Columna de La Reconquista | «Yo no te creo, hermana…»

Caray, caray. Acabo de escuchar a una vecina decir que “cuando violan a una mujer, nos violan a todas”, y me pregunto: ¿cuándo sucedió, que no recuerdo nada? ¿Será que me drogaron para dejarme indefensa y abusar de mí? Si eso ya lo hace el Gobierno mediante el BOE, sin necesidad de más… Y entonces, ¡prodigio de mente!, relacioné aquello de esa fecha fatídica del mes de marzo, donde se popularizó (y prendió como llama en yesca) la frasecita esa de: “yo sí te creo, hermana”. Claro, te creo siempre y cuando hagas lo que yo diga, pienses como yo quiera, vivas como se te ordene y no discutas en nada a lo que mi persona (diría aquél) manifieste…

Entonces, no, no es así. La igualdad entre hombre y mujer es una realidad, bien estipulada en la Constitución y las leyes, y creo que también mayoritariamente vivida en los hogares, trabajos y familias, y no he de tener preferencia en a quién creo, sino en porqué creo, al tenor de testimonios, pruebas y documentos. No vale más mi palabra, por ser Doña Berenguela, que la de don Pedro, que me vende el diario cada mañana. No es posible que si me tiro por la escalera y digo que fue mi ex marido quien me empujó, él se traga el “tambo” y yo hasta recibo indemnización, apoyo, ayudas y paguitas… En conciencia, no puedo hacerlo (aunque algunas amigas mías hasta por la escalera se han aventado para decir que su pareja era “maltratador” y poder lograr mejor y mayor pensión). Terrible.

Y es que no puedo decir que creo a la Vicepresidente Primera del Gobierno (sí, aquélla, la de Cabra, donde se le van las ídem en cada sesión del Congreso, pese a toda su “expertitud”) cuando no puede hilar tres palabras con coherencia y sin insultos. No puedo creer a la hembra del ex Vicepresidente Segundo (sí, aquél, el “alfa”), cuando ni cobraba bien al trabajar brevemente en su vida como cajera, o menos aún que crea a la de “produciera” (la de los millones que se le pierden). En fin, si cada pueblo tiene el gobierno que se merece, como dice el refrán, entonces, como digo yo, ¡qué jodidos estamos!

A ver, comencemos a poner puntos sobre íes. Los españoles no podemos seguir sujetos al capricho de ideologías que no son nuestras sino impuestas, ni podemos seguir transigiendo con los fraudes, abusos de ley e ilegitimidad, mirando como muñequitas de aparador cómo las leyes se violan, el erario se saquea, las promesas se incumplen, las instituciones se degradan, la educación se rompe, la sociedad se fractura, los niños se hacen cada día más “pasotas” y los demás… mirando a Cuenca, como si no fuese con nosotros el problema.

Un espuelazo para la No Marquesa de Galapagar (que luce orgullosa su cornamente cortesía de su “macho alfa”): Nuestros hijos sí son nuestros, y no del Estado, hermana… tus hijos (que, dicho sea de paso, pobrecitos, porque por ser hombres ya están sentenciados a que los maltratemos y culpemos el día de mañana nosotras, las inocentes y puras mujeres, seres de luz) los puedes aleccionar, adoctrinar, abducir y “educar” como tu “conciencia” te dicte… Mientras tanto, como ya eres “monomarental”, te deseo que coseches todo lo que has sembrado, y cuando no sepas ni quién eres, acude a tus mil aseSOROS para que te recuerden que, según la biología eres mujer, pero según tu subjetividad en el constructo personal eres una bellota sin neuronas.

Espuelazo de cortesía: Españolas, ¿cuándo hacemos la manifestación para fincar responsabilidades penales a ese “macho alfa”, que aunque se quite la coleta sigue siendo el #ChepasRata? Si me contestáis, españolas de bien, con fecha, lugar y hora, Doña Berenguela les dispara los vasos de agua (tal como va la economía no da para más).

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