Día Internacional de las Personas con Discapacidad: Lenguaje y conductas inclusivas

Con motivo de un nuevo 3 de diciembre, Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el movimiento asociativo organizado en torno a la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica, en adelante COCEMFE, ha querido implicar a toda la ciudadanía para promover la plena participación social.

Con tal motivo, se ha puesto a nuestra disposición su manual de lenguaje inclusivo para avanzar en el uso de un lenguaje igualitario para referirse a las personas con discapacidad física y orgánica.

Somos muchos los que llevamos batallando en este sentido para seguir haciendo hincapié en la importancia de apostar por el lenguaje y las conductas inclusivas que promuevan la plena participación de las personas con discapacidad en la sociedad. Y todo esto se debe a que nuestro mundo se construye con palabras, pero también con hechos, como bien ha señalado el presidente de COCEMFE, Anxo Queiruga, quien defiende que “si lo que decimos y lo que hacemos es inclusivo con las personas con discapacidad, estaremos contribuyendo a la igualdad de oportunidades”.

Las personas con discapacidad hemos destacado siempre que el lenguaje puede ser igual de excluyente que las barreras físicas y arquitectónicas. Reiteramos en infinidad de veces que no somos discapacitados, que somos personas con discapacidad. Es decir, concebimos la discapacidad como una característica más de todas las que tenemos, no lo único por lo que se nos debe reconocer.

Me ha gustado el manual de lenguaje inclusivo que nos ha presentado COCEMFE en el que se incluyen una serie de pautas para el uso de un lenguaje correcto, respetuoso y siempre consensuado para referirse a las personas con discapacidad física y orgánica y comunicarlo, además, de manera no sexista.

Cuántas veces hemos escuchado palabras anticuadas, inexactas o inapropiadas como ‘minusválido’, ‘inválido’, ‘inútil’ que al fin y al cabo perpetúan imágenes sociales negativas y estigmatizan a personas o grupos. No hay que olvidar que la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad utiliza el término persona con discapacidad.

Así, desde el asociacionismo se defiende que el término más adecuado para referirse a este grupo social es “personas con discapacidad”, y no “discapacitada”, porque, ante todo, somos personas, y no queremos que se nos etiquete, puesto que nuestra discapacidad es una característica más de todas las que tenemos, no lo único por lo que se nos debe reconocer. Además, este término es por el que se reconocen los derechos a las personas con discapacidad en el marco legislativo
internacional, europeo y español.

Necesitamos abordar, principalmente desde el ámbito de la escuela y de los medios de comunicación, el lenguaje y la comunicación libre de estereotipos y prejuicios a fin de que sea respetuosa con los colectivos más vulnerables para una buena convivencia. Debemos saber que es importante tener presente la manera como las personas queremos ser nombradas y escuchadas. Los cambios en nuestras sociedades son constantes y configuran una pluralidad que cada vez más abraza su diversidad y su complejidad. Por tanto, reflejar esta diversidad también en el lenguaje nos ayudará a construir un mundo más justo e igualitario.

A este manual hay que unir otra herramienta, esta vez del Real Patronato de la Discapacidad, una herramienta para ayudar a los medios de comunicación y sus profesionales a crear una imagen responsable de la discapacidad, respetuosa con la diversidad, que favorezca la concienciación y la inclusión social de estas personas.

Con ella se pretende facilitar los recursos para informar y contar la realidad de las personas con discapacidad de una manera más precisa y profesional, derribando los prejuicios y barreras anteriormente citados. Recomendamos este documento que contiene una breve aproximación a la historia de la discapacidad en España y recoge las principales leyes y normas que
regulan los aspectos relacionados con esta.

A continuación, se analiza cuál es la imagen de la discapacidad en los medios de comunicación a través de ejemplos prácticos, proporcionando recomendaciones para el uso correcto del lenguaje, teniendo en consideración las características y peculiaridades de cada tipo de discapacidad. La guía proporciona además una serie de pautas básicas para facilitar la elaboración y difusión de contenidos accesibles.

Por último, nuestro mejor deseo para que, aún en tiempos de pandemia, sepamos adecuarnos a la nueva sociedad que nos ha tocado vivir y que, para ello, la convivencia compartida debe ser el mejor de nuestros valores. Sigamos incluyendo desde el lenguaje.

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