Disney está a punto de perder los derechos de Mickey Mouse tras décadas de moratoria de copyright

Salvo que el gigante estadounidense del entretenimiento y la animación fuerce a EEUU a aprobar una nueva ley o moratoria que alargue de alguna forma los derechos de autor o ‘copyright’, Mickey Mouse pasará a ser de dominio público en 2024, 95 años después de su creación

Con la ley de derechos de autor de Estados Unidos, Disney está a solo dos años de que Mickey Mouse sea de dominio público. Si no cambian mucho las cosas en EEUU, que no es descabellado y ya ha ocurrido en dos ocasiones precisamente a consecuencia de la fuerza de Disney (que ahora es muchísimo más poderosa que hace un par de décadas), el famoso ratón animado se convertirá en un personaje que cualquier humano podrá utilizar o referenciar sin pagar DDAA ni necesitar un permiso.

La primera aparición de Mickey Mouse fue en un corto animado titulado Steamboat Willie retransmitido públicamente el 18 de noviembre de 1928. En aquel corto, el mítico personaje ya guardaba un aspecto muy semejante al actual, aunque tenía la cara más alargada (más de ratón y menos de humano) y menos detalles de dibujado.

En este cortometraje podemos ver como Mickey Mouse está en los controles de un barco de vapor, hasta que Pete lo echa de allí.

Las obras entran en el dominio público en Estados Unidos 70 años después de la muerte de los autores. Pero las obras publicadas entre 1926-63 con nota y renovación entran en el dominio público en Estados Unidos 95 años después de la publicación, independientemente de la muerte de los autores. Así que esto perjudica a Disney. 95 años después de 18 de noviembre de 1928 tenemos el 18 de noviembre de 2023. A partir de ese día, todo el mundo podrá usar a Mickey Mouse con fines comerciales y sus primeros cortos originales comenzarán a ser también de dominio público.

Aunque Disney, actualmente el mayor coloso de Hollywood, volverá a batallar por los DDAA de sus propiedades, existe un precedente que perjudica a la compañía.

El caso Pooh

Actualmente cualquiera puede usar a Winnie the Pooh, que venía siendo propiedad de Disney. Sus derechos ya no pertenecen a nadie porque ha pasado el tiempo que dicta la ley. Del emblemático osito adicto a la miel empezaron a publicarse cortos animados en 1926.

Este año se han empezado a publicar todo tipo de imágenes, memes, y vídeos humorísticos y satíricos que juegan con Winnie aprovechando su liberación del copyright.

Si finalmente Mickey queda como una propiedad libre, en pocos años (o meses) les llegará el turno a otros personajes de esa mítica licencia. La mayoría de personajes de dibujos animados de Disney encuadrados dentro del «universo Mickey», fueron creados en las décadas de los años 20 y 30 del siglo XX.

Actualmente Disney es un gigante tan grande que puede sobrevivir sin la licencia de todos estos personajes, pero las imágenes de éstos generan millones y millones de dólares de beneficios al año, algo a lo que ninguna empresa suele estar dispuesta a renunciar sin litigar.

Una pérdida irreparable

Más allá del dinero que generan, Mickey y sus amigos son la principal imagen de la marca Disney desde sus inicios. A día de hoy siguen teniendo una relevancia mundial incuestionable, sobre todo entre el público más infantil. Ni siquiera la refundación parcial de la misma en la década de 1980 cambió la importancia fundamental de Mickey Mouse.

Después de perder a Winnie de Pooh y a Mickey Mouse, Disney puede recurrir como imagen de marca a otros muchos personajes tales como Los Simpson, Piratas del Caribe… pero el daño de perder a los personajes que dieron fama internacional a la marca californiana puede ser irreparable. Ahora cualquiera podrá hacer películas o dibujos de Mickey. Lo que es peor, podrán hacer sátira con él y las empresas chinas casi monopolizarán la fabricación de productos con su imagen.

¿Tendrá sentido que Mickey y Minnie sigan siendo la imagen principal de los parques temáticos de Disney llegados a ese punto?

El tiempo nos lo dirá. Lo que está claro es, que cualquier parque temático, tienda, bar de mala muerte, podrán, a partir de 2024, adoptar una imagen o logotipo idénticos al ratón que siempre hemos conocido. Mickey y sus amigos dejarán de estar asociados únicamente a la infancia, para disgusto de muchos padres.

El abuso de los Derechos de Autor

En cualquier caso, creo que es innegable que 95 años son un tiempo más que suficiente para que los Derechos de Autor queden superados. Más aún si tenemos en cuenta que la familia de Walt Disney dejó de ser la propietaria de los mencionados derechos hace muchas décadas. Curiosamente, el propio Walt Disney renegaría de la actual Disney por motivos ideológicos y artísticos casi con toda seguridad.

Los derechos de autor llevan años dando cobijo a ciertos abusos de multinacionales como la actual Disney, que ejercen de lobby de presión en el Congreso de EEUU y fuerzan leyes que a menudo entran en conflicto con el interés general de la población.

Mientras que la mayoría de patentes tecnológicas y científicas tienen una duración de menos de una década, la música, cine, videojuegos… duran no ya la vida del autor (que eso puede tener sentido) sino muchos, muchísimos años después de su muerte.

Tenemos casos como el del Diario de Ana Frank, en los que los familiares o herederos han ido cambiando la autoría del mismo para eternizar sus derechos de reproducción y venta.

Disney no debería pretender ser la dueña perpetua de los derechos de Mickey Mouse. Si las empresas o los descendentes de las familias de artistas y creadores tuvieran absurdamente los derechos a perpetuidad de las cosas, la creatividad humana se vería irremediablemente mermada y limitada.

¿Habríamos tenido una película de Blancanieves en 1938 si alguien en la Alemania de aquel periodo (país de origen del cuento popular), pongamos los descendientes de los Hermanos Grimm (que posiblemente fueron los que recopilaron formalmente el cuento por primera vez) hubieran sido dueños de los derechos de una historia que ya formaba parte de la cultura popular alemana? ¿Y si hubiese sido el propio Gobierno alemán del momento (el Tercer Reich nada menos) el que hubiese impedido a Walt Disney, en virtud de las leyes internacionales, utilizar su personaje para el mítico largometraje por pertenecer Blancanieves a la nación alemana?

Una cosa es que los estados y el derecho internacional protejan a los creadores y a las empresas, y otra que monopolicen la cultura, que es de todos.

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