Columna de La Reconquista | Una escuela de destrucción masiva (Escuela de Frankfurt)

Marx no se interesó por el proletario porque estuviera oprimido, ni para lamentarse de su opresión… El marxismo no se interesó por el obrero ni por caridad ni por empatía, el marxismo se interesó por el proletariado porque era una fuerza para alcanzar la revolución.

Tras el rotundo fracaso del marxismo, una serie de personajes de la alta burguesía pero de corte marxista, recogió el cuerpo agonizante de esta ideología, y buscó la manera de reanimarlo. Siendo conscientes de los errores cometidos, buscaron la manera de darle una nueva vida. Se reunió a un grupo de especialistas de distintos ámbitos del conocimiento y la cultura (sociólogos, músicos, psicólogos, críticos de arte etc.), para analizar los errores y buscar soluciones. Este grupo de investigadores llegó a la conclusión de que el hombre era más que economía y fuerza de producción, y determinaron que la cultura estaba en la esencia del ser humano. Se dieron cuenta de que, transformando la cultura, podían transformar y controlar al hombre.

Este grupo de intelectuales burgueses fueron los creadores de la primera escuela de pensamiento marxista y se dio en llamar: La Escuela de Frankfurt. Todas las lacras que hoy en día padece nuestra sociedad (feminismo radical, Ideología de Género, homosexualismo como lobby, aborto, eutanasia medio-ambientalismo, educación sexual integral, inmigración ilegal masiva, etcétera), toda esa artillería que en los últimos tiempos se ha propuesto acabar con la moral tradicional, es obra y desarrollo de estos personajes de La Escuela de Frankfurt.

Estos pensadores e investigadores, tras el rotundo fracaso del régimen comunista de la URSS y viendo que los postulados de Marx no funcionaban como él había previsto en los países industrializados (ya que el obrero cada vez gozaba de más bienestar y se encontraba asimilado en los regímenes capitalistas), buscaron la manera de incidir en la sociedad desmontando la cultura, la tradición y la religión (verdaderos elementos de unión entre las personas). También buscaron nuevos sujetos de la revolución, y centraron su atención en soliviantar a los distintos grupos sociales para enfrentar a unos con otros.

La idea básica que desarrollan estos maléficos estudiosos, es más o menos la que ya planteaba Joseph de Maistre (1753-1821): “Hasta ahora, las naciones morían con las conquistas, es decir por las invasiones, pero aquí surge el gran tema: una nación puede morir en su propia tierra, sin llegar a reinstalarse en otro lugar y sin invasión, permitiendo que las moscas de la descomposición corrompan, desde la misma médula, aquellos principios originales y constitutivos que hacen a la esencia de lo que ella es”.

O, como también planteaba Aldous Huxley (1894-7963): “Un estado totalitario realmente eficiente, es aquel en el que las élites controlan a una población de esclavos que no necesita ser coaccionada, porque en realidad ama esta servidumbre”.

Véase artículo sobre Huxley

Esta escuela nace en Frankfurt (Alemania) en 1923, y lo hace en esa ciudad, porque entre otras razones, contaba con la comunidad más numerosa de judíos del país, (todos los profesores de la escuela eran judíos). También se daban las condiciones favorables para la difusión de sus ideas, pues es sabido que históricamente los hebreos han tendido a abrazar ideales revolucionarios, de hecho, los máximos referentes del marxismo han tenido ese origen (aquí cabría diferenciar entre los distintos tipos de judíos que existen, pero eso lo dejaremos para otro artículo).

La mayor parte de la financiación de esta escuela fue llevada a cabo por parte de Félix José Weil, intelectual argentino hijo de un rico comerciante de granos judío-alemán. El FBI lo investigó a él y a otros integrantes de la Escuela como colaboradores de la URSS cuando la institución fue trasladada a EEUU, antes de que Hitler tomara el poder. Pero Weil no cayó en las garras de dos comisiones investigadoras, una de ellas la de Joseph Mc Carthy, como les ocurrió a algunos alemanes vinculados a la Escuela. En Bolchevique de salón, el historiador Mario Rapaport hace una biografía de Felix Weil.

La escuela se fundó con dos docenas de participantes, entre otros, George Lukács, Friedrich Pollock, el futuro espía soviético, Richard Sorge, Eduard Alexander y Kuzuo Fukumoto. Eran todos intelectuales jóvenes y cercanos al Partido Comunista alemán.

Terminaremos este artículo mencionando algunas frases del pensamiento de algunos miembros y seguidores de esta escuela de Frankfurt, con la intención de demostrar que toda esta anarquía moral que estamos viviendo en las últimas décadas no es fruto de la casualidad. Ha avanzado tanto y en tampoco tiempo porque ha sido azuzada por gente con mucho poder económico y con muy malas intenciones. Lo paradójico del asunto es que los grandes capitales se han asociado con la progresía de izquierdas para llevar a cabo este maquiavélico plan. A poco que se escarba en los nuevos postulados ideológicos de las izquierdas, encontramos el dinero del capitalismo apoyando sus causas.

Y se ve claramente, porque solo las defienden en los sitios donde se les ordena. No se defiende a las mujeres en países donde de verdad están oprimidas, es más, tampoco se defiende a esas mujeres aún estando en países occidentales (alegando que es su cultura), solo se defienden donde se paga para que se haga este activismo. Lo único que motiva a estas ideologías es reventar la cultura occidental para dejar el solar listo a los nuevos amos del mundo para implantar una dictadura mundial.

Michel Foucault: “La homosexualidad no es un deseo, sino algo deseable, por lo tanto debemos insistir en llegar a ser homosexuales. Es muy difícil establecer barreras a la edad del consentimiento sexual, porque puede suceder, que sea el menor con su propia sexualidad el que desee al adulto”.

Herbert Marcuse: “La heterosexualidad no es más que una imposición de la cultura dominante”.

Simón de Beauvoir: “El feto es parte del cuerpo de la mujer, y además un parásito que la explota”.

Virgen Raihct: “La familia es una construcción enferma. Las leyes patriarcales relativas a la cultura, la religión y el matrimonio, son esencialmente leyes contra el sexo. La revolución genital consiste en desatar con desenfreno las pasiones eróticas y promover la infidelidad, con la consiguiente destrucción de la familia”.

Shulamith Firestone: “La liberación total sexual, incluye el derecho absoluto del individuo a tener relaciones sexuales con otros individuos, sin importar la edad, el número de personas, el estado civil o las relaciones familiares (incesto y demás)”.

Vernon Quinsey: “Los pedófilos no son personas que cada tanto cometen un pequeño delito, sino que más bien están aferrándose a lo que es equivalente a una orientación sexual. De la misma manera que el homosexual y el heterosexual”.

No creo que se necesiten más ejemplos. De aquellos polvos estos lodos.

@LaReconquistaD

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