El acuerdo de la censura perpetua

¿Qué pretende la izquierda? ¿Queda alguien que no perciba la pulsión dictatorial del socialismo? ¿Quién duda de cuáles son sus perversos planes?

Acabamos de conocer el mayor ataque perpetrado contra la libertad de prensa y el derecho a la información: el acuerdo remitido a la secretaría general del Congreso de los Diputados para tomar medidas contra varios periodistas. Cuidado. Han cruzado una línea muy peligrosa.

¿Qué periodistas? ¿Qué medios? Todos los que no sean de izquierdas. ¿Se han atrevido a dar ese paso? Por supuesto. No tienen límites

Hablamos de una patología política cuyas ideas solo se defienden con la violencia, ya sean a pedradas, a tiros y bombas –la ETA, GRAPO, FRAP- o con muros para encerrarte e impedirte escapar de su cruel régimen. ¿Qué eran las Chekas o el Gulag? El lugar donde encarcelaban a todos los que no aceptaban ser subyugados por el socialismo-comunismo.

Conviene reseñar quienes son los indignos partidos firmantes de ese infame ataque a la libertad y a la democracia: PSOE, Podemos, ERC, PNV, Juntos por Cataluña, Bildu, CUP, BNG, Más Pais, Compromiso, Nueva Canarias y PDeCat. ¿Cuál es el nexo de unión de esta amalgama de repugnante castuza de la peor calaña? La aversión a España. Por cierto, con el mismo PSOE que ha pactado Pablo Casado. A estos considera un gran partido.

La izquierda odia la libertad, por eso hará todo lo posible por destruirla

Cada acto de la izquierda y sus socios preferentes, empezando por Bildu, es otro paso en la senda de la imposición de la dictadura roja. Estos vagos y maleantes que parasitan la política española son opresores disfrazados de demócratas. Aspirantes a dictadurzuelos que tienen en asesinos como Lenin, Stalin, Mao, los Castro, Chávez, Maduro u Ortega su modelo a seguir. Para ellos, estos criminales no son seres abyectos que se alimentaron y alimentan con la sangre y la vida de millones de víctimas, no, son adalides de la democracia. Un espejo donde mirarse.

Estimado lector, ya hemos dejado claro quiénes son y qué pretenden, ahora bien, ¿por qué ha ocurrido esto? Vamos a intentar aclararlo

Desde hace varios meses, cuando los periodistas de medios afines a la derecha intentan cumplir con sus funciones en las ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, son discriminados y marginados y se les impide hacer su trabajo. La respuesta habitual es: “No participamos de burbujas mediáticas de la extrema derecha”.

El resultado de este mafioso proceder rojo es que están quedando como lo que son, matones low cost con menos razones que principios, con el consecuente desgaste político que eso supone. Ten presente que hablamos de profesionales de la propaganda cuya imagen empieza a verse perjudicada, algo intolerable para ellos.

¿Cabe la remota posibilidad de no actuar como sectarios y atender a todos los medios? No. Eso nunca. Perderían la esencia de su existencia. ¿Qué hacer? Perseguirlos y amordazarlos. Lo que reiteradamente intenta la izquierda y sus secuaces: acabar con el discrepante.

La censura es la conditio sine qua non para que triunfe el socialismo

Dicho lo cual, ¿dónde están los profesionales del periodismo que callan como ratas ante esta persecución? ¿Dónde están las asociaciones de prensa? ¿Dónde el resto de instituciones cuya obligación es velar por los derechos que están siendo vilmente pisoteados? Ni están ni se le esperan. Toca mirar para otro lado y poner la mano o, mejor dicho, la furgoneta para cargar las ingentes subvenciones que presto les dará el censor rojo, a imagen y semejanza de lo que acaban de hacer los “sindicalistos”: 100 millones les han dado. ¿Quién va a protestar contra el Gobierno?

“El periodismo es un arma que vale para disparar. Punto. Ya está« (Pablo Iglesias). ¿Queda claro que están haciendo?

Una profesión tan importante como el periodismo -si es rigurosa, seria y objetiva- cuya presencia en la vida política es una exigencia democrática e imprescindible, no puede ser acosada ni perseguida por aquellos que deberían estar dando explicaciones y no llevando a cabo prácticas inquisitoriales, que solo buscan amordazar a la prensa para garantizarse la inmunidad política. La idea no es hacer el bien, sino impedir que se cuenten sus maldades.

¿A qué espera el resto de la prensa para mostrar un ápice de dignidad apoyando y defendiendo a los profesionales perseguidos? ¿A qué espera para dar un paso al frente y decir basta ya de censura? Hoy es Alvise Pérez, Cristina Seguí y otros periodistas contrarios al régimen, pero mañana puede ser cualquiera que la izquierda y sus socios señalen. Con estos becarios de tiranos nadie, absolutamente nadie está a salvo.

Lo más cínico de todo es ver cómo los censores izquierdosos, los verdugos de la libertad, se presentan como víctimas de Alvise Pérez y resto de profesionales de la información, y los acusan de hacer justo lo que pretenden hacer ellos: silenciarlos como paso previo a expulsarlos del Congreso. Hay que ser socialista para llegar tan lejos. 

¿Sabes dónde ocurre esto a diario? En Venezuela, en Cuba y resto de países sometidos a las tiranías socialistas. Y todavía hay quienes piensan que “eso aquí no puede pasar, que España no es Venezuela”. ¿Seguro? Vamos camino del abismo y, salvo VOX, ningún partido quiere enterarse.

Ante un atentado tan brutal no hay ni puede haber posiciones equidistantes. No. Actuar así nos convierte en cómplices del mal. O se está con la libertad o contra ella. Ha quedado claro dónde está el PSOE y sus “bilduetarras” socios.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *