El consumo de Televisión se desploma. Peligra el futuro de la plataforma

Los datos son asombrosos, ni siquiera la pandemia mundial de coronavirus ha podido frenar la decadencia de la Televisión en términos de audiencia.

La que entre el último tercio del siglo XX y principios del XXI fue la reina de los medios, entró en decadencia con la adopción masiva de internet. Ahora, en 2021, la TV está sumida en una profunda crisis.

Según Kantar Media, este último mayo los españoles vieron la televisión 46 minutos menos de media que en el mismo mes de 2020 (-24%).

Tanto las nuevas plataformas de TV a la carta por streaming (Netflix, HBO y Disney) como las redes sociales digitales (Facebook, Instagram, TicToc…) han perjudicado profundamente a la TDT, a pesar de que esta ofrece más variedad de contenido que en épocas pasadas.

Aunque mayo del año pasado estuvo marcado por el confinamiento y tuvo un alto consumo de TV, lo cierto es que desde 2011 la plataforma no ha hecho sino perder audiencia en términos generales.

Lenta decadencia económica.

Es innegable que la TV sigue siendo el medio preferencial para los anunciantes, entre otras cosas porque en ningún otro medio la publicidad tiene tanto potencial de persuasión.

Sin embargo, la televisión genera cada vez menos dinero. Según la consultora i2P, en 2020 la TV obtuvo unos ingresos de 1.697 millones de euros. En 2019 -un año sin crisis sanitaria- la facturación fue de 2.054 millones. Hace una década, en 2011, era de 2.155 millones.

En 2007, cuando todavía no se había conformado el ‘duopolio televisivo’, las empresas de este mercado facturaron 3.538 millones de euros.

Está claro que, con la llegada de la ‘gran recesión’, una parte sustancial de los ingresos televisivos se fueron para no volver.

Duopolio con futuro incierto.

Mediaset y Atresmedia dominan el sector en un duopolio fáctico. Esa es una de las razones por las que todavía les sigue saliendo rentable mantener todos sus canales.

Ahora bien, esta situación podría tener también fecha de caducidad. Las autoridades españolas han considerado que el modelo de financiación y captación de publicidad de los dos principales conglomerados de medios es injusto y supone un duopolio, por lo que deberá llegar a su fin.

La pérdida de fuerza de la TV entre las nuevas generaciones también es un hecho. A medida que pasen los años, las cadenas de TV irán perdiendo audiencia progresivamente lo que traerá consigo repetidas bajadas de ingresos y pérdida de calidad en sus respectivas programaciones. Esto último beneficiará a las plataformas de streaming a costa de minar más y más a la TV tradicional.

No parece que la TV vaya a caer en la irrelevancia en los próximos lustros, como sí parece que ocurrirá (ya está ocurriendo) con la prensa escrita y, en menor medida, la radio tradicional.

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