El esquizofrénico de la amenaza «fascista» se siente un «agente secreto» y lleva décadas enviando cartas

El hombre que padece esquizofrenia y envió a Reyes Maroto, ministra de Industria, Comercio y Turismo, una carta con una navaja en su interior, ha declarado ante la Policía que se siente un «agente secreto», un «miembro de los servicios de información».

La «amenaza fascista» y las acusaciones contra VOX elevadas por el PSOE para sacar rédito electoral en estos últimos días de campaña no han sido retiradas, pero han tenido un abrupto final con el descubrimiento del culpable. Aunque medios como Público y personas como Echenique o Rubén Sánchez (que se han hecho eco de la noticia) han intentado infructuosamente vincularlo con un pariente de Iván Espinosa de Los Monteros, sin éxito alguno.

Este hombre lleva décadas enviando cartas de este estilo a personalidades y organismos (como embajadas), incluyendo en éstas papeles, recortes, dibujos propios o escritos indescifrables. Y siempre pone su nombre, apellidos y dirección como remitente. Por eso ha sido tan fácilmente localizado.

Insiste además en que no ha sido una «amenaza» ya que se identifica a sí mismo en las cartas; sólo envió el sobre para «llamar la atención». La navaja la añadió al contenido porque al parecer se le pasó por la cabeza el Informe Navajas, un caso archivado sobre la presunta implicación de mandos del cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo en actividades de contrabando y narcotráfico.

La mancha rojiza en la navaja a la que tanto pábulo se le ha dado como una gran amenaza, ha sido declarada como una «mancha fortuita».

Además en su declaración se presentó como un «agente secreto«, «analista de la información», sin motivación política o relación con partido alguno. Vive en soledad en una casa okupada, en un estado de «marginalidad total» puesto que no tiene contacto alguno con su familia, camina horas por el campo y al no tener acceso a internet busca las direcciones para mandar las cartas a través de llamadas telefónicas. Tiene 65 años, está operado de cáncer de garganta, le faltan piezas dentales, no puede expresarse con claridad y tampoco está vacunado ni lo tiene previsto,

Un abogado no de oficio que ya le atendió hace más de 10 años con una motivación de obra social o humanitaria se ha encargado de él.

No tiene ninguna evaluación psiquiátrica reciente, por lo que para comprobar su grado de discapacidad, se le van a realizar los exámenes pertinentes.

Ha reconocido haber enviado cartas a la embajada , a Maroto y otra a Miguel Ángel Ballesteros, director general de Seguridad Nacional.

La Policía ha considerado que es «inofensivo» y no se encuentra detenido, ni acusado de ningún delito todavía.

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