Dificultades para el Gobierno riojano: Ley Trans y Energías renovables

Siempre me ha sorprendido la facilidad de las izquierdas para pregonar a los cuatro vientos su defensa de las materias más sociales y ecológicas, irrogándose una superioridad moral frente a aquellos que no son de su cuerda.

También siempre me ha sorprendido la facilidad de las izquierdas a la hora de camuflar su incapacidad para poner en práctica la mayor parte de sus designios al alcanzar el poder. Ello no les impide hacer guiños a su electorado, pero suelen quedar lejos de las fantasiosas proclamas de principios de campaña electoral o que lanzan cuando ocupan la oposición.

No veo mal que haya idealismos que provoquen una reflexión social y un debate político, pues la sociedad debe de avanzar a través de los consensos. Sin embargo, es muy duro enfrentarse a la realidad cuando te toca gobernar. Tener que ejecutar tus propuestas estrella y no poder hacerlo. Ocurre que, a veces, surge una oposición social a las mismas o, incluso, se rebelan parte de tus simpatizantes cuando no puedes cumplirlas.

En el caso riojano, Concha Andreu y su equipo están recibiendo un serio correctivo las últimas semanas. Si en el plano económico están demostrando sobradamente su incapacidad para hacer una buena gestión en La Rioja, en el plano “progre” tampoco están siendo capaces de demostrar la posibilidad real de implantación de sus aspiraciones.

La llamada Ley Trans se le está atragantando al Gobierno socialista, que vio el pasado lunes, 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, como la asociación Marea Arcoiris se concentró frente a la sede del PSOE de Logroño para exigir el desbloqueo de la Ley Trans ante la nula voluntad política para su aprobación.

Desde Marea Arcoiris les hicieron las siguientes preguntas: ¿Qué ha cambiado en el PSOE de la pasada legislatura a ésta?; ¿Ya no apoyan a las personas trans y al colectivo LGTBI? Así mismo, les recalcaron que de continuar con su bloqueo se estarían posicionando junto a la ultraderecha y todos aquellos que les patologizan, les agreden y les matan, indicando que si no hay Ley Trans habrá furia trans.

Vamos, que los socialistas riojanos recibieron de su propia medicina… Es lo que tiene realizar propuestas que generan ilusión en una parte de tus votantes aun sabiendo que no se pueden llevar a cabo por la complejidad manifiesta de regular situaciones tan especiales y que generan un profundo debate jurídico nada fácil de solventar.

También el socialismo ha sido abanderado a ultranza de la apuesta por la energía verde y sostenible. Y efectivamente, aunque no es oro todo lo que reluce, la apuesta por la sostenibilidad del planeta debe de estar en la agenda de todo representante político. Pero hay formas y formas. La llamada Agenda 2.030, que defiende el socialismo español, tiene muchos oscuros, y además, como ahora está ocurriendo, puede tener una amplia contestación social.

 Muchos vecinos de localidades de La Rioja Baja están agrupándose y realizando protestas contra la instalación de fuentes de energía renovables en sus municipios, instalaciones que cumplen condiciones de viento y proximidad a subestaciones, lo que ha llevado a que haya 26 proyectos en marcha en estos momentos (6 parques eólicos y 20 fotovoltaicos). La meta del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021–2030 fija que el 74% de generación de energía eléctrica debe de provenir de renovables.

No dudo que la mayor parte de esos proyectos son legales, tienen viabilidad y cumplen la normativa medioambiental. Tampoco hay que olvidar que generan una fuente de recursos económicos muy importantes para los pueblos donde se instalan a través del pago del Impuesto de Bienes Inmuebles que pagan las promotoras de las instalaciones y por la generación de puestos de trabajo para su construcción y mantenimiento.

Pero, aun así, no gusta a los vecinos de los valles del Alto Cidacos, Ocón y Jubera, quienes están intensificando sus movilizaciones frente a un Ejecutivo riojano que cuenta de plazo hasta abril de 2022 para evaluar si estos proyectos se ajustan a la normativa. La instalación de aerogeneradores, torres y postes de alta tensión romperían el actual entorno natural de los municipios y es una cuestión que, equivocada o no, prevalece en muchos habitantes de las zonas afectadas.

Por casos como los expuestos es donde se puede comprobar el enfrentamiento entre el progresismo programático y la realidad jurídica y social. Los socialistas y comunistas tienden a pensar que sus dogmas son una verdad absoluta y les permiten presentarse como héroes de la sociedad antes de tiempo, teniendo que recular cuando toca ejecutar sus planes.

Por todo ello, casi nunca he podido creer en los partidos de izquierdas. El progresismo no se demuestra con las palabras, sino con los hechos. Y muchas veces, las opciones que de inicio parecen más conservadoras son las que realmente han podido satisfacer los intereses generales y han supuesto un avance de la sociedad, de acuerdo con unos ideales que sí que han tenido plasmación legislativa.

Los socialistas riojanos y sus socios comunistas están teniendo un baño de realidad. Igual, comienzan a darse cuenta de que no se debe agitar la conciencia de muchos ciudadanos de forma indiscriminada y generar expectativas gratuitas, porque su progresismo de altavoz enseguida se desinfla y, rápidamente, se vuelve en su contra.

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