Columna de La Reconquista | “Necesitamos otro país, donde se respete la vida”

Imagen titulada «JA-Q-UE MATE», cortesía del diseñador gráfico y artista GRAPHIC NIN-J.A. 2020 para «La Reconquista»

Le ruego, amable lector, me tenga paciencia para explicar el título de esta humilde columna, porque, por supuesto que mi Patria es la mía, o sea, jamás la cambiaré. No refiere a ello mi intención. Más bien, la intención es denunciar que el Poder Judicial, casi de la mano con los Poderes Legislativo y Ejecutivo –¡para que nos hablen luego del principio de la «separación de poderes»!– del Reino de España nuevamente han demostrado que no conocen qué es la «justicia», sino que sólo medio entienden de «constitucionalidad», de «legalidad». Es decir, que sus decisiones no son para implantar «justicia», sino sólo para declarar que las leyes o normas son o no son acordes con la Constitución. Eso, por tanto, significa que sus decisiones son sólo expresión de legalidad, y no necesariamente de justicia. ¡Deberían cambiar su léxico, si es que les da tal posibilidad la sinapsis neuronal!–.

Lo mismo hicieron (los antedichos poderes) cuando han ordenado excarcelar o conceder beneficios penales a asesinos materiales confesos (¿acaso hace falta dar una lista, señor lector?). Cometieron, unos con otros, la injusticia de beneficiar como a inocentes a culpables comprobados de asesinatos. Y lo hicieron “en nombre de la justicia”. ¡Qué tristeza y qué vergüenza!

Si por un momento volteamos la mirada a los países hermanos de América, observamos que en México la Suprema Corte de Justicia de la Nación (que debiera ser más bien «de legalidad») ha declarado que es inconstitucional castigar el aborto, y también que es contrario a la Constitución que una legislatura blinde el derecho a la vida de los recién concebidos, y que, por tanto, no es delito matar a un ser humano, a un inocente e indefenso. Quizá parezca insignificante, es un ser embrionario, pero es un ser humano en proceso de crecimiento, una auténtica vida humana. En consecuencia, según los «sabios» (y también «siniestros») integrantes de esa Corte, ¡se puede matar impunemente! ¿Eso es «justicia»?

Sólo se han fijado en “defender a la mujer”, en «legitimar» su “derecho a decidir”, en protegerlas para que hagan lo que quieran con su cuerpo, pero no prestan atención al ser humano en gestación. Cierto es, y creo que concordaremos, que se han de defender los derechos de las mujeres (al igual que el de los hombres, por el principio de igualdad ante la ley), que hay que darles una atención integral en las situaciones difíciles de su gestación, que hay que evitar victimizarlas. Eso está muy bien y se aplaude. Pero, ¿el niño no tiene derechos? Y si es una niña la que está en el seno materno, ¿no tiene derechos, ni siquiera el más fundamental, que es el derecho a la vida? Tú no puedes aducir que tienes derecho a hacer lo que quieras, si está en juego el derecho de un tercero. Por ejemplo, no puedes poner tu música al volumen que quieras, si con ello dañas el derecho del vecino a descansar. No hay que ser parciales en la aplicación de los derechos, defendiendo unos y violando otros con la misma acción. Además, nada se dice sobre los varones que son responsables también de un embarazo. Un político, hace años, proponía que se les castrase, para que no siguieran «sembrando» hijos irresponsablemente…

Por otra parte, es muy lamentable que muchos políticos se reconozcan creyentes y católicos, pero que digan que su creencia no debe mezclarse con asuntos públicos y jurídicos; alegan que estamos en una Estado laico y que su religión nada tiene que ver en esas cosas. ¡Qué ignorantes! Esa no es una fe auténtica; es, si acaso, una religiosidad tradicionalista, «meapilas», incompleta y hasta contradictoria. Quien cree en el Dios de la Vida, manifestado en Jesucristo, respeta la vida, aunque sea incipiente en el seno materno. Y este asunto no es primariamente de «religión», sino de ciencia, de medicina, de microbiología, de antropología. ¡Déjense iluminar por expertos en estos campos, y verán que la vida humana empieza en la concepción, en cualquier parte del mundo! Lo que está en gestación no es un tumor, un montón de células, sino un ser humano en proceso de formación. Incluso la fe cristiana ayuda a descubrir la verdad científica, y el proceder de los políticos es totalmente contrario tanto a la ciencia como a su confesión religiosa.

Por ello, amables lectores, les ruego que, por un lado tratemos de comprender las situaciones difíciles y complicadas de las mujeres que piensan abortar –se les acumulan angustias económicas, familiares, profesionales, laborales, y se sienten tentadas de recurrir al aborto como única solución–, y por el otro ayudémosles a encontrar otras alternativas. Protejamos sus derechos, seamos solidarios con sus sufrimientos, acompañémoslas con un corazón cercano, pero también hagámosles ver que hay otros caminos para salir adelante, siendo responsables también de una vida humana incipiente. Seamos solidarios con su embarazo, no cómplices de un asesinato. La política dice: “Se puede matar”. Dios dice: “No matarás”.

Cada quien sabrá a quién hacer caso… Pero se agota el tiempo para que esta nefanda cultura de la muerte prime sobre la vida, por lo que espero que su decisión sea la adecuada para la vida, para la mujer, la familia y España.

@LaReconquistaD

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *