Dictadura o democracia. Hay que votar a Vox

«Nosotros condenamos todo tipo de violencia. Nos hubiera gustado que Pablo Iglesias hubiese condenado la violencia que sufrimos en Vallecas. Le animo a que vaya a una comisaría a denunciar. De Pablo Iglesias me creo poco. Y si es tan valiente, levántese y lárguese” (Rocío Monasterio). Amén.

Estas breves palabras que he reseñado a modo de introducción representan la dignidad, el coraje y la valentía llevada a la práctica como forma de tratar a la izquierda en general y a Podemos en particular. Se pudo ver los genes basura y la cobardía propia del llorón bolivariano, que pasó de ser el macho alfa y líder omnipotente del lodazal podemita, al mocoso que gimotea porque Rocío Monasterio lo puso firme.

Lárguese del debate, de la política y de España. Qué grande, Rocío

Querido lector, el próximo martes nos enfrentamos a una cita vital con nuestro destino como nación, puesto que de vencer el mal (Psoe-Más-Podemos) y su nuevo socio, el difunto de Ciudadanos, será el inicio del fin. ¿Exageración? Ojalá lo fuese. De ganar el frente popular castro-chavista-leninista sería la gran derrota de Madrid y por ende de España.

Este frente popular aspira a lo mismo que ya consiguió el original hace casi un siglo: imponer el comunismo. ¿A qué precio? Al que sea preciso, incluso, a asumir la factura de llevarnos otra vez a la guerra civil. De hecho, todos estos enfermos de odio son herederos ideológicos de los malnacidos que provocaron y perdieron la guerra.

Debo decir que jamás he visto una campaña de intoxicación tan brutal como la auspiciada por el Gobierno de España contra VOX. No tienen reparo ni disimulan lo más mínimo a la hora de mostrar su odio contra una formación que es legal, que defiende y protege la Constitución y nuestras principales instituciones. Los mismos que tienen como principal misión la defensa del interés general, solo buscan su interés particular desde el sectarismo más rancio y destructivo. Esto es la izquierda, no hay otra.

Unido a ello, estamos viendo una sucesión de supuestos hechos, más falsos que la tesis de Sánchez o la higiene del coletas, que nadie se cree salvo los insulsos “botantes” que todavía ven en esta comitiva de vagos y maleantes la solución a nuestros problemas. Hay que ser inconscientes.

Empezaron con la pintada en la carretera (RATA, pintada en “verde”). Luego siguieron con los falsos episodios de acoso frente a su domicilio que le impedía cumplir con el desarrollo de sus funciones  (ver series), incluso llegó a padecer el martirio de tener que subir el volumen del televisor de su mansión galapagueña. Después vino el supuesto ataque a su sede, que está siendo investigado, pero que huele igual de mal que Podemos, hasta llegar a los sobres que contenían balas y amenazas de muerte. No me creo nada.

Hemos visto a dos feministas ministras haciendo el ridículo más espantoso ante los medios. Una en la puerta del Congreso exhibiendo una fotocopia aumentada de una navaja manchada de supuestamente sangre. La otra en directo en un programa de televisión, que, al ver semejante “atrocidad”, gesticuló ostensiblemente cabeceando hacia adelante mientras se cubría la cara con ambas manos en señal de no poder soportar más la presión. Hay que reseñar que dicha actuación, “golpe de pelaso” incluido, lo quisieran muchas marcas de champús para sus campañas publicitarias. Nadie miente más y mejor que los comunistas. Sin la propaganda no son nada.

Pero, ¿qué hay detrás de todo este recital de manipulación bochornosa? ¿Qué avieso fin persigue el rojerío enfermo? Por un lado y ante la ausencia de proyecto político, no tienen nada que ofrecer salvo robar a los madrileños 3.600 millones en forma de sablazo fiscal y recorte de libertades, atraen la atención y ponen el foco sobre ellos como presuntas víctimas. De facto aspiran a convertirse en los buenos de la película. Y si hay buenos, debe haber malos, ¿quién? Ahí está el nudo gordiano. Acto seguido viene la segunda parte: asociar y culpar a VOX de todo. ¿No me crees? Fíjate hasta dónde llega el nivel de indecencia política: “Todos los demócratas están amenazados de muerte si no frenamos a VOX”. Palabras de la ministra Reyes Maroto. Aquí intenta cortar el nudo gordiano. Hay que ser indecente.

¿Qué pruebas tiene el Gobierno de España para atacar al tercer partido de la oposición? Ninguna, por eso las inventa. Este vodevil gubernamental ocurría mientras jaleaban, alentaban y agradecían a los aspirantes a Otegi (antifas) la violencia que ejercían en las calles. Además, deliberadamente ocultaron que habían sido detenidos dos escoltas de Pablo Iglesias por agredir a la Policía y a los miembros de VOX. Conviene recordar que fue otro escolta del socialista Indalecio Prieto quien asesinó al líder de la oposición, don José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936. Hecho que desencadenó el alzamiento nacional y la Guerra Civil española. Ojo, son pasos hacia el abismo.

¿Por qué hacen una acusación tan grave? Son socialistas. Todo esto lo hemos visto en Venezuela, donde el tirano y mentor podemita-sociata, Maduro, llegó a declarar haber sido víctima de 18 atentados contra su vida en solo cinco años. Él y Chávez, que son la misma escoria, acusaron mañana, tarde y noche a la oposición de hacer lo que hacían ellos. Mientras arruinaban y masacraban a su pueblo, se dedicaban a culpar a la extrema derecha. Es el mismo modus operandi. Un recital envenenado de odio contra el rival.

Actúan igual porque piensan igual. Aspiran a emular al criminal Maduro

Pero, además, lo que persiguen con esa estrategia comunista de demonizar al rival convertido ya en peligro público, es sentar las bases para su ilegalización. Se niegan a realizar propuestas que consigan seducir a los votantes, no, ellos son asépticos per se: ilegalizados y punto. Esta gentuza es la que quiere parasitar y destruir Madrid.

Conviene reseñar que estas elecciones son consecuencia de que la izquierda intentara ganar en los despachos lo que no consiguió en las urnas. Madrid se anticipó y dejó sin efecto la moción de censura que ya estaba en marcha pero que fue presentada una hora tarde. Recurrieron a los tribunales y perdieron. Los rojos son tan malos como vagos, a Dios gracias, y todo el plan se fue al carajo, lugar donde deberían acabar ellos tras las elecciones. Los 53 millones del Plus Ultra es un buen medio para ello. Las falsas amenazas, la excusa.

Un día como hoy y ante el peligro rojo-morado que nos acecha, toca apelar al espíritu patriótico de los capitanes Luis Daoiz y Pedro Velarde. Ellos fueron capaces de anteponer su amor por la libertad y por España a su propia vida. Su fusilamiento inspiró la reacción nacional que venció y expulsó al temido ejército del emperador Napoleón, el hombre más poderoso del mundo. Hoy a nosotros nos toca proteger Madrid, que es lo mismo que proteger a España.

Para finalizar, me dirijo a los que siendo de VOX piensan votar a Ayuso. Es cierto que ella ha demostrado ser capaz de tomar decisiones, pero tiene un grave problema, su jefe político y presidente nacional de su partido. Un señor de nombre Pablo Casado pero de principios divorciado, que no dudará en pactar con todos menos con VOX. El problema de Ayuso es Génova 13.

También es cierto que VOX y Rocío Monasterio son la mejor opción y la apuesta más segura para Madrid. Ya lo comenté en el artículo anterior: si quieres que gobierne VOX, vota a VOX. Si deseas que gobierne el PP, vota VOX.

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