Condenada a inhabilitación perpetua y seis años de cárcel, la vicepresidenta y líder de la izquierda de Argentina, Cristina Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de Argentina y líder de la izquierda de su país, ha sido condenada por un delito de «administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública» a seis años de cárcel e inhabilitación perpetua para ser cargo público.

Los tres magistrados que han juzgado su caso han condenado a la mayor parte de los acusados a penas parecidas, aunque algunos han sido absueltos. Los jueces han estimado que Kirchner y sus cómplices consiguieron robar 84.835 millones de pesos, casi 480 millones de euros.

Es una cantidad que, según la sentencia ordena, deberán devolver

SENTENCIA HISTÓRICA

Se trata de una sentencia histórica para Argentina y toda Iberoamérica puesto que supone la primera condena por corrupción para un político con un cargo tan relevante como el de vicepresidente, aún en activo, que ejerció además como presidenta durante ocho años y que tenía planeado presentarse a las elecciones presidenciales del año que viene.

Cabe señalar que ni Kirchner ni el resto de los acusados han estado presentes en la audiencia o seguido el veredicto por videoconferencia, que fue leído parcialmente este martes en Buenos Aires.

Será en el primer trimestre de 2023 cuando podrán conocerse los fundamentos de la sentencia y los condenados podrán apelar si lo desean a la Cámara Federal de Casación en primera instancia y en segunda a la Corte Suprema de Justicia.

CASO VIALIDAD

Cristina Fernández de Kirchner había sido acusada de desviar cientos de millones de dólares de los contribuyentes mediante la concesión de contratos públicos otorgados a Lázaro Báez, empresario socio de negocios de su familia y también amigo.

Interesante señalar que el patrimonio personal de Báez subió un 12.000% entre 2004 y 2015 y Néstor Kirchner fue presidente de Argentina entre 2003 y 2007.

Los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola aseguraron en sus alegatos que la propia Cristina Kirchner era la líder de esa «asociación ilícita» y quien se había encargado de supervisar el esquema de sobornos vinculados a los proyectos de construcción de carreteras en un rincón recóndito del país.

Muchas de estas obras acabaron o bien teniendo un coste exageradamente por encima de lo presupuestado o ni siquiera se acabaron

Así pues, en agosto, los fiscales pidieron 12 años de cárcel e inhabilitación perpetua para Kirchner por los delitos de asociación ilícita agravada por ser ella la jefa de la trama mientras ejercía como vicepresidenta de Argentina y de administración fraudulenta agravada por el perjuicio ocasionado al Estado y el ánimo de lucro personal.

Concretamente ha sido este segundo delito el que le ha supuesto la condena.

GUERRA CONTRA LA JUSTICIA; AMENAZAS A FISCALES Y DISTURBIOS

La estrategia defensiva de Kirchner ha sido considerarse y publicitarse como una víctima de «un pelotón de fusilamiento mediático-judicial» a fin de presentar el juicio como una persecución en vez de el resultado final de una investigación en un grave crimen.

Por otro lado, ha intentado agitar teorías conspiratorias entre sectores mediáticos, policiales y la Justicia para perseguir a líderes nacionales y populares.

Una estrategia que resulta abrumadoramente familiar en España y en el resto de Hispanoamérica, donde la izquierda utiliza las mismas herramientas y estrategias cada vez que son encausados en cualquier crimen.

La siguiente parte de la estratagema de Kirchner fue azuzar a sus seguidores y partidarios para «dar pelea» en las calles. Las redes sociales acabaron llenas de insultos y amenazas contra los fiscales y jueces del caso.

Como consecuencia, a finales de agosto, una manifestación de radicales de extrema izquierda -kirchneristas– acabó estallando en una batalla campal frente a la vivienda de Kirchner que dejó a más de una decena de policías heridos.

Aún es más, el presidente Alberto Fernández utilizó el caso del fiscal Alberto Nisman, que apareció muerto con un disparo en la cabeza cuatro días después de señalar a Kirchner de encubrir a terroristas iraníes, para amenazar al fiscal Luciani durante una entrevista diciendo:

«Se suicidó, espero que Luciani no haga lo mismo».

SOSPECHOSO PRESUNTO INTENTO DE ASESINATO

Hubo un acontecimiento inesperado en el caso el 1 de septiembre.

Las autoridades detuvieron a un hombre que apuntó con un arma a la vicepresidenta, arma que estaba a unos meros centímetros de su cabeza, pero no disparó a pesar de que la pistola funcionaba perfectamente y tenía cinco balas.

Otro punto muy raro fue la reacción de los escoltas, que ni se movieron para poner a salvo a la vicepresidenta en el coche ante esta situación ni llegaron a desenfundar sus armas.

Todas estos insólitos hechos llevaron a que las sospechas de era un montaje crecieran

Curiosamente, durante el registro de la casa del detenido -que tenía tatuajes vinculándole con la ideología nacional socialista, esto es, nazi- , encontraron un ordenador, consoladores, lencería femenina, un centenar de balas y un móvil que la policía reseteó «por error».

LA MEJOR DEFENSA ES UN BUEN ATAQUE

Kirchner no ha dudado en culpar a la Fiscalía del presunto «intento de asesinato». El martes llegó a acusar a los representantes del Ministerio Público de haber:

«Inventado hechos, ocultar otros, tergiversar y mentir».

Y así supuestamente dando lugar a la situación en la que intentaron atentar contra su vida.

Además volvió a poner a los fiscales del caso en el centro de la diana:

«Se dedicaron a injuriar, agraviar, denostar y actuar no conforme a derecho sino cual editorial de Clarín o La Nación. Merecerían ser los periodistas estrella de estos medios, porque fue increíble el desapego a las formas y al fondo de la cuestión»

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