Columna de La Reconquista | Preocupados por Meloni

El resultado de las elecciones italianas (no por esperados menos espectaculares) ha sobrecogido a las élites globalistas. A ver quién le pone el cascabel al gato cuando ya le han visto las orejas al lobo. ¡Vaya lío de animales que me estoy haciendo! Entonces, ¿la Sra. Meloni qué es, una gatita o una loba? Una gatita no creo. No la veo andando a gatas, ronroneando o intentando seducir políticamente a nadie. Lo de “loba”, en cualquier caso, sería más apropiado. «Loba» proviene del latín lupa, cuyo significado en español es: “Lente de aumento, generalmente con un mango”. Pero reparemos que lupa en latín tiene dos acepciones: «loba» y «prostituta» (de ahí la palabra «lupanar»,cuando nos referimos a un prostíbulo). Esta ambivalencia fue la que dio pie a la leyenda de que Rómulo y Remo fueron amamantados por una loba, cuando fue una prostituta la que ejerció de nodriza y los crio a partir de encontrarlos abandonados a su suerte.

Particularmente, opino que la Sra. Meloni es una auténtica loba que va a defender con uñas y dientes cualquier amenaza o agresión a las costumbres y tradición italianas, poniendo la “lupa” en los problemas de su país, creados o sin resolver por organismos e instituciones transnacionales –en manos de las mencionadas élites globalistas–. Por esa razón la Sra. Meloni es un rayo en cielo despejado, que representa la victoria del espíritu sobre la materia. “Mientras más oscura es la noche, más brillan las estrellas”, que decía el genial novelista ruso Fiodor Dostoievski.

Carezco de memoria histórica (todo un contradicto in adiecto), entendiendo como «memoria» la capacidad de retener y recordar el pasado vivido en 1ª, 2ª o 3ª persona; si le añadimos «histórica», ya estamos “meando fuera de tiesto”. ¿Podremos definir un objeto como “amarillo-oro”? No, porque podrán tener tonalidades similares pero son magnitudes diferentes. Amarillo y oro nada tienen que ver, salvo en la tonalidad. Así lo mismo con «memoria histórica», porque el adjetivo se remonta mucho más allá del sustantivo, so pena de que al adjetivo de “histórica” se le apliquen la 7ª acepción (narración inventada) o la 8ª (mentira o pretexto). Lo de la «memoria democrática» ya es de traca. Sin comentarios.

Todo este largo exordio es para confirmar que en mi dilatada vida he asistido a un linchamiento mayor de la que está siendo objeto la Sra. Meloni. Verbigracia: Del Sr. Durán i Lleida (Durán Lérida viene es su DNI), presidente de Unió Democrática, se tenían fotos y vídeos entrando y saliendo de distintos lupanares. ¿Usaron estos documentos audiovisuales en su contra? No, porque nunca se postuló como sucesor de Jordi Pujol. Otrosí: de Rodrigo Rato. La PSOE tenía montañas de expedientes de un ramillete de faltas y delitos económicos de su paso por la empresa familiar CADENA RATO, que fundó su padre Ramón Rato. Jamás lo utilizaron en su contra porque no sucedió a Aznar.

Por tanto, debemos colegir que la pólvora se usa cuando el trofeo merece la pena.

La pregunta es: ¿por qué razón tienen tanto miedo a la Sra. Meloni? Sobre ella planea una operación de desprestigio, de acoso y derribo como jamás se dio en la historia reciente. A mi leal saber y entender, este solo activo es suficiente credencial para ampliar el margen de confianza que ya le daba a la Sra. Meloni. Por la reacción del enemigo sabemos si caminamos en la senda correcta.

En España la mano negra que se cierne sobre la Sra. Meloni está orquestada por el PPOE, concretamente por los «hermanos Karamàzov» (el dúo Feijóo-Sánchez, Sánchez-Feijóo, pues tanto montan, montan tanto). Con ello persiguen un objetivo bidireccional: Desprestigiar a la Sra. Meloni y, de paso, desestabilizar a VOX.

Decía Dostoievski que “cuando el hombre deja de creer en Dios, es capaz de creer en cualquier cosa”. Yo creo en Dios, por lo que sé que mentir es pecado. Pero demostrado está que el dúo que he mencionado no conocen este extremo porque ha tiempo que abrazaron la fe globalista y antipatriota, por lo que no sólo son capaces de mentir, sino de tragarse todas y cada una de las falacias que caen desde el Olimpo de la AGENDA 2030.

Hay dos títulos del genial escritor ruso ya mencionado: “El idiota” y “El jugador”, dejando al arbitrio de los patriotas a cuál de los “presidentes” se le asigna cada título novelístico. Yo tengo una opinión formada, pero permítanme que me la reserve.

@LaReconquistaD

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