«Y llegó la Ley Trans», por el youtuber Marcel García

La pasada semana se aprobó en España la Ley Trans de Irene Montero.

Una ley que permite cambiarse legalmente de género, desde los 16 años (14 con asistencia de los padres), siendo únicamente requisito la voluntad de la persona. No hacen falta informes médicos ni diagnósticos. Tampoco hace falta que el paciente quiera hormonarse. Basta con que diga sentirse del sexo opuesto y la gestión de un pequeño trámite para ser considerado legalmente del «sexo sentido«.

A simple vista tenemos algunas de las consecuencias que esto nos traerá (ya está dando sus frutos, buscad Laurel Hubbard), pero el argumento principal para defender todo esto es que así se evitará el estigma y discriminación hacia las personas trans. Es un error. Las personas trans sufren, además de por posibles discriminaciones, por su propia condición (disforia de género). Y hacer ver que esta no existe y que su sufrimiento es fruto exclusivamente de la discriminación social, es MUY cruel.

Lo que hacen es muy grave… 

Es como decirle a un esquizofrénico que lo que ocurre en su imaginación está ocurriendo de verdad y al mismo tiempo obligar a los que no lo son a actuar como si lo fuesen

Es también parecido a decirle a un enfermo de cáncer que si es optimista y su entorno hace como si no lo tuviese, el cáncer se esfumará. 

Es convertir, de cara la galería, las anomalías y problemas reales en puros constructos culturales y esperar a que se comporten como tales… 

Son crueles y los trans no les importan en absoluto. Aprovechan su condición para hacer ideología.

Me comenta un seguidor que su hija le cuenta que “esas feministas son TERF (Trans Excluding Radical Feminists), que piensan el que nace con pene es una bestia inmunda haga lo que haga, incluyendo cortarse los genitales. Puestos a elegir, me quedo con la gente que quiere cambiarse de sexo y que les dejen vivir asi con relativa normalidad que las TERF que buscan una sociedad de amazonas”.

Otro comentario que es muy clarificador, porque en la reducción al absurdo, como en la lógica aristotélica, se vislumbra la verdad al despejar la falsedad. Si digo: “Yo soy transpared. Me he pintado todo de blanco, y me quedo quieto todo el día. De tanto en tanto recibo algún pelotazo de algún niño, y según donde va la pelota pues duele bastante, es el único momento en el que me agacho, pero, por lo demás, bien”.  ¿Tiene algún sentido? Piénsalo y obra en consecuencia.

Dejo el enlace al vínculo de mi canal donde trato sobre este tema, por si a alguien le interesa profundizar: https://www.youtube.com/watch?v=VG3OUON-43A o en mi canal oficial: https://t.me/marcelgarciaoficial/218

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