Concha y Hermoso de Mendoza: paga y vota

El socialismo moderno se caracteriza por la perpetua búsqueda de conformar un hormiguero de fieles que actúen de forma mecánica y repetitiva. No importa el cómo, ni el quien. Tan solo importa la cantidad.

Quien lea estas líneas debería preguntarse si ha caído en la tela de araña de ese engranaje de despotismo llamado socialismo o comunismo. En España, los conceptos de socialismo y comunismo, ahora mismo, están tan entrelazados y son tan necios frente a sus orígenes que es irrelevante su definición. Pero nunca viene mal analizar si tropezaste en la trampa o, aún, has escapado.

Para las doctrinas izquierdistas, en los momentos actuales, la defensa de los derechos individuales y sociales han dejado de tener trascendencia en favor de la estatalización de la propiedad, del dinero y del pensamiento.

Tú, lector, no les importas una mierda. Hazte a la idea. Si trabajas, querrán quitarte aquello que recibes a cambio. Si viajas, te querrán cortar las alas. Si sueñas, te indicarán que contaminas, incluso dormido. Si amas, te enseñarán el rencor de género. Si estudias, querrán adoctrinarte. Si quieres ser libre, te señalarán y te vilipendiarán.

Si, por el contrario, lector, eres un servil a su causa, ellos te aprobarán. Si no quieres aportar, te sufragarán tu vagancia y falta de adaptación.  Si no quieres pensar, ellos decidirán por ti. Si quieres informarte de forma fácil y recurrente, ellos pondrán sus medios de comunicación a tu disposición y entretenimiento.

En el caso de que te consideres que estás en el primero de los grupos, estás jodido, bien jodido. Eres un enemigo que tan solo vale para esquilmar, para empobrecerte y cobrarte por todo aquello por lo que te esfuerzas. Tantas horas de estudio y de trabajo, pensando que lo hacías para crecer como persona, resulta que tan solo te sirven para ser un sujeto objeto de una presión recaudatoria extrema al servicio del gobernante socialista comunista.

En el supuesto de que engroses el segundo de los grupos, confío en tu despertar. Date cuenta, no quieren que prosperes. Eres el objeto útil y fácil al que utilizan. Te compran por unas subvenciones. Te llaman a la protesta frente al otro a cambio de un subsidio, mientras los sindicatos lamen la mano de su amo gobernante. Te incitan al odio, mientras te mantienen atado con una correa. Te deshumanizan por unas migajas. Todo a cambio de tu voto, de tu voto sometido y complaciente.

Por eso, espero que llegue un momento en el que la población, en su conjunto, se canse. Que se canse de sufragar vuestra doctrina de bienestar para vosotros mismos. Que se canse de aportar dinero para vuestro derroche. Que se canse de ser pobre de bolsillo y pobre de espíritu crítico. Que se canse de ser un dócil dependiente del sistema público a cambio de una nueva fórmula de cartilla de racionamiento.

Lo siento, Concha y Hermoso de Mendoza. Vuestro tiempo de mentiras y engaños tiene que acabar. Tenéis como jefe a unos de los mayores embaucadores de este país, pero los riojanos no merecemos que sigáis a Pedro Sánchez ni, sobre todo, que nos toméis por imbéciles en esta continua película de mentiras.

Puede resultar algo anecdótico, pero es otra muestra más de vuestra impertinencia en el trato al ciudadano. Si en Logroño incrementáis el número de plazas de aparcamiento sometidas a la zona azul y a la zona verde y, a su vez, subís las tarifas del estacionamiento regulado hasta un 20%, no debéis pregonar a los cuatro vientos que no tiene afán recaudatorio y que se hace para favorecer la rotación y dar mejor servicio a comerciantes y usuarios.

De verdad, dejen, de una vez por todas, de tratar al ciudadano como un ignorante. Ustedes, en todo aquello que tocan, tan solo quieren recaudar, obtener más dinero para sufragar sus dispendios, seguir empobreciendo a la sociedad para que dependa de sus señorías y así asegurarse su voto cautivo. Si tan sociales son, podrían, por ejemplo, establecer ese mismo sistema de rotación con limitación temporal de aparcamiento, pero sin cobrar por el estacionamiento y obtendrían el mismo resultado de “mejora de servicio”.

Pero eso de no cobrar… no mola.

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