El color de la luz se llama dinero

De nuevo este mes de junio, la luz se ha disparado, este será el tercer mes más caro… ¿De 2021? No, será el tercer mes con la electricidad más cara de la historia de España, solo por detrás de filomena, que fue este enero y del mes de enero del año 2002.

Quiero recordar que los medios de comunicación se lanzaron al cuello de Rajoy, cuando la luz subió un 4% durante su etapa como presidente del gobierno. ¿Cuánto sube ahora? Un 45%.

Pero claro ahora gobierna la izquierda. Y ya tiene la medida estrella salvadora. Bajar el IVA de la electricidad del 21% al 10%.

Y voy a ser claro, todo lo que sea bajar el precio de la luz está bien. Pero si sube un 45 y se baja un 11, pues hay 34 puntos de diferencia.

Ya expliqué a mediados de enero, que, en la factura de la luz, en torno al 60-70% de lo que pagamos, son impuestos y tasas reguladas por el gobierno, es decir, se podría perfectamente bajar ese 45% de encarecimiento de la luz, si hubiese voluntad política, pero claro no la hay.

Y como una gran parte de la población española, que se echaría a la calle si sube un 4% la factura de la luz si gobierna el centro o la derecha, está muy a gusto pagando el 45% más si ocurre mientras gobiernan “los suyos”, pues aquí paz y después gloria, que se solía decir…

Pero a parte de ese 70%, lo que resta, el 30%, es lo que cuesta generar la electricidad (y los beneficios del oligopolio eléctrico, eso no lo voy a negar). Pues bien, dentro de ese 30% en estos momentos la parte más abultada no es lo que se llevan las “malísimas eléctricas”. No, de los 94.63€/MWh (Megavatio-hora) que vamos a pagar este mes de junio, la mayor parte, es lo que nos cuesta pagar el precio de los derechos de emisión de CO2.

¿Y en cristiano? Desde el 2005, en la Unión Europea tuvieron la maravillosa idea de empezar con su medida más dura dentro de su política medioambiental, regular cuánto CO2 se puede emitir y poniendo un coste a ello.

¿Y cómo se reguló? Pues por cada tonelada de CO2 que produzcas necesitas uno de estos “derechos de emisión de CO2”. Y estos “permisos” son caros. Son limitados y son caros.

Para que nos hagamos una idea, en el año 2015, costaba 5€ cada bono. A día de hoy cuesta 50€. Diez veces más en tan solo 5 años

Para ponerle cifras más cercanas a nosotros, cada central térmica de ciclo combinado (muy comunes en España), por cada 2 MWh generas una tonelada de CO2. Algo que entonces, cada MWh se encarecía 2.5€, hoy se encarece 25€ (recordemos que el precio era de 94.63 y estos bonos se incluyen en la parte de “costes de creación de la electricidad” y no en el de los impuestos).

Y con esto no voy a librar al gobierno y descargar todo en la UE. España va a recibir este año 2.500 millones de euros en concepto de venta de derechos de emisión de CO2 a las empresas privadas.

Aquí es donde me surge a mí la gran duda. ¿Merece la pena esta política “eco”? Quitando el “saldremos más fuertes”, “solo lo pagarán los ricos” y demás eslóganes baratos que no valen nada de este gobierno, la realidad es que los que más van a sufrir para pagar la luz este mes de junio serán la clase media y baja trabajadora.

Aquellos que no llegan a final de mes, o lo hacen a duras penas, este mes sufrirán mucho más para poder hacerlo.

Y no solo la luz ha subido, el barril de brent, es decir el barril de petróleo está subiendo y ya tenemos la gasolina a 1.30-1.40 euros el litro.

Estos precios los teníamos en 2014, pero en esa época el barril de brent era un 40% más caro. ¿Por qué entonces el litro de petróleo cuesta igual? Pues de nuevo por impuestos, sobre todo, por impuestos verdes contra la contaminación.

Y con esto no quiero decir que debamos quemar madera y carbón hasta que el cielo se tiña de negro y nos ahoguemos en CO2. Pero creo que se debería empezar a tomar medidas verdes, que no sean simplemente saquearnos el bolsillo de mala manera.

Parece que los españoles estamos condenados a tener unas políticas de robo perpetuo, pero las realizan los políticos y hay algo que siempre repito: no son los políticos que nos merecemos, no son los políticos que necesitamos… pero desde luego son los políticos que hemos votado.

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