Columna de La Reconquista | “Una nueva religión mundial: la «Carta de la Tierra»”

La «Carta de la Tierra» es una iniciativa de la Unesco, que se origina en el año 1991 y que, según sus creadores, viene a ser una nueva ética para la sostenibilidad del Planeta. Una ética que viene a reemplazar a los Diez Mandamientos, según el prólogo que hizo de la misma Mijail Gorvachov.

Entre sus creadores se encuentran: Federico Mayor Zaragoza –el entonces director general de la UNESCO (fue miembro del Club de Roma)–, James Wolfensohn –presidente entonces del Banco Mundial y financiador del CFR (Consejo de Relaciones Exteriores), organismo muy vinculado a la masonería (o «sociedad pantalla», como refiere Alberto Bárcena)–, Steven Rockefeller –de su famosa fundación, que fue la que creó la IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar), organización que se dedica a lucrar con el aborto en todos los países del mundo y que cuenta con 46.000 clínicas abortivas–, y el anteriormente mencionado Mijail Gorvachov, presidente de la ONG “La Cruz Verde Internacional” y miembro del Club de Roma.

Véase Club de Roma 

El documento, observado de manera rápida no reviste ninguna malicia, pero visto más en profundidad es una referencia continua al globalismo. Algunas frases entresacadas de este documento:

  • La elección es nuestra, formar una sociedad global para cuidar la Tierra.
  • El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario.
  • El proceso requerirá un cambio de mentalidad y de corazón, requiere también de un nuevo sentido de interdependencia global. Debemos unirnos para crear una sociedad global.

No solo alude de manera constante al globalismo, sino que Gorbachov dice de manera clara en el prólogo que hace de esta carta: “Este documento viene a sustituir a los Diez Mandamientos”.

El documento ha sido escrito en papiro, con la intención de darle un tono de documento histórico. Se le construyó un arca –que se llama «de la Esperanza»,enun remedo del Arca de la Alianza–, elaborada en maderas nobles con escenas ecológicas en los costados, y además se le hicieron unas angarillas para poder trasladarla en procesión –con lo cual da la impresión de contener algo sagrado–.

Dicha «arca» fue llevada a la sede de Naciones Unidas, donde estuvo depositada, y más tarde a la cumbre de Johannesburgo (Sudáfrica), con la intención de que “alumbrara a los asistentes”. La intención parece clara: de la misma manera que los israelitas transportaban el “Arca de la Alianza” por el desierto (arca que contenía las Tablas de la Ley), parece que esta «arca» quisiera reemplazar esas Tablas por la «Carta de la Tierra».

Por lo que vemos y entendemos, el Nuevo Orden Mundial quiere reemplazar los Diez Mandamientos por esta «Carta de la Tierra», y también quieren reemplazar el Cristianismo por una Nueva Religión Mundial. De esta manera, ya tendrían a dicha carta en sustitución de los mandamientos, y la Agenda 2030 en sustitución de las Bienaventuranzas.

La Agenda 2030 tiene un carácter universal y es un compromiso que incorpora a los 193 países firmantes miembros de la Organización de las Naciones Unidas. Bajo la apariencia de erradicar la pobreza, conservar la naturaleza y hacer del mundo un paraíso de justicia, paz y bienestar, lo que en realidad pretende es instaurar una dictadura global. Quieren crear una serie de reformas estructurales que toda aquella nación que haya suscrito este pacto se compromete a llevar a cabo a través de 17 objetivos. Estos objetivos, para poder ser implementados, requieren que los países cedan parte de su soberanía.

Y aquí tenemos ya la primera trampa de este contubernio: hacer que los países cedan esta soberanía para que en un futuro desaparezcan los Estados Nación. Este plan se viene llevando a cabo desde hace muchos años, pero podemos decir que se ha presentado de manera tangible a la sociedad en 2020. El cambio que pretenden llevar a cabo es tan profundo que necesitaban un golpe muy fuerte para que empezara a ser aceptado por la población. Este mazazo ha sido el Covid-19. Tengamos en cuenta que con esta “pandemia” tuvimos que someter nuestra soberanía sanitaria a los dictámenes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Unido a que ya entregamos la soberanía económica (no podemos fabricar nuestro propio dinero como se hacía antes) y que seguimos los EDS (Educación para el Desarrollo Sostenible) de la UNESCO en materia de educación, nos quedan cada vez menos competencias de estado que entregar. Estamos deconstruyendo nuestro país sin apenas darnos cuenta.

@LaReconquistaD

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