El efecto Ayuso

Si los Casado, Egea y demás dirigentes del PP creen por un momento que el éxito de Isabel Díaz Ayuso, que ganó las elecciones ayer con 65 escaños, es como consecuencia de las buenas acciones de la cúpula del PP, estarían tan equivocados como pensar que el éxito de Madrid se debe al liderazgo de Pablo Casado. Pero conociendo al personaje y viéndole ayer sonreír en el balcón de Génova, yo diría que sí, que si se cree que el éxito de Madrid es el éxito de «Egea» y del liderazgo de Casado y de su estrategia electoral. Nada más lejos de la realidad, pero como están imbuidos por la idiocia generalizada de una parte de la sociedad, pues por creerse se creerán que las ranas criarán pelo un día de estos.

El voto anticomunista de la derecha ¡salvemos Madrid!

Los ciudadanos han salido a votar en masa, cerca de un 80% de participación. La mayoría de votantes de la derecha han votado para evitar el asalto comunista al gobierno de Madrid y los ciudadanos lo sabíamos. Por esta razón, han votado «anticomunista«, incluso, más que por el efecto Ayuso. Se palpaba el miedo, el temor que el «frente popular» asaltará el poder en Madrid, pues este hecho era de suma importancia para las estrategias del gobierno comunista de la nación, de haber ganado, les hubiera resultado tremendamente importante a la hora de hacerse con todo el poder en España y haber seguido implantando su régimen totalitario y mortal para los intereses de todos los españoles.

Igual que el 2 de mayo, los madrileños ayer tuvimos el 4 de mayo

Los madrileños lo sabíamos y hemos reaccionado como un resorte y como reaccionaron antaño nuestros ancestros, nuestros vecinos y compatriotas el día 2 de mayo de 1808 cuando salieron a impedir que los franceses se llevaran al infante D Francisco de Paula, último miembro que aún permanecía en Madrid. Al grito de: «¡nos lo llevan, nos lo llevan, nos secuestran al rey!». Venía precedido por el Motín de Aranjuez, el 17 y 18 de marzo donde el pueblo de Aranjuez se levantó contra Godoy. El motín perseguía la destitución de Godoy y la abdicación de Carlos IV en el príncipe Fernando.

En Madrid, pronto se extendió como la pólvora y decenas de miles de personas comenzaron a salir a enfrentarse contra las tropas francesas de Napoleón que disparaban piezas de artillería contra los vecinos de Madrid y cargas de los fusileros, o los mamelucos (la feroz caballería musulmana de Napoleón).

Había labradores, hilanderas, que con agujas y todo tipo de objetos punzantes se enfrentaban con todo aquel que llevara un uniforme «franchute», así como comerciantes, mozos de cuadras, obreros, fogoneros y todo tipo de profesiones y diferencias sociales que con cuchillos y palos salieron a luchar contra los franceses. Todos salieron para defender Madrid y salvar al rey impidiendo que los franceses se lo llevaran, que lo secuestraran, primero, luego aquello fue a más iniciándose el levantamiento del 2 de mayo en toda España contra el francés.

Aquello desembocaría en la guerra de la independencia de 1808 contra la ocupación francesa en España que, aprovechando una estratagema de los franceses, creyendo que engañarían a los españoles a través de El Tratado de Fontainebleau, que fue firmado el 27 de octubre de 1807 en la ciudad francesa que lleva su nombre, entre los representantes Manuel Godoy, valido del rey de España Carlos IV de Borbón, y Napoleón Bonaparte, emperador de los franceses. En él se estipulaba la invasión militar conjunta franco-española de Portugal, aliada del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Con ese tratado (aunque las intenciones de Napoleón fueran otras muy distintas, como la invasión de España) se permitía el paso de las tropas francesas por territorio español. Pero era tan tentador para Napoleón el paso de sus tropas por tierras españolas, que “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” …Las tropas francesas invadieron España con el pretexto de pasar hacia Portugal, iniciándose la Guerra de la Independencia Española, cuyo detonante fue el alzamiento del 2 de mayo de 1808.

La gestión de Ayuso

Nadie puede negar que Ayuso ha hecho una buena gestión en lo relativo a la pandemia, construyendo el mejor hospital del mundo en pandemias, donde a pesar de lo que diga la izquierda radicalizada, el Zendal es y será más necesario que nunca, pues tan solo nos hemos asomado al abismo de lo que algunos ya denominan «la tercera guerra mundial» y es que ahora las guerras se harán en la biología patógena de los virus, cuesta menos vidas y no destruyen la tierra, aunque el balance de esta pandemia aún estemos contabilizando sus consecuencias. China la inició exponiendo al mundo a un virus letal, aunque podría haber sido más letal si cabe, de hecho, los hay muchísimo más virulentos, pero tampoco se trataba de infectar con uno que aniquilara a la mitad del mundo o se les fuera de las manos aniquilando al 90 % de la humanidad.

Aun así, el destrozo en vidas y en las economías mundiales ha sido aterrador. Por eso hoy más que nunca se necesitan hospitales de estas características y Ayuso lo ha hecho muy bien. Así como en mantener los impuestos bajos, aunque aún se podrían bajar más, o sus políticas en la pandemia en lo concerniente a mantener abiertos los negocios, sobre todo los de restauración, aunque se podría haber extendido al ocio nocturno, con los controles pertinentes, pero así se podrían haber evitado las numerosas fiestas ilegales, pero es innegable que el dejar abiertos los negocios ha posibilitado que aún muchos de ellos puedan seguir funcionando y no cerrando como en otras comunidades.

Pero en otro orden de cosas, Ayuso sigue impregnada del buenismo acomplejado y seguidista de la social democracia de Pablo Casado. Es decir, asentir con la cabeza a casi todo lo que marca la agenda del Psoe, o peor aún, la de la extrema izquierda, que es la totalidad de la izquierda en España, renunciando a dar la batalla cultural e ideológica.

Pues Ayuso sigue contemplando las políticas de género y por ende sigue dando dinero para esos «chiringuitos» de la extrema izquierda. Hasta el punto de seguir la sinrazón de seguir dando ayudas para «integrar» a los menas, como si esto fuera una cuestión prioritaria en lugar de priorizar a los nativos que están en el paro sin ayuda alguna, a punto de ser excluidos socialmente y olvidados por el gobierno de Ayuso, que como no son menas ni extranjeros, no son nadie.

Son los grandes olvidados. Personas entre 50 y 60 años sin ningún tipo de subsidio ni ayudas, ni esperanza en conseguir trabajo, de ellos Ayuso no se acuerda, a estos no hay que integrarlos

El efecto Ayuso ha sido más el efecto de los ciudadanos de bien que hemos votado, por una parte, su gestión que como decía en algunos aspectos ha sido aceptable o buena, pero bajo mi punto de vista muchos de los que han votado a Ayuso, no lo han hecho por ser del PP, ni tan siquiera por ser Ayuso, sino que han votado masivamente anticomunista más que ayusista.

De haber sido en otras circunstancias el PP habría sacado 10 o 15 escaños menos en beneficio de Vox que ha pagado la dicotomía de votar en conciencia a Vox, o impedir que los comunistas se hicieran con el poder en la Comunidad de Madrid, con las circunstancias que eso hubiera tenido para la democracia y el conjunto de España.

Es comprensible, el peligro era muy real y los madrileños hemos salido a echar, en este caso no al «franchute» sino al «frente popular» comunista que quería arrebatarnos la democracia y la libertad.

Por esta razón y emulando a aquellos valientes y heroicos madrileños, paisanos y compatriotas, os digo…
¡Viva el 2 de mayo! En este caso, ¡Viva el 4 de mayo!

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