Cualquier tiempo pasado fue mejor, por lo menos para los afiliados de Vox en La Rioja

«Se añora lo que se ha perdido, aquello de lo que no se puede disfrutar. Es lógico que diga esta evocación nostálgica de tiempos anteriores quien ha cumplido ya años y, junto con la juventud perdida, echa de menos otras costumbres y otras circunstancias que considera preferibles a las presentes».

Desde hace unas pocas semanas, vengo observando con atención el resurgimineto de un partido político que pudo ser y no fué. Me refiero al peculiar caso de Vox La Rioja. Y digo que pudo ser porque por suerte o por desgracia, me involucré en esa expansión en todos los sentidos; a nivel ideológico, político, económico, organizativo y un sinfín de cuestiones más que se necesitan para que una formación inicie su carrera para conquistar el voto y la confianza de la ciudadanía.

Recuerdo perfectamente la primera vez que el Secretario General de Vox, Javier Ortega Smith, vino a la Casa de los Periodistas de Logroño a principios de 2019 a dar el pistoletazo de salida a la formación y a sus gestores. En aquel acto se llegaron a congregar unas 400 personas. Lamentablemente también recuerdo como se me quedó el semblante cuando me enteré de lo ocurrido en un local cercano antes del acto.

Sabía que en estos asuntos los cuchillos se blanden cuando hay un sillón político que ocupar, lo que no me llegaba a imaginar era encontrar una situación de tal caos y enfrentamiento en los comienzos.

Bueno podría haberlo imaginado, sobre todo conociendo a ciertos personajes, la verdad

En aquel momento comenzaba una carrera plagada de retos, en la que el concurso de muchas personas hizo que llegásemos a llenar Riojaforum, con Santiago Abascal  y José Antonio Ortega Lara, con unas 1.200 personas. El acto transcurrió sin ningún incidente, de manera ordenada y tranquila en apariencia, ya que entre bambalinas la sangre corría como en el senado romano cuando se apuñaló a Julio César.

Y así ha continuado, hasta que finalmente desistí de seguir en una organización cuyos dirigentes, salvo honrrosas excepciones, tenían el cerebro carcomido e intoxicado por la ignorancia, la ambición y el poder desmedido.

Se sucedieron varias gestoras de diferentes pelajes morales e ideológicos, estómagos agradecidos todos. Presencié reuniones paralelas a uno y otro lado, aunque lo que más me avergonzaron fueron las traiciones venidas desde la lejanía, pudiendo constatar que la mentira y la deslealtad constitutían parte intrínseca del ADN del partido.

La implosión de este movimiento era ya un hecho palpable y así sucedió. Llegaron las elecciones del 2019 y después de haber realizado un trabajo titánico, a contra corriente y con el enemigo en casa, se fracasó estrepitosamente, como siempre a causa del poder, los egoísmo, la envidia y la maldad.

Solamente se consiguió un concejal en Calahorra, la abogada, Maite Arnedo.

No quiero seguir ahondando en las miserias de una organización tumorizada en aquel entonces, si no en lo que nos atañe actualmente.

De nuevo, una mujer ha tomado el mando tras la destitución de Maite Arnedo en junio de 2021 y su posterior rifirrafe con Rocío Monasterio en septiembre de ese mismo año.

En este caso, se trata de Muskilda Espinosa, una profesional de la comunicación que se presenta ante la sociedad como presidenta de Vox La Rioja. Le deseo mucha suerte de verdad, pero realmente ¿Es consciente de quienes la acompañan? ¿Sabe con quién cuenta? ¿Se ha preocupado por cerciorarse de hasta donde llega su poder? ¿Tiene suficientemente cubiertas las espaldas?

Si de verdad lo que dijo en la entrevista realizada en TVR es lo que representa, sinceramente no puedo depositar mi confianza en Vox La Rioja. En absoluto dudo de su buena fe, pero no me fío de quien seguro la acompañaba entre bambalinas cuando la estaban entrevistando.

Desgraciadamente se notó demasiado que se encontraba acompañada. Cuando se comienza un proyecto político se tiene que tener autonomía y liderazgo. Lamentablemente su lenguaje corporal expresó todo lo contrario.

Es una pena, pero La Rioja es demasiado importante como para dejarla en manos titiriteras

En Vox La Rioja, no ha cambiado nada, mismos acentos, mismas posiciones, mismas actuaciones y mismas luchas de poder interno. Además de un nulo proyecto político y compromiso más allá del que se tiene por un sillón público. Retórica falsaria donde la idea, el debate, la economía y la sociedad riojana ocupan un segundo lugar.

Mis ideales y pensamiento no se pueden comprar, ni yo los vendo

Es por eso que lamentablemente nunca podré votar a Vox en La Rioja hasta que el aire limpio procure una atmósfera respirable. Huele demasiado a naftalina rancia.

Para terminar, posiblemente alguno llegue a tocar un sillón público, pero es una pena que sea por el tirón nacional de Vox y no por su trabajo. Para eso ya tenemos a los profesionales de Unidas Podemos.

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