Condenados tres de los seis integrantes de la manada de inmigrantes ilegales magrebíes de Sabadell

La Audiencia Provincial de Barcelona ha condenado a los integrantes magrebíes de la denominada manada de Sabadell que violaron salvajemente a una joven de 18 años en Barcelona. De los tres sujetos que violaron a la víctima, los autores materiales, solo se ha sentado al banquillo uno de ellos.

POLÉMICA CON EL FISCAL

El fiscal, que pedía la penas más altas para los violadores (de entre 37 y 41 años), fue sometido a duras críticas por su interrogatorio por medios de comunicación y personas del Gobierno como la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2039 Ione Belarra que afirmó que «evidencia, una vez más, que la justicia en España tiene un sesgo machista y patriarcal».

Sin embargo, el abogado de la joven víctima, apreció positivamente el concienzudo interrogatorio asegurando estar «plenamente conforme» porque «son las mismas preguntas que yo hubiera hecho». Las preguntas eran «necesarias» y ayudaron a su cliente a «extraer de su fuero interno todo el dolor».

El fiscal ha explicado que el testimonio sin lugar a dudas demuestra que: «las relaciones sexuales no fueron en ningún caso consentidas. Lo que se produjo ahí fue una violación grupal«. Las respuestas de la víctima y su relato «verídico» e «invariable«, constituyen el núcleo del caso ha afirmado.

«Carece de toda lógica y credibilidad» aseguró también en respuesta a las alegaciones del violador que aseguraba que las relaciones habían sido consentidas.

CONDENAS

De los seis sujetos que conformaban, que se sepa, este grupo de inmigrantes ilegales magrebíes:

Uno de los autores materiales de los hechos huyó antes de que se confirmara que el ADN encontrado en la víctima era suyo, durante la fase de la investigación, puesto que estaba en libertad.

Un segundo autor material nunca ha sido identificado así que tampoco se ha sentado al banquillo.

El tercer autor material Mohamed Alibos de 27 años, ha sido condenado por agresión sexual (13 años) y además como cómplice en otros dos delitos de agresión sexual (18 años). En total el violador deberá cumplir una condena de 31 años de prisión, la más alta que ha impuesto la Audiencia en este caso. Esta pena es más alta de la ínfima que suelen poner porque además de la violación que perpetró, fue colaborador necesario de los otros dos autores materiales que no han sido localizados.

Otro ha sido absuelto, al parecer por no existir pruebas que acrediten su presencia en el lugar y a la hora de los hechos.

Jawad Belayd (32 años) y Redouane Oukhlifa (26 años) han sido condenados a 13 años y medio de prisión cada uno, por cómplices de las tres violaciones que sufrió a víctima, puesto que estaban en la nave donde ocurrieron y no solo no las evitaron, sino que contribuyeron a crear un clima de terror «como lo habría hecho una banda violenta», para atemorizar aún más a la víctima: «Colaboraron de forma activa en crear el clima intimidatorio» al permanecer «como espectadores de las agresiones sexuales sin hacer nada pese a que con su presencia crearon el clima intimidatorio inicial bajo el que se desarrollaron«.

No serán expulsados al menos hasta que alcancen un hipotético tercer grado durante su tiempo de condena.

LOS HECHOS

La víctima, que en ese momento tenía 18 años, había acudido a una fiesta de aniversario tras la cual se fue de copas con amigos en Sabadell, Barcelona.

En uno de los establecimientos, había un grupo de magrebíes en la mesa de al lado, que empezaron a molestarla haciendo comentarios molestos sobre su físico cada vez que pasaba, pero como ese tipo de actitud era habitual simplemente lo ignoraron como siempre hacían.

Esa madrugada del 3 de febrero de 2019, poco después de las seis, salió del bar y cuando estaba de camino uno de los hombres «se abalanzó sobre mí por detrás y me puso contra la esquina» y la agredió sexualmente. Para después llevarla a una nave abandonada okupada por el grupo.

Intentó pedir ayuda «dije que me dejaran ir, que no quería nada« y fue incapaz de huir por la fuerza del sujeto que la retenía y el hecho de que había otros seis en la sala contigua que no hicieron nada por impedir las violaciones.

Luego el magrebí la tiró contra un sofá al llegar a la nave, la violó y «cuando él termina, se levanta, sale de habitación y me quedo quieta en el sofá, atemorizada y sin tiempo reacción, y entró otro individuo en la habitación». Esto volvió a repetirse con el siguiente sujeto.

Suplicó a los agresores que la dejaran ir y no le hiciesen daño temblando y llorando, pero lejos de eso la vejaron por turnos, violándola anal y vaginalmente y obligándola a practicarles felaciones.

No fue hasta las siete de la mañana que pudo salir y encontró a una pareja que se preparaba para llevar a su hija a una competición que la llevó al centro médico «estaba en shock, destrozada«. Allí confirmaron la agresión sexual y hallaron lo que se confirmaría como material genético de tres individuos.

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