Columna de La Reconquista | “Los terrorismos de la Nueva Era”

“Combatir el terrorismo es obligación moral de toda persona de paz”-

No es nuevo lo que aquí vamos a tratar, y tampoco es nuevo que lo tratemos aquí. Véase https://nuestraespana.com/columna-de-la-reconquista-mass-media-o-manipulacion-de-masas-parte-ii/amp/

https://nuestraespana.com/columna-de-la-reconquista-nos-roban-las-palabras/amp/

La vida se nos presenta con una virulencia inusitada en los últimos tiempos. En nuestro diario acontecer recibimos, ahítos, desde la mañana a la noche, un conglomerado de mensajes verbales y no verbales, cuya digestión es lenta y pesada. Nuestro cerebro no estaba preparado –aunque parece que nos vamos habituando– para procesar tanto.

Vivir hoy, estar erguido y despierto, requiere un enorme esfuerzo, mucha presencia de ánimo, rápida reflexión y tomar decisiones continuamente. Nuestro automóvil vital supera las seis velocidades. Trepidantes, acudimos a informarnos de lo último en nuestro Telegram, guasap, Email, Twitter, Facebook, Instagram, TV, etcétera; realizamos nuestras tareas de trabajo, familia y deporte; nos desplazamos; entramos, salimos, atendemos nuestro teléfono, nuestras redes sociales… “¡No me da la vida!”, decimos muchas veces. Mentimos. Seguimos soportando canalladas cada día: que nos estigmaticen, que nos censuren, que nos insulten, que nos calumnien, que nos roben, que nos quieran engañar, que nos quieran mutilar, que nos quieran enfermar, que nos quieran matar, que nos maten… ¡El terror está instalado en nuestro quehacer cotidiano!

La Real Academia Española define «terrorismo», en su primera y segunda acepción: “Dominación por el terror”. “Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. La tercera acepción la hemos sufrido en nuestras propias carnes con la banda asesina ETA, por tanto todos la conocemos.

Ese terror con el que convivimos diariamente adopta muchas formas, y viene desde diferentes lugares. El terrorismo mediático se ha convertido en eso por lo reiterativo del mismo mensaje (covid, mascarilla, muertos, infectados, hospitales, PCR, asintomático, UCI, mascarilla, OMS, Sanidad, Comunidad Autónoma, restricciones,  mascarilla, cierre perimetral, cepa, ola, delta, ómicron, nueva cepa, mascarilla, Gobierno, covid, contagiados, vacunados, no vacunados, inmunizados, negacionistas, mascarilla, toque de queda, covid, datos, gel, lavado de manos, test antígenos, mascarilla…). “¡BASTA!”, nos dice una voz interior. ¿Son conscientes del daño que hacen en las mentes de los receptores? Pensamos que sí, y que lo hacen deliberadamente. Desde que ha comenzado esta supuesta “pandemia” (recordemos que por el número de fallecidos, en rigor, no se debería hablar de “pandemia”, además de que ha sido revisado el concepto por motivos espurios), hace 21 meses, los mass media no han parado de enviar estos dardos a los oyentes, lectores, y televidentes. ¿Cómo se puede soportar ese aluvión de imágenes, palabras, premoniciones, diatribas, encaminadas a manipular nuestra mente? No se puede, ni se debe soportar. Es urgente, por higiene mental, seleccionar las fuentes de información. La televisión es la más perniciosa, y en la que los siervos del globalismo se afanan y ufanan con ahínco.

El terrorismo sanitario también se sirve de las palabras para aterrorizar al paciente. Además, aplican otras tácticas. La atención primaria prácticamente está inactiva. Es necesario solicitar cita. Los especialistas piden una prueba diagnóstica si acudes para cualquier problema de salud, de los que había antes, de los de toda la vida. En urgencias ocurre lo mismo. Hay que añadir ahora la pregunta del millón: “¿Está usted vacunado?”. Si la respuesta es negativa, y te niegas a realizar una prueba diagnóstica, te pueden castigar sin atenderte, porque tienen mucho trabajo, o te pueden expulsar sin miramientos (hay constancia de ello).

Es sabido que desde la cúpula de las instituciones sanitarias se miente. Es sabido y está documentado que los hospitales reciben compensaciones económicas por cada paciente, diagnosticado con covid. También se sabe que durante el primer confinamiento no se hicieron autopsias. Es –tristemente– sabido que dejaron morir a nuestros ancianos en Residencias Geriátricas por falta de atención sanitaria. Está constatado que la prueba diagnóstica, que ha sido el referente durante todos estos meses, la PCR, ¡NO DIAGNOSTICA! ¡Terrorífico en sí mismo!

Se sabe que las inyecciones experimentales, a las que todos los organismos de poder denominan “vacunas”, deben ser recetadas por un médico, y ningún médico las receta. Y es sabido que los pediatras recomiendan, y se niegan a recetar esa inyección, que puede ser mortal. Nuestros niños están desprotegidos por el sistema sanitario. ¡Es el mayor terror que podemos sentir!

Sabiendo todo esto –el que quiera saberlo–, ¿a quién le puede extrañar que haya muchísimas personas que teman acudir al médico o a un hospital? Nos parece el temor más fundado, de todos los miedos desatados durante estos largos meses. El que nos ha de curar, procura nuestra enfermedad. ¡Terrorismo en vena! ¿Qué hacemos? Ahí queda la pregunta.

El terrorismo social (de la calle, el trabajo, el ocio, la familia) tal vez sea el de más calado, el más doloroso. El terror que nos infligen nuestros allegados, y/o en esos lugares de esparcimiento y relajación, ¡tan necesarios!, convive con los otros dos, e intensifica el terrorismo reinante. Se manifiesta con el lenguaje no verbal (miradas, aspavientos desaprobatorios, dedos que señalan) y con el verbal también (carteles en los bares, centros deportivos y comunidades de vecinos, diatribas, frases cortantes, amenazas). Cuando la familia rechaza a un miembro de la misma por no hacer lo que se espera de él, podemos afirmar que hay una gran crisis sin temor a equivocarnos, pero no es menos cierto que esas personas rechazan a alguien de su sangre porque están aterradas, y con ello siembran el miedo y el dolor en la persona proscrita.

Como bien sabemos, este estado de terror en el que vivimos no brota como los champiñones. Este terror obedece a un plan, elaborado con mucha maldad, tiempo, y mucho dinero. ¡Cómo no! Poderoso caballero”. Él es el leitmotiv de los tiempos que corren, en moneda, tarjeta o criptomoneda, dinero al fin. En torno a él engordan los lacayos del Nuevo Orden Mundial, esto es, los gobernantes de los países, las grandes farmacéuticas, las organizaciones internacionales, putrefactas, los caudillos de la Comunidades Autónomas, algún director de alguna institución, los propietarios de los grandes medios de comunicación; y todo aquel susceptible de ser sobornado.

Y de estos nuevos terrorismos nos vamos a los viejos. Ese terrorismo que mataba con balas, bombas lapa, impuesto revolucionario, sin mirar a quién mataba. Mataba por nada, aunque quisieron vender que era por la libertad del pueblo vasco. ¿Cómo se puede matar por la libertad de un pueblo que ya es libre? Esos psicópatas, hoy representados –vergonzosamente– en el Parlamento español, siguen aterrando a los españoles. El día de los Santos Inocentes leíamos una noticia aterradora: “El próximo 31 de diciembre en Mondragón, se hará un homenaje a tres etarras; uno de ellos ha asesinado a 39 personas, 7 de ellas eran niños”. ¡TERRORÍFICO! ¿Cómo es posible? ¿Cómo se puede permitir que ocurra esto? Todos conocemos las respuestas. Los culpables tienen nombres y apellidos. Los españoles que amamos nuestra Patria exigimos la ilegalización de los partidos políticos que fomentan la violencia, que quieren trocear España, y que incumplen sistemáticamente la Constitución de 1978. ¿Quién es el que más la incumple? El propio Gobierno español, junto a los Gobiernos de las diferentes Comunidades Autónomas. Este es el TERRORISMO DE ESTADO de los tiempos actuales.

¡Dios nos proteja! Amén.

@LaReconquistaD

3 comentarios en «Columna de La Reconquista | “Los terrorismos de la Nueva Era”»

  • el diciembre 30, 2021 a las 10:19 pm
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    Buenísimo artículo. Super intenso…te atrapa desde el primee párrafo. Me encantó y coincido mucho con él. Gracias por la labor que llevais a cabo 👍👍👍👍

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    • el diciembre 31, 2021 a las 9:33 am
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      Hacía tiempo que una columna no culminaba en mí un sentimiento tan vertiginoso, tan intenso como agridulce, demos gracias , ya que aún quedan personas como Teresa, capaces de abrir los ojos al que se está durmiendo, y de generar esperanzas en los que llevamos demasiado tiempo despiertos. Gracias, una vez más, por tus escritos cálidos, llenos de honradez, dónde culmina la información veraz y transparencia. Feliz año 2022 a todo el equipo de la Resistencia, y especialmente, a Teresa Almazón.

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  • el diciembre 31, 2021 a las 9:34 am
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    Hacía tiempo que una columna no culminaba en mí un sentimiento tan vertiginoso, tan intenso como agridulce, demos gracias , ya que aún quedan personas como Teresa, capaces de abrir los ojos al que se está durmiendo, y de generar esperanzas en los que llevamos demasiado tiempo despiertos. Gracias, una vez más, por tus escritos cálidos, llenos de honradez, dónde culmina la información veraz y transparencia. Feliz año 2022 a todo el equipo de la Resistencia, y especialmente, a Teresa Almazán.

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