El feminismo actual, la indeseable colectivización

Hoy, 8 de marzo, se celebra el Día internacional de la mujer trabajadora, un día en el que el feminismo moderno lleva años empeñado en convertirlo en un auténtico circo sin sentido. Como ya he dicho, el 8M es el Día de la mujer trabajadora y no el Día contra la violencia de género, pero aún así se oyen mensajes como: «Enseñemos a los niños a no violar en vez de enseñar a las niñas a no ser violadas». Un comentario que recuerdo también publicó Unidas Podemos. Una auténtica estúpidez, como si los violadores no fueran conscientes de la maldad de su acto, y misándrico, insinuando que los varones son violadores reprimidos y encima a destiempo, ya que no tiene nada que ver con lo que se conmemora el día 8 de marzo.

El feminismo se ha convertido en el caballo de Troya del socialismo y el totalitarismo, bajo la tapadera de una causa aparentemente noble y justa se esconde la colectivización. La colectivización conlleva perder tu libertad individual, tu libertad de pensamiento y expresión. ¿Qué  puede ser mejor para un gobernante que una sociedad completamente homogénea y sin criterio propio? Precisamente por eso la izquierda, en España principalmente el PSOE se autoproclama salvador de todo colectivo o minoría, y si es preciso inventarse algún tipo de opresión, para poder así imponerles su ideología. Los ejemplos más claros pueden ser el feminismo y el colectivo LGTB+, si un homosexual se considera de derechas pasa a ser un mal homosexual o incluso un homosexual homófobo. Si no me creen solo tienen que ver lo que le pasó a Ciudadanos cuando fue a la cabalgata del Orgullo. Lo mismo pasa con el feminismo.

En realidad, no hay que defender los derechos de ninguna minoría ni colectivo sino los de todos los individuos independientemente de su condición, como dijo una vez la filósofa y escritora Ayn Rand: «No hay minoría más pequeña que el individuo y si no defiendes las libertades individuales no podrás defender las de ninguna minoría».

Si alguien se molestará en leerse los manifiestos de las concentraciones feministas encontraría, en prácticamente todos, propaganda pseudorevolucionaria antiliberal. Hace unos años, en el programa Operación Triunfo de La 1, subvencionado por el Estado, llevaron a una de estas supuestas ‘expertas’ en feminismo e igualdad para que dijera cosas como que no podemos aspirar a un «feminismo liberal» sino a un «feminismo anticapitalista». Quien diga que el feminismo no tiene nada que ver con la política está totalmente equivocado, las asociaciones que convocan las manifestaciones y confeccionan los manifiestos no son sino redes clientelares de los gobernantes para mantenerse en el poder. Estas organizaciones -por no decir chiringuitos- actúan como mercenarios políticos debiéndose a quien les financia. Prueba de esto es que hoy el Ministerio de (des)Igualdad, en plena subida del precio de la luz y la gasolina, ha anunciado que van a destinar 20.319 millones de euros para «políticas feministas», 20.319 millones de euros robados a los españoles para el ministerio de una cajera.

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