Dinamarca desahuciará a miles de musulmanes antes de 2030 por vivir en barrios occidentales donde no se integran

En el año 2018, el gobierno danés de coalición conservador-liberal aprobó una ley que puso fin a las “sociedades paralelas en Dinamarca”. Cada año, en diciembre, el Ministerio del Interior y Vivienda publica una lista de las llamadas «zonas de conversión», hasta el año pasado «guetos duros». Mjolnerparken es uno de ellos.

Para que un barrio sea clasificado como tal, debe tener más de 1.000 habitantes y cumplir una serie de condiciones relacionadas con indicadores socioeconómicos, educativos o delictivos, pero hay un criterio diferenciador: más de la mitad de los residentes deben ser musulmanes.

Alrededor del 6% de los 5,8 millones de habitantes de Dinamarca profesan el Islam

Desde que la socialdemócrata Mette Frederiksen llegó al poder en 2019, las medidas contra la inmigración musulmana se han endurecido todavía más, debido al constante crecimiento de musulmanes en Dinamarca.

Pese a las innumerables críticas «buenistas» de organizaciones internacionales como las Naciones Unidas y el Consejo de Europa, que solo buscan blanquear la retrógrada cultura islámica, Dinamarca no se doblega. Ninguno de los principales partidos políticos del país escandinavo defiende la abolición de la llamada ley del viejo gueto en la campaña electoral del próximo martes para parlamentarios. Es más han exigido altísimas exigencias durante los más de tres años de gobierno socialdemócrata para una solicitud de asilo, una residencia permiso o ciudadanía danesa.

Miles de musulmanes serán expulsados de sus hogares antes de 2030 debido a su cultura islámica invasiva e incompatible con los Derechos Humanos

El Ministerio de Integración, pese a las constantes presiones globalistas y multiculturales de organismos internacionales, ha creado una nueva categoría para incluir en las estadísticas oficiales, agrupando a ciudadanos de Oriente Medio, Norte de África, Turquía y Pakistán.

De hecho, la ministra de Inmigración e Integración, Inger Stojberg cree que los musulmanes no deberían trabajar en Ramadán por ser un peligro, en casos como los conductores de autobús o los trabajadores con maquinaria, ayunar durante las horas diurnas pone en riesgo al resto de la sociedad. Unas palabras que fueron tachadas de fascistas e islamófobas por toda la comunidad globalista.

De este modo, las solicitudes de ciudadanía danesa de ciudadanos que entran en esta clasificación serán examinadas con más cuidado que los demás, debido principalmente al alto grado de delincuencia, fundamentalismo islámico y contraste cultural.

De hecho, el ejecutivo socialdemócrata también ha alcanzado un acuerdo con Kosovo para enviar a presos extranjeros condenados en Dinamarca a cumplir allí sus condenas y otro con Ruanda para trasladar a solicitantes de asilo al país africano mientras esperan la resolución de sus casos penales y delictivos.

Otra de las medidas estrella, imitada posteriormente en otros países de la Unión Europea, es la de prohibir el burka y el niqab en la vía pública

Para las próximas elecciones, los partidos de derecha han propuesto medidas como permitir que las personas mayores rechacen a los trabajadores sociales que lleven el velo islámico. Algo que está tachado de islamófobo en países como España, cuando se ha de respetar la libertad del contratante para escoger a su trabajador social.

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