Columna de La Reconquista | “Reivindicación de la Humanidad: Carta a una Mujer”

«Solo anteayer te escribía con mis grandes decisiones, defenderemos nuestro amor toda la vida.»

Pablo Neruda

Mi querida amiga:

Te escribo a ti, que siendo mujer nunca has visto al hombre como enemigo. Te escribo a ti, que no has luchado contra tus congéneres. Tu lucha no ha sido contra él o ella, sino contigo misma. Tu lucha ha sido por ser la mejor versión de ti misma. Difícil tarea que habrás logrado con mayor o menor fortuna, o aún sigues en ello.

A ti, mujer, vulnerable, sensible, fuerte y formidable; mujer construida con errores, aciertos, con sangre y risas; mujer que no has renunciado a tu femineidad, que has elegido libremente ser madre, o no.

A ti, mujer, que cuidas a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, y a tu esposo.

A ti, mujer, que sueñas / has soñado con construir, con tener un compañero a tu lado, con tener una familia.

A ti, mujer, que toma decisiones propias, que cedió terreno en algunos momentos necesarios.

A ti, mujer, que has decidido quedarte en casa para ocuparte de tus hijos, que has sacrificado tu trabajo en aras de una familia fuerte y sólida.

A ti, mujer, que has optado por vivir sola, construir tu mundo a tu imagen y semejanza, sin ataduras, ni otras responsabilidades que las que emanan de tu profesión, desde el respeto absoluto a otras opciones.

A ti, mujer, que no has empleado armas hipócritas para tener un hombre a tu lado.

A ti, mujer, que respetas a los hombres, que amas a tu padre, a tu hijo, y a tu esposo.

A ti, mujer, que educas y has educado a tus hijos con unos valores humanos, religiosos o no, porque eres consciente de la impronta que una educación saludable deja en los niños.

A ti, mujer, que enseñas a tus hijos a respetar al otro: al diferente, al igual, al hombre, a la mujer, al joven, al niño, al adulto, al anciano, al soberbio, al humilde, al ególatra o al payaso.

A ti, mujer, que vives con los pies en la tierra, y vuelas con tu imaginación a otros mundos posibles o imposibles, en los que poder restaurar un universo, en el que hombre y mujer sean cómplices, amigos, y amantes leales.

A ti, mujer, que has renunciado al enfrentamiento, a pesar de los numerosos mensajes de incitación al odio y al falaz empoderamiento.

A ti, mujer, que te enfrentas con una sonrisa a los que desean tu extinción.

A ti, mujer, cielo de contrastes, nieta, hija, esposa, madre, abuela, suegra, vecina, amiga, que sabes vestir cada amanecer con los ropajes del amor al prójimo, y en los crepúsculos invocas a Dios para agradecer las dádivas.

A ti, mujer, que  levitas, contagias con tu alegría al mundo, y lo dotas de un sabor y olor especiales.

A ti, mujer, que has cruzado un Océano, o una región, por amor…, sin temor al fracaso o al abandono.

A ti, mujer, corazón valiente, alma de guerrero limpio, que elevas el AMOR en tu vida, sobre todas las cosas.

A ti, mujer, libre entre las fieras, que peleas con garras por tu tierra.

A ti, mujer, que conocedora de tu poder, solicitas humildad para gobernar tu casa.

A ti, mujer, que sabes encumbrar al hombre en sus horas bajas, lo compadeces, lo apoyas, y lo perdonas, porque sabes que es barro como tú, que todos somos humanos, y que al fin, nuestros cuerpos: “serán ceniza, mas tendrán sentido; / polvo serán, mas polvo enamorado.”

A ti, mujer, te escribo hoy y te digo: Gracias por existir, por habitar en mí, por haber sido mi guía y mi luz en los caminos más tenebrosos y aciagos. Gracias por ser la música que siempre me acompaña.

Contigo, la Humanidad está salvada. GRACIAS.

@LaReconquistaD

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