El feminismo machista contra las mujeres de Vox

En estos meses hemos sido testigos de todo tipo de asaltos a las libertades, a las instituciones, y a las víctimas de abusos, de terroristas… Asalto a nuestras casas respaldado por el gobierno que hace la vista gorda con la «okupación».

Hemos sido testigos de cómo nos arrebataban oficiosamente u oficialmente nuestro derecho de movilidad, nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, nuestra libertad de expresión. Vemos cómo nuestro bienestar se desvanece, cómo nos cargan ad vitam de impuestos imposibles de sobrellevar, cómo nos arrebatan el derecho de educar a nuestros hijos en nuestra fe y cultura con un feroz adoctrinamiento obligatorio en las aulas.

Vemos cómo nos segregan y clasifican según orientación sexual e ideología, atacando los que no comulgan con esa segregación, aquellos que nos vemos iguales, a secas, sin aditivos estilo «seres hablantes pensantes menstruates o no menstruantes según los días entrantes»… Válgame Dios, diríase…

Somos testigos de cómo rebajan a la mujer cuan incapaz y mellado ser, con prerrogativas, cuotas y concesiones especiales

Pero lo que me llama poderosamente la atención, como viñetista de prensa que soy, como mujer, como española, es cómo, en el espacio de unos días se ha iniciado un ataque masivo en el Parlamento de la Nación, a las mujeres de Vox.

Solo cabe pensar que verdaderamente, los izquierdistas, con el callado consentimiento del PP y del resto de los apoyos del PSOE, consideren a las mujeres el eslabón más débil, más frágil, o más bien indigno. Así, las mujeres de Vox están siendo calladas, interrumpidas e incluso expulsadas por llamar a la verdad: verdad.

Esos abanderados feministas tienen a las mujeres en el punto de mira

Lo que no logran entender es que las mujeres de Vox no son como las que militan en sus filas. Son personas, que no necesitan ni buscan concesiones huecas, no las quieren porque son de facto y ante la ley, iguales a cualquier otro ciudadano, con independencia de su sexo y así lo sienten internamente, sin complejos de inferioridad con los que manipularlas.

Por ello, estos ataques se traducen en el propio concepto que tienen de la mujer los que las atacan, totalmente contradictorio a lo que predican (cosa que viene a ser ya habitual en el progresismo).

Dime lo que haces y te diré cómo eres

Las palabras se las lleva el viento. Los hechos son, que las mujeres de Vox, atacadas por los propios defensores de las mujeres, son el vivo ejemplo de que la fortaleza, dignidad y valentía se encuentran tanto en hombres como en mujeres, solo depende de la cobardía y mezquindad quienes atacan, el pensarlas débiles, incapaces y sumisas.

Cuando se deje de acomplejar de inferioridad a las mujeres, se darán cuenta de que no les hace falta ninguna de las políticas de izquierda, sino que lo que es una necesidad imperiosa, es que la izquierda empiece a respetar a las mujeres en vez de utilizarlas, y para ello, no tengo duda de que estarán mujeres como las de Vox.

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