Columna de La Reconquista | “Política de defensa”

“El español que indujere a una potencia extranjera a declarar la guerra a España o se concertare con ella para el mismo fin, será castigado con la pena de prisión de quince a veinte años.

El español que facilite al enemigo la entrada en España, la toma de una plaza, puesto militar, buque o aeronave del Estado o almacenes de intendencia o armamento, será castigado con la pena de prisión de doce a veinte años” (sic.) (Artículos 581 y 582 del Código Penal Español vigente).

Según las informaciones (del medio digital INFODEFENSA, especialmente) que se han venido produciendo en los últimos años, el gasto militar de Marruecos es del 10% de su PIB, en tanto que España se mantiene en torno al 2%. El PIB marroquí es diez veces inferior al de España y su población es 10 millones inferior a la nuestra.

En el año 2020 ese gasto, en torno al 10%, se ha incrementado un 3% adicional, situándose en el 13% de su PIB. Estos datos nos permiten pensar, siendo que la principal amenaza exterior para estos morubes estriban en las tensas relaciones con Argelia, la guerra con el pueblo saharaui y las pretensiones de anexionar Canarias, Ceuta y Melilla, en un rearme militar por parte de Marruecos. Un rearme, de por sí, propio del secular expansionismo musulmán, pero por la trayectoria de los dos últimos reyes de Marruecos es digno de tener en cuenta.

Siendo así, sorprende la parsimonia despreocupada de este gobierno que fundamentalmente no ve ninguna amenaza. El gobierno es conocedor, especialmente la ministra Margarita Robles, que ese rearme por parte de Marruecos encuentra como financiadores a naciones aliadas como Francia y EEUU. Son los mismos países que están en el trasfondo de las relaciones diplomáticas con Marruecos, desde las primeras presiones al General Franco para que aceptara la política descolonizadora promovida por la ONU y que pretendía que España abandonara al Sáhara. El entonces Jefe del Estado afirmó textualmente a ese respecto “que por el Sáhara habría que ir a la guerra con Marruecos, como si la guerra dura 10 años”.

Esa decisión abandonista es responsabilidad de Juan Carlos de Borbón, pues, siendo que prometió al Estado Mayor del Ejército que mantendría la posición, diseñada personalmente por Franco, ante la marcha verde de Hassan II y apoyada por el secretario de estado norteamericano y judío «askenazi», Henry Kissinger, decidió retirarse, dando por toda explicación al ejército que “Hassan II era como su hermano”. Es conocido el cable emitido desde Jerusalén a Rabat en 1975 por el secretario de estado que manifestaba: “Laissa podrá andar perfectamente en dos meses, Él la ayudará en todo”. Algunos teóricos de la conspiración han creído interpretar, ¿verdad? , que “Laissa” era el nombre en clave de la marcha verde y que “Él” (el verdadero dios de los judíos, por cierto) era el nombre en clave de EEUU. Este autor, por lo antedicho, piensa que sí es cierto y que no es producto de su imaginación la traición de la casa de Borbón. Hemos de recordar que aquel año simplemente era Jefe del Estado en funciones. El secretario y ministro del movimiento nacional, Adolfo Suárez, no hizo ni dijo absolutamente nada. Mucho menos el último Consejo de Ministros «opusdeiano» y tecnocrático, que tampoco “adoptaron ninguna medida”. La defenestración de ministros falangistas, tras el escándalo Matesa, no permitía grandes alharacas a los camisas azules ante unos sectarios que ansiaban el acercamiento a Europa y EEUU a toda costa. Las mieles del liberalismo que de allí llegaban no les permitían pensar en otra cosa. Después de todo, el debut tan traidor al frente de la Jefatura del Estado de “Juanito” no era para tanto, hombre. El precio que fijó el judío de la norteamericana corte por un reinado pacífico y próspero en un nuevo régimen de libertades públicas, era abandonar el Sahara. Y Juan Carlos accedió a pagar ese precio. Sin más.

Después, han venido sucediéndose una serie de incumplimientos graves por Marruecos pues se ha anexionado el territorio y se niega a cumplir los compromisos adquiridos con la ONU (Plan Baker) de celebración de un referéndum de autodeterminación. Con dos millones de marroquíes instalados en el territorio y que, de celebrarse dicho referéndum, pretende que esa población tenga derecho a voto. Y, no se lo pierdan ustedes, España es la potencia administradora del territorio. Perdón por la grosería pero es administradora «por los cojones» (sin perdón).

De aquellos polvos vienen los actuales lodos con Marruecos. Ya hemos señalado las principales cifras y apoyos de los moros. Sólo queda por mencionar el aval de Arabia Saudí ante el que poco podemos hacer los españoles. Y, para colmo, el reconocimiento del estado de Israel le permitirá celebrar convenios militares con toda una potencia como Israel e igualarnos en capacidad de guerra electrónica y en comunicaciones.

¿Tendremos que ver como ese apoyo financiero les permitirá seguir haciéndose con lo mejor del mercado internacional de Defensa y acercándose peligrosísimamente a nuestro nivel de fuerza? La actitud del Gobierno ante la anexión de las aguas del Sáhara y de Canarias, la invasión multitudinaria de las islas Canarias y de Ceuta, la inmigración que promueven hacia costas de Andalucía y el Levante o el coste para el erario público de mantener aquí a tanto moro aquí; ante lo que no hacen nada él, entra de lleno en el tipo penal de la «alta traición» por parte de todo el Consejo de Ministros.

Pues bien, llegados a este punto, sabemos lo que pensaba Franco de esto, pero no sabemos lo que piensa el ejército. No es nada fácil para las fuerzas armadas pronunciarse en nada que tenga que ver con nuestros envidiosos vecinos. Otra trastada de “Juanito”, en forma de 23F, simplemente dejó a un ejército veterano, victorioso y orgulloso, a los pies de los caballos de los partidos políticos. Pues el elefante blanco era “Juanito” (en adelante “Johny the latin lover”). Desde entonces, gracias a Johny, se ha desmembrado su cúpula, que ahora está también y sin ambages en la pomada de las influencias políticas (ver las declaraciones del Jefe del Estado Mayor de la Armada, que considera la presión migratoria en Canarias como «naufragios», y a los emigrantes, «náufragos» a los que la Armada tiene que socorrer); se ha arrancado a muchas unidades su tradicional ardor guerrero y el mantenimiento de dichas unidades es de pandereta. ¡Joder, con los gabachos estos llamados a la sucesión de la Corona de España!

Sepa Su Majestad lo siguiente: si no quiere usted coger el vapor en Cartagena como su bisabuelo, o acabar en el Golfo Pérsico como su padre:

Ante todo, a usted le corresponde la función ejecutiva del mando supremo de las Fuerzas Armadas. Le pido humildemente que lo ejerza con arreglo a las siguientes consideraciones:

1.- Marruecos nos está desafiando abiertamente, por si usted no lo ve. Lo menos que puede usted hacer es visitar Canarias, Ceuta y Melilla. Diga lo que diga EEUU y diga lo que diga el actual gobierno. No cometa usted estúpidamente los mismos errores al respecto que su papá.

2.- Es preciso que la Infanta se retire de ese “comité de expertos” que es ISGlobal. Ese instituto está en el origen del monumental delito que se está perpetrando contra la salud pública de los españoles. Le recomiendo que la invite a salir de esa ciénaga. Sabemos que la mujer es incorregiblemente dada al “taco”. Convénzala de que es lo mejor para todos ustedes. Y que se despida de Leyre Pajín, que ese apellido de la socialista afea mucho la cosa.

3.- La deslealtad de EEUU con un aliado como España, reconociendo la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, debe usted contestarla. La señora Robles y Peter no lo harán. ¿No ve que a esos lo único que les preocupa es que sigan llegando moros y hachís a España? Simplemente debe recordarles que los EEUU existen por el apoyo militar y financiero de España. Única y exclusivamente. Hábleles de la toma de Pensacola y de Bernardo de Gálvez a esos come-cereales con pecas y a los judíos que los mangonean.

4.- En 1960 el General Franco celebró un tratado militar con los EEUU que nos permitió superar el bloqueo de naciones que ahora dicen ser nuestros socios. Las alianzas, sin embargo, con Francia, evítelas. Un antepasado suyo le dio el mando de sus buques a un francés y por su cobardía fuimos derrotados trágicamente en Trafalgar.

5.- Nuestros leales aliados, además, se han retirado repentinamente de Afganistán, creándose una triada que se parece al apocalíptico MAGOG (Irán, Afganistán y Pakistán), con capacidad nuclear, armados hasta los dientes y deseosos de emprender la yihad contra el GOG que representamos los occidentales. En ese escenario es necesario analizar la conveniencia de celebrar un tratado similar al firmado por Franco, pero con la nación rusa. Finalmente le felicito a usted. Qué guapo es usted y qué tipo tiene. Insisto le felicito. Por lo demás, nada más.

NOTA: LA EDITORIAL, ASÍ COMO LA ASOCIACIÓN “LA RECONQUISTA”, NO SE HACEN RESPONSABLES DE LAS OPINIONES VERTIDAS POR LOS DIFERENTES AUTORES COLABORADORES.

@LaReconquistaD

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