Richter para valorar su magnitud. El brioso Teodorico llegó a culpar a Bárcenas y al juego sucio contra su partido y no al de su partido. La culpa es de todos, menos de nosotros, pensó él.

Cosa lógica porque don Pablo, en los últimos estertores de vida llegó a apostatar de todo cuanto un día dijo ser, rebasando todos los límites de la paciencia al arrastrarse por las fauces del nacionalismo más nauseabundo de RAC 1, donde asaeteó a sus votantes con manifestaciones como que le daba igual qué bandera llevase la gente, aunque fuese la estrellada, símbolo de las ratas separatas, o que estaba en contra de lo ocurrido en Cataluña con la aplicación del 155, incluidas las cargas policiales, etc. ¿De verdad alguien pensaba que con semejante actitud conseguiría algo? ¿Quién le hizo la campaña electoral, Lastra o Echenique?

El mismo día que compareció el difunto Casado para valorar públicamente lo acaecido, en vez de anunciar su dimisión, tal cual hizo Rivera, se sacó un conejo de la chistera y al más puro estilo de “Iván Redon-Goebbels” anunció que su partido abandona su sede nacional, sita en Génova 13. Triste final para un penoso resultado fruto de su aciago discurrir sin nada provechoso hecho.

No pretendo hacer chanzas ni bromas de mal gusto sobre lo acontecido en la Ciudad Condal, no soy de los que hacen leña del árbol caído. Lo único que pretendo es un poner un toque de humor en una situación lamentable y dolorosa que ha llevado prácticamente a la desaparición de ambos partidos. Tiempo habrá para hacer una valoración exhaustiva sobre la situación de ingobernabilidad en que va a quedar Cataluña. Nadie ha ganado, salvo el separatismo y su hermano: los socialistas.

Nada albergo contra los votantes de ambos partidos, especialmente los del Partido Popular, por los que profeso un sincero cariño y respeto. Suelen ser en su mayoría personas de bien, gente horada, trabajadora y luchadora, patriotas que quieren lo mejor para España. Ellos no se merecen a este Partido Popular, no se merecen a Casado, porque son mucho mejores que este Partido Popular y que su presidente.

Españoles, Casado ha muerto y ha matado a un partido que es imprescindible para echar al chapapote rojo-morado, que es el verdadero problema: el comunista Gobierno. Siempre y cuando se aleje de su “amigo Pedro y del gran partido socialista” y vuelva a la senda de la defensa de España. Es imprescindible que esto ocurra. Yo lo celebraría.

6 comentarios en «El fin de Pablo Casado»

  • el febrero 16, 2021 a las 9:32 pm
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    Auténticas verdades en su contenido.

    Mucho fundamento en todo cuánto dice

    Enhorabuena por su valentia

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  • el febrero 16, 2021 a las 10:03 pm
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    Lo primero es dar el pésame del fallecimiento del personaje ese en cuestión. Tan joven, parecía tan auténtico al principio, hasta que su amigo el Egea ese, si si, el campeón de lanzamientos de huesos de aceituna, le arreó un huesazo y le dejó destartalado en lo intelectual y en el resto, me cuentan las malas lenguas que Pablo Casado ya no es Pablo Casado, acaba de manifestar en la Rac1, a preguntas en catalán del seudo periodista, que en estos momentos y a raíz de las elecciones catalanas, cambiará de sede una vez, pero de sexo cambiará cuando se le antoje y se le pase por el forro de sus caprichos pues se declara No binario y se llama Gertrudis Casat de Puyol y blanques de la Perelada
    Seguiremos informando.

    Bueno, ahora fuera de bromas, D Miguel A. como siempre le felicito por su artículo, como siempre desternillante a la vez que informativo, con ese toque insultante, pero con respeto a raudales.
    Muchas gracias

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    • el febrero 17, 2021 a las 6:03 am
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      Buenos días, Fran. Quería darle las gracias por leer el artículo y por escribir esta crítica. Me pareció oportuno intentar poner algo de humor en este sinsentido en que ha convertido el nacional-socialismo la política de la comunidad catalana. El difunto que apuntaba muy alto y terminó siendo apuntado. Un desastre de proporciones impensable cuando hace dos años dio un paso al frente. Si se ha reído el objetivo de está de sobra cumplido. Un saludo y gracias por leerlo y escribir estas letras.

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  • el febrero 17, 2021 a las 5:54 am
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    Muchísimas gracias por leerlo, Antonio. Me alegro que le haya gustado. Es el fin buscado, que la lectura sea amena y agradable. Un saludo y gracias por escribir la crítica.

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  • el febrero 18, 2021 a las 1:46 am
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    Como siempre ESPECTACULAR!
    Excelente biografía de dos partidos que cavaron su propia tumba solos y sin esfuerzo!
    El espaldarazo a VOX su KARMA para lo que les reste de vida política!
    Muy agradecida de hacerme llegar sus artículos.

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  • el febrero 19, 2021 a las 5:01 am
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    Buenos días, Analee. Muchísimas gracias por leerlo y por reseñar esta amable crítica. Su comentario es el mejor regalo posible por escribirlo, pues lectores como usted son los que me motivan a seguir escribiéndolos. Yo solo puedo darle las gracias por dedicarle unos minutos a leer estas letras y por amar y defender la libertad, la democracia y la vida: España. Muchísimas gracias, amiga.
    Un abrazo fuerte.

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