Cuca, ¿traidora o gran estratega?

Cuca Gamarra tiene una dilatada experiencia en política. Ya desde joven mostró esa ambición que todo aquel que pretenda acercarse al poder debe tener. Fue la primera Presidente de Nuevas generaciones en La Rioja entre 2.000 y 2.005, cuando tan solo contaba con 26 años. En 2.007 entró en el Ayuntamiento de Logroño como concejal y líder de la oposición durante el mandato del socialista Tomás Santos quien contaba con el apoyo de Ángel Varea, primer teniente alcalde del Partido Riojano.

Qué tiempos aquellos en los que Cuca se inició en la dura profesión de la gobernanza. En su época de Nuevas Generaciones coincidió con Pablo Casado, Presidente de Nuevas Generaciones de Madrid. No es la única coincidencia entre ambos pues, casualmente, ninguno de ellos ha tenido nunca un empleo que no fuese derivado de su actividad política.

En 2.011 Cuca Gamarra fue elegida Alcaldesa de Logroño por el Partido Popular, la primera mujer que ostenta tal cargo en la capital riojana, donde se mantuvo dos legislaturas, hasta 2.019, con mayoría absoluta la primera de ellas y pactando con Ciudadanos en la segunda. En esta última etapa es cuando Cuca comienza su transformación y su encumbramiento.

Pero antes de ello obtuvo la mayor y más dura de sus derrotas. Nos remontamos al Congreso Regional del Partido Popular del año 2.017 donde Cuca se enfrentó a José Ignacio Ceniceros por el control del partido, en sustitución de Pedro Sanz. Cuca contaba con la bendición del jefe saliente y con el aparato del partido. Sin embargo, no fue la vencedora. Su falta de empatía con el ámbito rural le hizo perder muchos apoyos en lo que debía de haber sido un paseo triunfal.

Un año después, en 2.018, Cuca tomó lo que nuevamente parecía una errónea decisión. Los Congresos parecían no favorecer la suerte de la Alcaldesa. Era el momento de elegir Presidente del Partido Popular y, a pesar su cercanía con Pablo Casado, se decantó por apoyar públicamente a Soraya Sáenz de Santamaría, destinada a suceder a Mariano Rajoy. Un inesperado giro de última hora de, la también candidata, María Dolores de Cospedal apoyando a Pablo Casado hizo que el oficialismo y Soraya cayeran en desgracia.

La suerte de Cuca parecía llegar a su fin, al igual que su fulgurante carrera política. Pero Pablo olvidó la preferencia que había tenido Cuca y, sorpresivamente, en ese mismo año 2.018 la nombró Vicesecretaria General de Política Social del Partido Popular. Pablo se encargó de buscar una digna salida para ella, apadrinada siempre por Pedro Sanz. En 2.019 fue candidata por La Rioja al Congreso y salió elegida Diputada.  Madrid esperaba a Cuca.

Esos primeros enfrentamientos parlamentarios entre el PSOE de Pedro Sánchez y el PP de Pablo Casado tuvieron como estrella protagonista a Cayetana Álvarez de Toledo, excelente oradora y azote sin piedad de las bancadas socialistas, comunistas e independentistas. Sin embargo, Pablo empezó a sentir la presión de aquellos que decían que el PP se había radicalizado con discursos como el de Cayetana.

Y volvió a confiar en Cuca, esta vez como Portavoz del Grupo Parlamentario Popular en agosto de 2.020, relevando a Cayetana Álvarez de Toledo. No tiene una contundencia de discurso como el Cayetana, ni tanta soltura, ni tanta capacidad de convencimiento. Pablo buscaba que quien ocupase dicho cargo fuese una persona obediente, poco díscola y que repitiera milimétricamente las homilías que preparaba el partido. Ahí estaba Cuca.

Pero Pablo, a pesar de ser un excelente predicador en la tribuna, no atinó en su faceta de líder. Se ganó como enemigos a muchos barones territoriales y empezó a alejarse de sus afiliados y simpatizantes con sus ataques a Vox y cierta moderación en la defensa de los principios y valores que caracterizan a los movimientos liberales y conservadores españoles.

Pablo fue apuñalado, acorralado y derribado por los suyos en el momento en que la torpeza de sus actuaciones fue de tal magnitud que derivó en la pérdida de la confianza y el liderazgo que su cargo lleva implícito.

Cuca fue de las primeras en solicitar públicamente la celebración de un Congreso Extraordinario, en solicitar la sustitución de quien fue su protector y en apoyar a Alberto Núñez Feijoo. Al mismo tiempo, Cuca aplaudía a Pablo Casado en su última intervención parlamentaria, mientras le miraba con ojos de tristeza, sabiendo que era el adiós de Pablo, pero no el suyo.

Esta semana ha sido nombrada Coordinadora General del Partido Popular, máxima mandataria del partido, hasta la celebración del Congreso que encumbrará a Alberto Núñez Feijoo. Ahora habrá que esperar qué decide el nuevo líder del Partido Popular, si mantenerla a su lado o hacerla volver a La Rioja como líder impuesta del Partido Popular, evitando el enfrentamiento en el Congreso Regional entre Alfonso Domínguez y Alberto Bretón.

Pase lo que pase, lo que está claro es que Cuca, a pesar de sus carencias, ha sabido desenvolverse muy bien en estos convulsos tiempos para el Partido Popular. Algunos lo tomarán como una actitud de éxito, control de tiempos y capacidad de adaptación mientras que otros observarán su trayectoria con mucha desconfianza por la vulnerabilidad de los apoyos que presta a quienes la encumbran.

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